MÉXICO, D.F. (Proceso).- El pleito legal y verbal por los derechos de las 39 películas del cómico cumple ya 18 años entre el hijo adoptivo Mario Moreno Ivanova y el sobrino Eduardo Moreno Laparade. Pero nada está resuelto aún y nadie cede. La disputa, como lo reconoce éste, ha manchado el centenario. Ivanova publicó un comunicado recientemente para denunciar que “fundaciones apócrifas” intentan lucrar sin su autorización, y Laparade revira: “Que comprueben si en dieciocho años he hecho algo para ganar un peso”.
En la conmemoración de los 100 años del nacimiento del cómico por excelencia, Mario Moreno Reyes Cantinflas, sobresalen los añejos conflictos entre Mario Arturo Moreno Ivanova y Eduardo Moreno Laparade, su hijo adoptivo y su sobrino, respectivamente.
Se disputan en los tribunales, desde hace 18 años, los derechos de 39 largometrajes, de los 47 en los que trabajó el artista de fama internacional.
Moreno Laparade, titular de la Fundación Mario E. Moreno A. C., reconoce en entrevista que el conflicto “en cierto modo sí opaca el natalicio del nacimiento de Cantinflas”, a celebrarse el 12 de agosto.
El ganador del Globo de Oro al mejor actor en 1957 por La vuelta al mundo en 80 días, de Michael Anderson, falleció el 20 de abril de 1993 debido a un cáncer pulmonar. Ese mismo año inició el pleito no sólo legal sino de dimes y diretes, incluso surgieron los insultos en los dos familiares.
Moreno Ivanova, quien ha declarado que sí es hijo natural, pero fuera del matrimonio, es el heredero universal (más de cien millones de dólares) del creador del “peladito”, pero según Moreno Laparade el 4 de marzo de 1993, en Houston, Texas, ante la presencia de la notaria público Melvy Azucena Reyna, “mi tío en un documento denominado Agreement me transfirió todos los derechos, títulos e intereses de esas 39 películas”.
Aclara que esos filmes “como me los cedió mi tío antes de morir, ya no eran parte de la masa hereditaria”.
A decir suyo, el Agreement quedó inscrito en el Registro Público del Derecho de Autor con el número 20210, libro 17, fecha 28 de septiembre de 1993. Muestra el documento, el cual está en inglés, y traduce:
“Yo, Mario Moreno Reyes de la Ciudad de México, República Mexicana, por una consideración buena y valiosa, mutua y recíproca, cuyo recibo y suficiencia se reconoce por la presente, transfiero y traspaso con efecto inmediato por la presente a Eduardo Moreno Laparade, también de la Ciudad de México, título de dominio de todo derecho e interés legítimo, cualquiera que fuere, que pueda yo tener y que tengo en este momento sobre las 39 películas listadas en el anexo ‘A’ que se hace parte del presente acuerdo, incluyendo pero sin limitarse a la explotación, alquiler, venta, etc, de las antes mencionadas películas e incluyendo pero no limitándose al ejercicio de las obligaciones contractuales relacionadas con dichas películas.”
Pero en conferencia de prensa de diciembre de 1994, Moreno Ivanova (quien preside el Patronato Mario Moreno Cantinflas) anunció que había demandado a Moreno Laparade “por fraude y uso de documento falso”. Allí mostró los testimonios de la notaria Reyna, de Houston, quien aseguraba no haber visto nunca a Cantinflas firmando un agregado testamentario (Proceso 946).
Además, presentó peritajes que invalidaban la firma del cómico en el Agreement, así como constancias médicas de la condición clínica del mismo, que le impedía firmar en beneficio de Moreno Laparade.
Este último asegura que el Agreement “es valido”:
“Está firmado ante la notaria. Me lo firmó mi tío efectivamente cuando estaba enfermo, pero se encontraba muy bien de sus facultades mentales.”
–No es creíble para muchos que esa obra se la otorgara así nada más, ¿qué opina?
–Así lo decidió mi tío.
–¿Por qué se redactó este documento en Estados Unidos?
–Porque el abogado de mi tío, Virgil W. Mongi, vivía en Estados Unidos.
Hacia el año 2000 también empezaron a pelear los derechos de esos 39 filmes Columbia Pictures (distribuidora y administradora de las cintas del actor), Author´s Rights Restoration Corporation (ARRC), la Asociación Gelman y Joyce Jett (quien vivió 22 años con el intérprete de Cantinflas ruletero, de Fernando Rivero).
Moreno Ivanova comentó entonces (Proceso 1261) que todos estaban contra él “porque han tratado de unirse con Moreno Laparade”.
Columbia Pictures (empresa a la cual se le pidió una entrevista en su oficina en México y no hubo respuesta) desistió por lo caro que salían estos litigios, según Moreno Laparade.
Aunque la compañía estadunidense sigue distribuyendo las cintas pero depositan las regalías en un banco de Los Ángeles, que se acumulan para quien resulte ganador. Las 39 películas que están en litigio no se pueden vender. Moreno Laparade señala que el hijo del reconocido mimo “ilícitamente ha explotado y sigue pretendiendo explotar sin tener derecho alguno”, y que “Televisa ha adquirido algunos derechos por medio de Moreno Ivanova”. En agosto de 2005, el hijo comunicó que un juez civil mexicano falló a su favor. En marzo de 2010, de nuevo Moreno Ivanova se declaró ganador del proceso judicial civil, y declaró a periodistas “que lo más importante es que yo nunca perdí los derechos de los largometrajes, nunca me quitaron la titularidad de ellos, yo siempre fui el dueño”.
Por su parte, Moreno Laparade dice que el 13 de agosto de 2010 se dictó “sentencia definitiva” donde el juez resuelve que es el único legítimo propietario de las 39 películas. En ese mismo año, según él, la Primera Sala Familiar de la Ciudad de México, Distrito Federal, confirmó esa sentencia. Y los codemandados interpusieron demanda de amparo y el séptimo Tribunal en Materia Civil del Primer Circuito, por sentencia de 28 de abril de 2011, ordenó a la Primera Sala Familiar y al juzgado 21 de lo familiar del D.F. admitir y desahogar la prueba testimonial ofrecida por la parte demandada a cargo de Reyna y dictar nueva sentencia definitiva.
–¿Qué procede? –se repregunta al sobrino.
–La Primera Sala de lo Familiar admitió dicha testimonial y el Juzgado 21 de lo Familiar la ha mandado a preparar y desahogar. Entonces, estamos esperando la nueva sentencia. El hijo adoptivo está ansioso de tener esas películas. Él fue el heredero de toda la fortuna del señor Moreno Reyes y ya se la terminó, ya vendió todo, quiere las cintas para mercantilizarlas.
En la conmemoración de los 100 años del nacimiento del cómico por excelencia, Mario Moreno Reyes Cantinflas, sobresalen los añejos conflictos entre Mario Arturo Moreno Ivanova y Eduardo Moreno Laparade, su hijo adoptivo y su sobrino, respectivamente.
Se disputan en los tribunales, desde hace 18 años, los derechos de 39 largometrajes, de los 47 en los que trabajó el artista de fama internacional.
Moreno Laparade, titular de la Fundación Mario E. Moreno A. C., reconoce en entrevista que el conflicto “en cierto modo sí opaca el natalicio del nacimiento de Cantinflas”, a celebrarse el 12 de agosto.
El ganador del Globo de Oro al mejor actor en 1957 por La vuelta al mundo en 80 días, de Michael Anderson, falleció el 20 de abril de 1993 debido a un cáncer pulmonar. Ese mismo año inició el pleito no sólo legal sino de dimes y diretes, incluso surgieron los insultos en los dos familiares.
Moreno Ivanova, quien ha declarado que sí es hijo natural, pero fuera del matrimonio, es el heredero universal (más de cien millones de dólares) del creador del “peladito”, pero según Moreno Laparade el 4 de marzo de 1993, en Houston, Texas, ante la presencia de la notaria público Melvy Azucena Reyna, “mi tío en un documento denominado Agreement me transfirió todos los derechos, títulos e intereses de esas 39 películas”.
Aclara que esos filmes “como me los cedió mi tío antes de morir, ya no eran parte de la masa hereditaria”.
A decir suyo, el Agreement quedó inscrito en el Registro Público del Derecho de Autor con el número 20210, libro 17, fecha 28 de septiembre de 1993. Muestra el documento, el cual está en inglés, y traduce:
“Yo, Mario Moreno Reyes de la Ciudad de México, República Mexicana, por una consideración buena y valiosa, mutua y recíproca, cuyo recibo y suficiencia se reconoce por la presente, transfiero y traspaso con efecto inmediato por la presente a Eduardo Moreno Laparade, también de la Ciudad de México, título de dominio de todo derecho e interés legítimo, cualquiera que fuere, que pueda yo tener y que tengo en este momento sobre las 39 películas listadas en el anexo ‘A’ que se hace parte del presente acuerdo, incluyendo pero sin limitarse a la explotación, alquiler, venta, etc, de las antes mencionadas películas e incluyendo pero no limitándose al ejercicio de las obligaciones contractuales relacionadas con dichas películas.”
Pero en conferencia de prensa de diciembre de 1994, Moreno Ivanova (quien preside el Patronato Mario Moreno Cantinflas) anunció que había demandado a Moreno Laparade “por fraude y uso de documento falso”. Allí mostró los testimonios de la notaria Reyna, de Houston, quien aseguraba no haber visto nunca a Cantinflas firmando un agregado testamentario (Proceso 946).
Además, presentó peritajes que invalidaban la firma del cómico en el Agreement, así como constancias médicas de la condición clínica del mismo, que le impedía firmar en beneficio de Moreno Laparade.
Este último asegura que el Agreement “es valido”:
“Está firmado ante la notaria. Me lo firmó mi tío efectivamente cuando estaba enfermo, pero se encontraba muy bien de sus facultades mentales.”
–No es creíble para muchos que esa obra se la otorgara así nada más, ¿qué opina?
–Así lo decidió mi tío.
–¿Por qué se redactó este documento en Estados Unidos?
–Porque el abogado de mi tío, Virgil W. Mongi, vivía en Estados Unidos.
Hacia el año 2000 también empezaron a pelear los derechos de esos 39 filmes Columbia Pictures (distribuidora y administradora de las cintas del actor), Author´s Rights Restoration Corporation (ARRC), la Asociación Gelman y Joyce Jett (quien vivió 22 años con el intérprete de Cantinflas ruletero, de Fernando Rivero).
Moreno Ivanova comentó entonces (Proceso 1261) que todos estaban contra él “porque han tratado de unirse con Moreno Laparade”.
Columbia Pictures (empresa a la cual se le pidió una entrevista en su oficina en México y no hubo respuesta) desistió por lo caro que salían estos litigios, según Moreno Laparade.
Aunque la compañía estadunidense sigue distribuyendo las cintas pero depositan las regalías en un banco de Los Ángeles, que se acumulan para quien resulte ganador. Las 39 películas que están en litigio no se pueden vender. Moreno Laparade señala que el hijo del reconocido mimo “ilícitamente ha explotado y sigue pretendiendo explotar sin tener derecho alguno”, y que “Televisa ha adquirido algunos derechos por medio de Moreno Ivanova”. En agosto de 2005, el hijo comunicó que un juez civil mexicano falló a su favor. En marzo de 2010, de nuevo Moreno Ivanova se declaró ganador del proceso judicial civil, y declaró a periodistas “que lo más importante es que yo nunca perdí los derechos de los largometrajes, nunca me quitaron la titularidad de ellos, yo siempre fui el dueño”.
Por su parte, Moreno Laparade dice que el 13 de agosto de 2010 se dictó “sentencia definitiva” donde el juez resuelve que es el único legítimo propietario de las 39 películas. En ese mismo año, según él, la Primera Sala Familiar de la Ciudad de México, Distrito Federal, confirmó esa sentencia. Y los codemandados interpusieron demanda de amparo y el séptimo Tribunal en Materia Civil del Primer Circuito, por sentencia de 28 de abril de 2011, ordenó a la Primera Sala Familiar y al juzgado 21 de lo familiar del D.F. admitir y desahogar la prueba testimonial ofrecida por la parte demandada a cargo de Reyna y dictar nueva sentencia definitiva.
–¿Qué procede? –se repregunta al sobrino.
–La Primera Sala de lo Familiar admitió dicha testimonial y el Juzgado 21 de lo Familiar la ha mandado a preparar y desahogar. Entonces, estamos esperando la nueva sentencia. El hijo adoptivo está ansioso de tener esas películas. Él fue el heredero de toda la fortuna del señor Moreno Reyes y ya se la terminó, ya vendió todo, quiere las cintas para mercantilizarlas.