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La Verdad del Sureste

El Charlatán…mexicano” Rubén Mújica Vélez


Rubén Mújica Vélez
Tiépolo logró en este óleo revelar la presencia en mercados medievales a uno de esos personajes que con una verborrea imparable captaban el interés popular…para tomarles el pelo. En México les llamamos “Merolicos”. También algunos les llaman “boliteros” por que capturan incautos para estafarlos, apoyados por “paleros”-otro término popular- con el juego de ¿dónde está la bolita?
    Hoy en nuestro país existe un Charlatán: Enrique Peña Nieto. Lo afirmo por los últimos estertores en su desesperación por triunfar en las elecciones del 1º de julio. Su angustia ya ha sido constatada por su “cerebro” Luis Videgaray (alias Luis Vuitton): declaró que EPN duerme apenas tres horas. La tensión es obvia y de ese estado anímico al desplome solo hay un paso.
    No asombra esa tensión de un presidenciable. Hay múltiples ejemplos de los que soñaron con llegar a Los Pinos y sus familias tuvieron que disimular que tras la derrota, terminaron con el siquiatra o en un elegante manicomio extranjero. No fueron pocos. Vale parafrasear que si el poder enloquece, la ambición de poder absoluto enloquece definitivamente. Considero que desde hace meses el “Homúnculo de Atracomucho” está en el lindero del desquiciamiento. Pero no deja de engañar.
    En plena campaña, más aún cuando está en la recta final, el PRI y su candidato percibieron que no cuentan con algo que parezca un proyecto de nación, un plan para el futuro inmediato de México, incurso por cierto, en el tobogán de una crisis que solamente Felipe Calderón y su mozo de estoques José Ángel Gurría no ven o…no quieren ver. Los priístas confiados en el atractivo rostro de EPN olvidaron que a los mexicanos hay que ofrecerles algo que despierte esperanzas. Son insuficientes los mensajes vacíos de “El Charlatán”.
    Por esa razón, a destiempo y contrahecho EPN aportó un “Decálogo” Reveló en primer lugar su fanatismo religioso: nuevo Moisés aporta ideítas para “cruzar el Mar Rojo”. Ahí radican nuestras apreciaciones sobre la personalidad charlatanesca de EPN. Las propuestas que formula, casi todas están consagradas en la Constitución Política de nuestro país. Son refritos apresurados que pretenden engañar a la sociedad. Es el producto de la verborrea de “El Charlatán”. Afirmar que va a respetar el derecho de reunión, libre tránsito, de prensa, de profesar la religión que el individuo decida, es una aberración.
    Por que consagradas en la Constitución Política son de observancia general. Son de cumplimiento obligatorio por ciudadanos y burócratas. Un burócrata-eso es el Presidente de México- no tiene que afirmar que va a respetar esos derechos. Es su obligación respetarlos, sea o no presidente. Ahí reside su charlatanería que hemos de soportar mientras llega el 1º de julio y los hacemos a un lado, para retomar en manos de la ciudadanía el futuro de México.

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