El Ciudadano. ¿Una mal parida la alternancia?
Alto!. Paren de nueva cuenta el carro de la alternancia. ¿Alguien sabe cuánto se ha avanzado en el gobierno del cambio en estos casi cinco meses? Es preciso que alguien lo tenga claro, porque en la radio, los cafés y las esquinas, la pregunta se replica de manera constante y permanente.
Ciertamente el tiempo es muy poco para poder hacer un recuento; pero existen condiciones sociales que apuran estar dándole un seguimiento a los avances. La primera razón es la tremenda expectativa ciudadana generada alrededor del cambio, en razón del hartazgo social imperante entre los tabasqueños y tabasqueñas, después de que el sistema estatal priista llegara al límite. Un empacho que provocó la rebelión electoral de cientos de miles de indignados, quienes ahora esperan resultados, sin importarles las medidas de tiempo, las condiciones políticas y jurídicas aún existentes, con las cuales debe ir trabajando el nuevo régimen.
Otro factor es precisamente las circunstancias en las que se encuentra el Estado, como ente político. Aquí es de suma trascendencia observar que todas las instituciones le han fallado a la sociedad, sobre todo aquellas creadas para proteger sus intereses; y es que ante el saqueo perpetrado por Andrés Rafael Granier Melo, incluso por sus antecesores, Manuel Gurria Ordoñez, Roberto Madrazo Pintado y Manuel Andrade Díaz, las Legislaturas pasadas, la Contaduría Mayor de Hacienda (hoy denominada Órgano Superior de Fiscalización (OSF)), la Secretaría de la Contraloría, el Instituto de Tabasqueño de Transparencia, la Procuraduría General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia, han resultados poco efectivas a la hora de cumplir con su misión social.
En ese contexto institucional, hoy se debe trabajar con resultados. Algo injusto porque todas esas instituciones y las leyes que las soportan, fueron creadas no para proteger a conciencia los intereses sociales, sino para que un sistema político, económico y financiero pudiera seguir vivo por décadas, escudando corruptelas y otorgando impunidad a grupos e individuos, quienes han visto a Tabasco como su hacienda y en los tabasqueños a puros ignorantes descalzonados.
Por si no fuera suficiente, los medios de comunicación masiva, uno de los principales encargados de generar opinión pública, nacieron en la entidad auspiciada por ese sistema inmoral, por lo que hoy y al no haber publicidad oficial, se han dado a la tarea de generar información sin filtros; y cuando se habla de “filtros”, se tiene que pensar en criterios de responsabilidad social establecidos por las propias empresas y no por las líneas editoriales emanadas de la Dirección General de Comunicación Social. Porque no es lo mismo titular encabezados como: “Falla la alternancia en el caso Granier y Rullán”, que: “Entre los vacíos de ley se esconden Granier y Rullán.
Y así, con instituciones fallidas y medios parciales, la alternancia camina entre un lodacero. El asunto entonces, es entender sus circunstancias y tiempos. Por eso, hay que detener otra vez este carro, para que alguien explique cómo va. El problema aquí, es que desde dentro se está filtrando información a los medios de comunicación, no para desestabilizar al gobierno, sino más bien para entrar en él y/o hacer caer a ciertos funcionarios.
Este “fuego amigo” amenaza con recrudecerse, provenientes desde las propias oficinas de gobierno, los partidos políticos y las nuevas casas de campaña que ya empezaron a instalarse por todo el territorio estatal. En esto se encuentra inmiscuidos, por separado o unidos, políticos de la vieja y la nueva guardia izquierda.
Otro factor que también deben contemplar los analistas de la alternancia tabasqueña, es que en este corto tiempo, la ciudadanía continua desaparecida, es como si solo se hubiese conformado con arrancarle las lágrimas a los priistas aquel imborrable 1 de julio y ahora se mece en la hamaca para ver qué sigue.
No aparece, el ciudadano no aparece. Otra vez el futuro del estado se le está dejando a los políticos y a los gobernantes. No aprendemos. A todos ellos, valla una reflexión, la alternancia no es un gobierno, un sexenio o un gobernante, la alternancia es un cambio de poder que concluye pero también reinicia, cuando alguien toma la protesta constitucional como jefe del ejecutivo estatal o municipal; un producto de la democracia que llegó para quedarse en Tabasco y el país, de manera irremediable.
Así que, si hoy ésta propuesta política electoral no da frutos positivos, sin la menor duda en el otro sexenio lo hará el Partido Revolucionario Institucional, MORENA, una Coalición encabezada por el PT o el Movimiento Ciudadano; quizá el Verde Ecologista de México o el PANAL.
Ya nada es seguro para nadie, lo demuestra la nueva conformación política entre los partidos, refugios en donde se han ubicados políticos viejos, desertores, y vivales, quienes impiden la oxigenación de la clase política choca, ante la casi inexistente participación ciudadana.
Entonces. ¿Es una mal parida la alternancia? No. Más bien una incomprendida. Una dama que no la saben defender de sus malquerientes. Casi como el América, amado u odiado. Aunque en el caso del futbol, seguramente las “gallinitas” será vapuleadas por el Cruz Azul en esta final. /// [email protected]