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La Verdad del Sureste

“El Ciudadano Rubén Darío”

Waldemar Ceballos, el Estado y los intereses mezquinos religiosos.


“El Ciudadano Rubén Darío”
En las propuestas de campaña del gobernador electo Arturo Núñez Jiménez, una de las constantes es su compromiso por evitar que los programas sociales sean instrumento para el clientelismo electoral o, que éste se fomente a través de  organizaciones civiles y/o productivas. La postura suena interesante y debería ir más allá, hasta el espectro religioso.

    Porque no es un secreto que las Asociaciones Religiosas no católicas han tenido un “Boom” impresionante en las últimas dos décadas, tan es así que el mismísimo Roberto Madrazo Pintado durante su mandato cobijó a una de ellas y colocó como su enlace entre ésta y las demás a Alejandro Bojorquez; posteriormente cuando se crea la Coordinación de Asuntos Religiosos impulsó a su primo Máximo Moscoso Pintado, iniciándose así un amasiato político electoral entre el PRI-Gobierno y estos grupos, aprovechado por Manuel Andrade Díaz y el propio Andrés Granier Melo.

    Gracias a ellas, candidatos priistas a Senadores, presidentes municipales, legisladores federales y locales alcanzaron sus respectivos triunfos. Su apogeo fue mayúsculo y provocó el recelo de la iglesia católica. Vale la pena tocar el tema a profundidad; más en esta ocasión el punto de reflexión es la oportunidad de recomponer la relación del Estado con estos grupos de poder, así como la liberación de la conciencias cívica de cada uno de sus integrantes, atropellada por muchos de los jerarcas religiosos, desafortunadamente de casi todas las manifestaciones existentes –reconocidas o no- en Tabasco.

    Al respecto, fue la reciente rebatinga pública entre los simpatizante de Waldemar Ceballos Arcila, superintendente de la Iglesia Asambleas de Dios y la disidencia encabezada por Mateo García campos, un pastor de la iglesia en la Colonia Atasta y Circuito, lo que obliga a tocar el tema. No solo porque las acusaciones se ventilaron en diversos medios de comunicación, sino porque evidencia la forma en que los intereses políticos pretenden de manera constante apoderarse del control de estas agrupaciones.

Las acusaciones iniciaron en contra del líder atasteco por parte de una fémina integrante del culto de nombre Patsy Paola Uc Hernández quien reveló haber cometido adulterio con ese pastos, producto de un extenuante acoso sexual hacia ella, señalamientos que provocó la ira del acusado.

    Ante esto intervino Ceballos Arcila y en consecuencia Mateo fue sancionado, pero no se quedó quieto y encontró apoyo en Víctor Arguello López, Crisanto Chimal y Bernardo Candelero, quienes han buscado afanosamente el control de esa denominación eclesiástica, durante mucho tiempo.

    Y, ¿Cuál es el trasfondo? Simple, desean adelantar la sucesión de Waldermar a costa de lo que sea; sin embargo y ante el escándalo las autoridades nacionales vinieron a Tabasco a destrabar el problema, encontrando al superintendente respaldado por las huestes asambleístas y concluyendo que la trifulca era parte de un plan político externo, con miras a hacerse del poder antes del 2013, cuando entre el nuevo gobierno. 

    Waldemar Ceballos fue ratificado en su encargo, tras comprobarse que no se ha separado del camino espiritual en favor de los seguidores de su iglesia. Más, su caso es muestra de cómo fuerzas políticas insisten en infiltrar a estos grupos con un perverso propósito financiero y electoral; también es un llamado a la nueva administración para iniciar diálogos amplios con todas las manifestaciones religiosas del estado, católicos y evangélicos, bajo una agenda clara en donde uno de los principales puntos sea el nombramiento de quien será el Próximo titular de la Coordinación de Asuntos Religiosos.

    Una mujer o un hombre que no surja de partido alguno, sino del seno mismo de las congregaciones, de la sociedad civil o que tenga el aval de todos ellos; lo importante es que la vida pública y privada de estas Asociaciones Religiosas sea transparente, confiable, sana ante la sociedad en general.

    En conclusión, zafarranchos como el orquestado en contra de Waldemar Ceballos, ciertamente revela el lado político de ese espectro social; pero, también aclara que todas las iglesias o manifestaciones religiosas son buenas para la sociedad y, define que no todos los líderes religiosos son malos, solo es cuestión de darle al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que de Dios.//
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