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La Verdad del Sureste

Código 33 “No a la amnesia ni al olvido”


Más que una acusación, debiera tomarse como un exhorto a la verdad y a la acción institucional, la denuncia de Ángel Aguirre, gobernador de Guerrero, quien reveló ante Enrique Peña, que en esa entidad, hay más de 12 mil maestros comisionados, 500 de ellos con ingresos superiores a los 50 mil pesos mensuales. Números que contrastan con los que aportó en su momento Claudio X González, presidente de la organización Mexicanos Primero, enemigo acérrimo de Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quien en denuncia pública acusó que 45 mil 753 comisionados y profesores con licencia le cuestan al Estado mil 727 millones de pesos, sin embargo sería absurdo pensar que solo en Guerrero está la cuarta parte de esa plantilla, además que hay que considerar que un maestro no necesariamente solo recibe un pago, pues cada uno puede tener hasta dos plazas, aun cuando de manera inverosímil la misma Secretaria de Educación Pública, (SEP), haya reportado un caso donde se ubicó a un profesor que, en la mañana da clases en Nuevo León y por la tarde en Quintana Roo. Por lo que sería importante ahondar en este tema, toda vez que son, los mismos maestros los afectados al estar en manos de un sindicato que recibe más de 100 millones de pesos mensuales que le deposita la SEP como cuotas sindicales retenidas y que van a las manos del SNTE con total impunidad. Obviamente el caso no es sencillo, las complicidades del poder son vastas, así que corresponde a la ciudadanía no parar en las denuncias, en el respaldo a las buenas decisiones y en las propuestas concretas que hagan de nosotros un mejor país. No es posible seguir leyendo el absurdo, “Yo, Elba Esther, asumo la responsabilidad de decir que NO” a la Reforma Educativa, de una dirigente que ha utilizado el poder para beneficiarse de manera personal, a unos cuantos, y peor aún, haberle dado hasta para hacer una franquicia electoral estilo verde, un consorcio familiar que ofende a los mexicanos y retrasa el avance que necesita México. La carta que leyó Jesús Sibilla públicamente, a Andrés Granier, el aun gobernador, nos debe llevar a la reflexión, pues es evidente que previo a esta acción ya había tenido dos avisos más, como él mismo lo menciona, y aunque no haya precedente de este debacle, si es importante tener presente que el mal manejo, la falta de capacidades, y la carencia de visión, no es ahora que se presentan. Desde la inundación del 2007, (que junto con el desastre financiero de Grecia se utiliza como pretexto común), se hizo clara la deshonestidad con que manejó la ayuda humanitaria, una acción que hizo un mal referendo en muchas de las empresas, asociaciones nacionales e internaciones y ciudadanos que apoyaron a Tabasco. Si bien es cierto que fue la segunda tragedia más grande del México moderno, es igualmente verdad que la señora Peña de Janeiro, Presidenta del Consejo Ciudadano para la Reconstrucción de Tabasco, ente con el que quisieron transparentar las donaciones, en corto confesó desconocer los montos exactos de las ayudas recibidas, y se mostró tan apenada de tal situación que más que reconocida por tal encomienda, busco diluirse con todos los notables que involucraron en ese manejo, tan es así que nunca hubo una rendición de cuentas ni una aparición pública de manera posterior. Así que no se trata de hacer “leña del árbol caído”, sino de hacer eco de personajes políticos, periodistas y ciudadanos que desde hace mucho han denunciado estás atrocidades, pues como enfrentar la falta de recursos básicos en un sistema de salud, cuando una vida fue inicialmente salvada por conocimientos y una tecnología con dineros aportados por adelantado, pues hay que decirlo. La mayoría de las acciones que se realizaron, se lograron con recursos federales que ante la impericia política y buena fe de los delegados y funcionarios federales, el gobierno estatal manejó la idea que eran ellos lo que nos llevaron al primer mundo en la construcción y atención médica. Por lo que algo es importante definir, bastara la despedida de la valerosa carta, “¿se arriesgarán al reclamo y tal vez al insulto de los tabasqueños?”, o se llegaran a las últimas consecuencias. Esperamos por la aplicación tajante y expedita de la ley. No a la amnesia ni al olvido.  
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