Código 33 “Si el río suena”
A la vieja usanza vivimos una vez más la relección de Elba Deschamps y Carlos Gordillo, por un periodo de seis años más al frente de sus respectivos sindicatos: el de maestros y el de los petroleros, lideres de los sindicatos más poderosos del país, y seguramente por eso, ejemplo de la falta de transparencia y democracia sindical. Activos electorales del Partido Revolucionario Institucional, (PRI), y del Partido Acción Nacional, (PAN), encabezan sus sindicatos con la denominación que requiera el momento político, la profesora controla al SNTE desde 1989 con 1.4 millones de maestros y el senador al STPRM a partir de 1997 con 1.3 millones de petroleros.
Entre toros, en 2006, Esther Gordillo, (quien a pesar de que pesaba sobre ella una acusación como autora intelectual del asesinato de un líder de la opositora Coordinadora Nacional, relevó a Jonguitud Barrios, quien al ver lo sucedido al líder del sindicato petrolero La Quina, mejor presentó su renuncia “por motivos de salud”), pacto con Felipe Calderón como candidato presidencial su apoyo a cambio de manejar el ISSSTE, el Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Lotería Nacional, según propias palabras de la maestra en junio de 2011, una relación que finalmente se quebró a finales de este sexenio, cuya embestida busca a través de la iniciativa de reforma laboral promovida por el Ejecutivo la inserción de una figura preferente que incluye la rendición de cuentas de los sindicatos, acciones que incluyeron declaraciones del Presidente con criticas a la calidad de los maestros, afirmaciones que Gordillo asumió como traición, y a las que respondió de manera dramática, “ayer me necesitaste, y hoy, me rechazas”.
Para la historia, Romero Deschamps, quien fue puesto a la cabeza del poderoso sindicato por Salinas de Gortari en 1993, no sin antes encarcelar a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, para en 2003 ser acusado de desviar mil 500 millones de pesos del sindicato que encabeza a la campaña presidencial del excandidato priista, Francisco Labastida Ochoa, en el proceso electoral del 2000, sin contar el dinero de las arcas del STPRM que cada mes, la Secretaría de Hacienda deposita en la cuenta del sindicato por retenciones a sus afiliados. Trayectoria que le permite a su hija Paulina Romero viajes por todo el mundo, presumir bolsas Hermes y Louis Vuitton de miles de dólares, acompañada de sus tres mascotas -los bulldogs ingleses Keiko, Boli y Morgancita- donde descansan en los hoteles más caros de Europa, lujos que difícilmente un empleado de Pemex podría tener en tiempo y dinero, todo, en una paraestatal que durante los últimos cinco años ha reportado pérdidas económicas.
Antecedentes que parecen orientar mejor su tiempo y decisiones al Presidente electo Peña Nieto, quien a través de un equipo de arquitectos e ingenieros, encabezados por el contador Edgar Acara, recorren con planos arquitectónicos en mano, la residencia oficial de Los Pinos, aun cuando todavía es habitada por Calderón Hinojosa, quien en un “gesto de buena voluntad”, le prestó el avión presidencial para que realizara el reciente viaje por Europa, o será que lejos de banalidades escuchara los llamados de dos encarnizados y poderosos enemigos Manlio Fabio Beltrones , coordinador de la bancada que tendrá mayoría en el Congreso y Claudio X González, presidente de la organización Mexicanos Primero, (cofundador de Teletón, Lazos y Únete), y por sobre todo, en la búsqueda de legitimar una elección tan cuestionada.
La denuncia pública que realizó el diputado José Martínez del Partido de la Revolución Democrática (PRD), no puede ser soslayada ni es un asunto menor, sobre todo cuando hay dos intereses claramente marcados e igualmente informados, trabajadores con una preferencia clara a la alternancia, otros con el interés de congraciarse, y conservar o mejorar así su empleo, y la otra parte, un sistema que sabe que durante 83 años vivieron de la opacidad y la ventaja que da el poder sin cortapisas, representado por muchos funcionarios que obviamente saben que no habrá ”perdón ni olvido”, así que no solo hay una posibilidad de perdidas de información, sino de activos, y por supuesto comprobaciones fraudulentas, sin olvidar que cubrir las cuotas a los operadores políticos es vital, ya que de no hacerlo empezaran a brotar inconformidades que darán pie a “despepitar” los cómo, cuando y los quienes, así que recordemos, “si el río suena, agua lleva”.
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