Colombia pierde su riqueza por efecto de los contratos de asociación con multinacionales
El gobierno colombiano rechazó los actos de violencia ocurridos en el principal campo petrolero del país, donde unos 500 trabajadores se enfrentaron a la policía en el marco de una huelga iniciada el 18 de septiembre del presente que paraliza la producción de 225,000 barriles de crudo al día. Los enfrentamientos en el Campo Rubiales, que explota la petrolera canadiense Pacific Rubiales, dejaron unos 20 heridos, entre trabajadores y policías, en un sector rural del municipio de Puerto Gaitán, en el departamento de Meta (centro). La actual crisis se desató tras el despido de 1,100 trabajadores de la empresa colombiana Montajes JM S.A., contratista de Cepcolsa, filial de la multinacional española Cepsa, que realiza tareas en la región junto a Pacific Hocol y la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol, estatal), entre otras compañías.
El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), Tarsicio Mora, dijo que los obreros fueron despedidos tras haberse sindicalizado para exigir mejores condiciones laborales, salariales y sociales. En solidaridad, unos 10.000 operarios petroleros de la región se declararon en cese de actividades, agregó Mora, quien denunció que estos obreros deben aceptar tipos de contratación por períodos de incluso 28 días, que se renuevan tras una semana de descanso. Además, consideró que Colombia pierde su riqueza por efecto de los contratos de asociación con multinacionales, cuya participación en ellos es del 70 por ciento, contra el 30 por ciento para el Estado. Los obreros llevan más de un mes protestando por reivindicaciones laborales.
En el Campo Rubiales trabajan cerca de 7,000 personas, de las cuales 1,500 tienen un vínculo contractual directo con Pacific Rubiales. Los trabajadores mantuvieron un cese de actividades entre junio y julio pasados para protestar por la duración de las jornadas laborales, pedir mejores condiciones higiénicas en los campamentos y exigir su afiliación al régimen de seguridad social. La movilización derivó esa vez en disturbios y terminó cuando los trabajadores y los contratistas de Pacific Rubiales se sentaron a negociar a instancias del vicepresidente colombiano, Angelino Garzón. El ambiente “está enrarecido” por la campaña de cara a los comicios regionales del próximo 30 de octubre, en los cuales se elegirán gobernadores, alcaldes, concejales, diputados de asambleas legislativas departamentales y ediles de juntas administradoras locales. “Hay muchos actores en escena. Lo que está en juego es mucho en estas elecciones. Está también el tema sindical y hay quienes hablan de grupos armado al margen de la ley. Por su parte, el viceministro del Interior, Aurelio Iragorri, dijo que en una reunión celebrada el 20 de septiembre por representantes del gobierno, de Pacific Rubiales, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y de la Unión Sindical Obrera (USO) se decidió instalar una mesa de negociaciones en Bogotá. “La mesa laboral trabajará en Bogotá con representantes de la empresa y contratistas para revisar los temas laborales, y tendrá la intermediación del gobierno”. Las autoridades de Puerto Gaitán instauraron desde el 20 de septiembre el toque de queda nocturno de forma indefinida para evitar desórdenes. Meta es el principal departamento petrolero del país con una producción diaria de 420,000 barriles de crudo al día, lo que representa el 47,1 por ciento del total nacional.
El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), Tarsicio Mora, dijo que los obreros fueron despedidos tras haberse sindicalizado para exigir mejores condiciones laborales, salariales y sociales. En solidaridad, unos 10.000 operarios petroleros de la región se declararon en cese de actividades, agregó Mora, quien denunció que estos obreros deben aceptar tipos de contratación por períodos de incluso 28 días, que se renuevan tras una semana de descanso. Además, consideró que Colombia pierde su riqueza por efecto de los contratos de asociación con multinacionales, cuya participación en ellos es del 70 por ciento, contra el 30 por ciento para el Estado. Los obreros llevan más de un mes protestando por reivindicaciones laborales.
En el Campo Rubiales trabajan cerca de 7,000 personas, de las cuales 1,500 tienen un vínculo contractual directo con Pacific Rubiales. Los trabajadores mantuvieron un cese de actividades entre junio y julio pasados para protestar por la duración de las jornadas laborales, pedir mejores condiciones higiénicas en los campamentos y exigir su afiliación al régimen de seguridad social. La movilización derivó esa vez en disturbios y terminó cuando los trabajadores y los contratistas de Pacific Rubiales se sentaron a negociar a instancias del vicepresidente colombiano, Angelino Garzón. El ambiente “está enrarecido” por la campaña de cara a los comicios regionales del próximo 30 de octubre, en los cuales se elegirán gobernadores, alcaldes, concejales, diputados de asambleas legislativas departamentales y ediles de juntas administradoras locales. “Hay muchos actores en escena. Lo que está en juego es mucho en estas elecciones. Está también el tema sindical y hay quienes hablan de grupos armado al margen de la ley. Por su parte, el viceministro del Interior, Aurelio Iragorri, dijo que en una reunión celebrada el 20 de septiembre por representantes del gobierno, de Pacific Rubiales, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y de la Unión Sindical Obrera (USO) se decidió instalar una mesa de negociaciones en Bogotá. “La mesa laboral trabajará en Bogotá con representantes de la empresa y contratistas para revisar los temas laborales, y tendrá la intermediación del gobierno”. Las autoridades de Puerto Gaitán instauraron desde el 20 de septiembre el toque de queda nocturno de forma indefinida para evitar desórdenes. Meta es el principal departamento petrolero del país con una producción diaria de 420,000 barriles de crudo al día, lo que representa el 47,1 por ciento del total nacional.