Columna: “El Ciudadano”.
¿Y si las elecciones del 2006 fueran mañana? (I de dos partes
Rubén Darío Arias Torres.
¿Votaría usted por “El Chelito” Granier?. Imagínese, hoy es sábado 14 de octubre, el activista de siempre ya pasó a su casa o está por hacerlo. Al día siguiente habrá varias opciones, pero solo dos tienen posibilidades de triunfo. El candidato de la Coalición “Por el Bien de Todos”, César Raúl Ojeda Zubieta y el del PRI, Andrés Rafael Granier Melo. Está en juego la posibilidad de lograr el cambio para Tabasco. Salir de una vez por todas de un largo proceso de aletargamiento social, político, económico y financiero, provocado por el ambicioso proyecto de Roberto Madrazo Pintado. ¿Iría a sufragar? ¿Lo haría? ¿Por quién? Deje a un lado lo que hoy sabe sobre el desenlace del ex mandatario, hoy presidiario. Hoy es un día anterior al proceso electoral. Imagínelo. Ubíquese.
En la boleta hay un aspirante que ha contendido más de una ocasión por el mismo cargo. Frente a él hay un hombre repleto de sonrisas, castigado por el “madracismo”, con aliados en todos los partidos; es más, es amigo de todos los niños. Medite. Seguramente votaría como lo hizo aquella vez. Ahora, si una viejita jorobada con verruga en la nariz le prestara unos minutos la bola de cristal y viera las inundaciones recientes, la forma en que malversaron los recursos municipales, estatales, nacionales e internaciones, atraídos con esa escusa; si escuchara en “Telereportaje” a las personas afligidas por no haber medicinas en los hospitales, etc; ¿Votaría por “El Chelito”?. Seguramente no o, quién sabe. Si votó por Granier, despreocúpese. No es bueno ni malo.
No sabía en qué se convertiría. Ahora si votó por Ojeda, inquiétese y jálese el cabello. En serio, no lo dude. Analice lo siguiente. Las cifras electorales del primero de julio del 2012 marcan que el PRI venció al PRD; por un margen mínimo, pero lo hizo; y eso, al final de cuentas es lo que vale. En consecuencia, se entiende que la maquinaria tricolor, las estrategias de siempre (el maiceo) le siguen funcionando. ¿La razón? Simple. Los tabasqueños somos pedigüeños o, por lo menos así lo consideran los operadores priistas. Veamos otro ángulo. Los números también indican que un porcentaje de ciudadanos tabasqueños no les importó participar en una jornada en donde se castigaría o avalaría un sistema autoritario, impuesto por casi 80 años.
Le valió. Chéquelo. Y, si en su momento fue granierista, descanse la conciencia, por lo menos usted hizo algo. Más, si Ojeda fue su gallo, actívese, en serio, porque los “Esos”, aquellos que comenzaron la tragedia de Tabasco andan vivos, sueltos y coleando. Manuel Andrade Díaz, persiste en lucrar, enarbolando la causa de un Tabasco que el ayudó a hundir./// elciudadanorubendario@ hotmail.com