¿COMO ANDA LA JUSTICIA EN TABASCO?
De no ser por el Poder Judicial, diríamos que muy mal, dado a que la Procuraduría de Justicia del Estado no ha podido responder a las exigencias ciudadanas. Si bien es cierto que se le han dado algunos golpes a la delincuencia organizada, también lo es que más de las veces ha sido por suerte que por labor investigativa. Empero, la justicia del fuero común, diríamos que doméstica, sigue de mal en peor y de seguro así continuará en lo que resta de la actual administración.
En contraparte, es justo reconocer que dónde se ha sacado la casta es en el Poder Judicial, en donde su titular Rodolfo Campos Montejo mantiene los parámetros de eficiencia, aún cuando en los últimos dos años la carga de trabajo se ha multiplicado.
En materia de justicia administrativa, en cambio, las cosas van de mal en peor. En este gobierno los tabasqueños han tenido mala suerte a este respecto. Tres procuradores no pudieron brindarle a la ciudadanía una justicia pronta y expedita y la corrupción y la deficiencia sentó sus reales para quedarse en la PGJE.
El primero, Gustavo Rosario Torres fue obstaculizado en sus buenos propósitos por el entonces pésimo y soberbio secretario de Gobierno Humberto Mayans Canabal, quien lo obligó, inclusive, a renunciar ante la complacencia del gobernador Andrés Granier. Lo sustituyó Rafael González Lastra, quien con total desconocimiento de cómo andaban las cosas en la PGJE no solo borró con lo poco que se había avanzado en ese renglón, sino que complicó las cosas con aberrantes medidas, tales como desorganizar los archivos de las agencias que provocaron serios retrasos en los trámites de expedientes ó reducir el horario de servicios al público. RGL es llamado a sustituir a Mayans Canabal que se va de campaña en pos de la candidatura a la gubernatura y es nombrado como tercer procurador al académico Gregorio Romero Tequextle, quien solo llegó de turista a ese puesto dado a que no ha hecho absolutamente nada, aún cuando las expectativas indicaban que podría enderezar el barco.
Los vicios, las deficiencias y la corrupción continúan galopando libremente en la PGJE. En las agencias, salvo sus honrosas y escasas excepciones, sus titulares hacen lo que quieren y como quieren y ni quien les diga nada, porque las llamadas de atención de sus superiores, inclusive del mismo Procurador, se las pasan por donde no les da el sol.
EN LOS MUNICIPIOS LOS AGENTES DEL MINISTERIO PÚBLICO SON REYES.- Pero si las cosas andan mal en las propias oficinas centrales de Paseo Usumancinta, en los municipios está peor. Nadie vigila o supervisa a los pedantes, soberbios y perdona vidas titulares de las agencias foráneas, quienes se dan el lujo de llegar a trabajar a las 10 de la mañana cuando la hora de entrada es a las 8 y mientras tanto nadie atiende al público que se atiborra en losa edificios anti funcionales. Ciertamente hay designados dizque delegados regionales, pero éstos son de puro adorno porque cuando se les busca nunca se les encuentra y cuando se logra dar con ellos es como si no existieran, ya que no tienen capacidad para solucionar los problemas. Ni a quien quejarse. Tal parece que todos se tapan con la misma sábana de la corrupción, porque descaradamente se le exigen dádivas tanto a abogados litigantes como a las partes en conflicto.
LA TORTURA LLEGO PARA QUEDARSE.- Parece mentira pero en pleno siglo 21 en la PGJE se siguen usando los mismos métodos de tortura que nuestros antepasados empleaban en época de la colonia. Golpes, toques eléctricos en las partes nobles, sumersión en medio acuoso, absorción por las narices de agua enchilada, amenazas, incomunicación son, entre otros, los procedimientos “científicos” de que se valen los agentes ministeriales para hacer confesar a un elefante de que es conejo.
¿Y la Comisión Estatal de Derechos Humanos?, bien gracias… Francamente ha sido en este sexenio donde la administración de justicia estuvo por los suelos y a la ordenes del mejor postor, pero es de esperarse que el gobierno entrante que presidirá el LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ nombre de procurador a una persona con los tamaños, la capacidad y la entereza de corregir esa problemática social.
*[email protected]
En contraparte, es justo reconocer que dónde se ha sacado la casta es en el Poder Judicial, en donde su titular Rodolfo Campos Montejo mantiene los parámetros de eficiencia, aún cuando en los últimos dos años la carga de trabajo se ha multiplicado.
En materia de justicia administrativa, en cambio, las cosas van de mal en peor. En este gobierno los tabasqueños han tenido mala suerte a este respecto. Tres procuradores no pudieron brindarle a la ciudadanía una justicia pronta y expedita y la corrupción y la deficiencia sentó sus reales para quedarse en la PGJE.
El primero, Gustavo Rosario Torres fue obstaculizado en sus buenos propósitos por el entonces pésimo y soberbio secretario de Gobierno Humberto Mayans Canabal, quien lo obligó, inclusive, a renunciar ante la complacencia del gobernador Andrés Granier. Lo sustituyó Rafael González Lastra, quien con total desconocimiento de cómo andaban las cosas en la PGJE no solo borró con lo poco que se había avanzado en ese renglón, sino que complicó las cosas con aberrantes medidas, tales como desorganizar los archivos de las agencias que provocaron serios retrasos en los trámites de expedientes ó reducir el horario de servicios al público. RGL es llamado a sustituir a Mayans Canabal que se va de campaña en pos de la candidatura a la gubernatura y es nombrado como tercer procurador al académico Gregorio Romero Tequextle, quien solo llegó de turista a ese puesto dado a que no ha hecho absolutamente nada, aún cuando las expectativas indicaban que podría enderezar el barco.
Los vicios, las deficiencias y la corrupción continúan galopando libremente en la PGJE. En las agencias, salvo sus honrosas y escasas excepciones, sus titulares hacen lo que quieren y como quieren y ni quien les diga nada, porque las llamadas de atención de sus superiores, inclusive del mismo Procurador, se las pasan por donde no les da el sol.
EN LOS MUNICIPIOS LOS AGENTES DEL MINISTERIO PÚBLICO SON REYES.- Pero si las cosas andan mal en las propias oficinas centrales de Paseo Usumancinta, en los municipios está peor. Nadie vigila o supervisa a los pedantes, soberbios y perdona vidas titulares de las agencias foráneas, quienes se dan el lujo de llegar a trabajar a las 10 de la mañana cuando la hora de entrada es a las 8 y mientras tanto nadie atiende al público que se atiborra en losa edificios anti funcionales. Ciertamente hay designados dizque delegados regionales, pero éstos son de puro adorno porque cuando se les busca nunca se les encuentra y cuando se logra dar con ellos es como si no existieran, ya que no tienen capacidad para solucionar los problemas. Ni a quien quejarse. Tal parece que todos se tapan con la misma sábana de la corrupción, porque descaradamente se le exigen dádivas tanto a abogados litigantes como a las partes en conflicto.
LA TORTURA LLEGO PARA QUEDARSE.- Parece mentira pero en pleno siglo 21 en la PGJE se siguen usando los mismos métodos de tortura que nuestros antepasados empleaban en época de la colonia. Golpes, toques eléctricos en las partes nobles, sumersión en medio acuoso, absorción por las narices de agua enchilada, amenazas, incomunicación son, entre otros, los procedimientos “científicos” de que se valen los agentes ministeriales para hacer confesar a un elefante de que es conejo.
¿Y la Comisión Estatal de Derechos Humanos?, bien gracias… Francamente ha sido en este sexenio donde la administración de justicia estuvo por los suelos y a la ordenes del mejor postor, pero es de esperarse que el gobierno entrante que presidirá el LIC. ARTURO NUÑEZ JIMENEZ nombre de procurador a una persona con los tamaños, la capacidad y la entereza de corregir esa problemática social.
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