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La Verdad del Sureste

Con prepotencia y grosería trata Lorena Beaurregard a la gente


VILLAHERMOSA, TABASCO, 12 DE OCTUBRE.- La voz de la diputada reflejó la furia de sus palabras: no quiero que vengas a verme. No te voy a ayudar y hazle como quieras. La mujer no daba crédito a lo que escuchaba, de buena fe había acudido ante ella a tratar de resolver un problema que un hermano suyo provocó. Y se topó con una mujer que “se aprovecha del poder que tiene para tratar groseramente a la gente”. La señora María Elena Pérez Acosta tocó la puerta de la diputada del PRI, Lorena Beaurregard de los Santos, con la esperanza de llegar a un arreglo con su hermano Félix, quien en el 2007 le compró un vehículo a su yerno. Prometió darlo de baja y registrarlo como suyo ante Tránsito. Nunca lo hizo y Finanzas no perdonó. Le requirió el pago de la tenencia de los dos últimos años que Félix Beaurregard de los Santos nunca cubrió a pesar que él era ya el propietario del automóvil. Cuando el señor José Luis Martínez Rivera le vendió el coche el hermano de la legisladora el pago de la tenencia estaba al día. No se preocupen yo daré de baja y de alta la unidad para que quede a mi nombre, les dijo en esa ocasión. Sin embargo, nunca pagó y hoy al señor Martínez Rivera debe al fisco estatal 9 mil 200 pesos. Pérez Acosta dijo que se acercó a la diputada del PRI con la intención de pedirle que intercediera ante su hermano para que éste se hiciera cargo del adeudo.

Ella le prometió que sí, que ese asunto se iba a resolver. Te voy a apoyar, dice la quejosa que le dijo Beaurregard de los Santos la primera vez que habló con ella, hará cosa de unos tres meses. Ya lo estamos viendo, danos chance de que baje el presupuesto para poder ayudarte, habría dicho la legisladora, según Pérez Acosta. La mujer aclaró que jamás le pidió que la diputada cubriera el adeudo, sino que convenciera a su hermano de que cumpliera su palabra. La siguiente vez ya no habló con la legisladora, sino un con un asistente de ella, quien le dijo que no se preocupara, que el asunto se iba a resolver. La insistió en que aguardara a que le “bajaran el presupuesto” a la diputada para que el problema quedara resuelto. Así la trajeron por espacio de tres meses, hasta que de plano Beaurregard de los Santos estalló en furia y le pidió a la señora que la dejara de molestar, que ya no viniera al Congreso. Después, su asistente igual la trató y le dijo, en un mensaje de texto enviado desde su celular, que ya no la iban a ayudar por haber sido “grosera” con la legisladora, que no tratara de responsabilizarla de un problema en el que ella nada tenía que ver, que lo viera con quien lo había ocasionado.

 No era ese el modo de tratarme, de ofenderme, si no quería ayudarme me lo hubiera dicho desde un principio, no que me hizo dar vueltas y vueltas para luego tratarme de una manera muy grosera, dijo Pérez Acosta. Aclaró que ella jamás le pidió que pagara el adeudo provocado por su hermano, sino que intercediera ante él para que asumiera su responsabilidad. “Yo no le dije que lo pagara ella o con el dinero del pueblo; en todo caso que lo pague con los impuestos que yo sí pago como ciudadana”. No quería hacer público esta situación, pero no es posible que una representante popular trate así a los ciudadanos, que se sienta poderosa y ofenda a la gente sin ninguna razón, expuso. La señora Pérez Acosta señaló que es injusto que el hermano de la diputada se escude en ella para eludir su responsabilidad y que encima de eso ella reciba un trato grosero y ofensivo tan sólo por demandar que cumpla su palabra.  

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