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La Verdad del Sureste

Concluyen talleres impartidos por especialistas en prevención de violencia de género


Las condiciones de las mujeres en las zonas rurales de Tabasco son muy difíciles, hay un atraso completo en  cuestiones educativas, sociales y culturales, el cual sigue legitimando discursos de violencia, de dolor, asegura la antropóloga Nora Lorena Estrada.
    Entrevistada en el marco del Mujeres Promotoras para la Prevención de la Violencia de Género y la Conservación de la Biodiversidad, la investigadora dijo que también hay una cultura en el estado, que ha impedido dar oportunidad a las mujeres a convertirse en las actoras principales del desarrollo en la entidad.
    La antropóloga, ex funcionaria de la Secretaria de Desarrollo Social del gobierno del Distrito Federal y del Instituto de las Mujeres del DF, realizó,  junto con el grupo de consultora que encabeza la licenciada Guillermina Cruz, siete diagnósticos sobre la situación de las mujeres en igual número de municipios de Tabasco.
    Creo que se han hecho muchos esfuerzos para atender la situación de las mujeres en los municipios, pero uno de los problemas que una se encuentra, dijo, es que las políticas públicas duran tres años, y como no hay una agenda construida de mujeres,  cambian los actores y esas políticas se cambian por otras. Creo que si, quienes tienen  aspiraciones de presidir las alcaldías escucharan y se pusieran de acuerdo con voces como  agrupaciones civiles defensoras de derechos humanos de mujeres o grupos especializados en la problemática femenina, para instalar  una agenda, podría recuperarse el rumbo de política pública. Solo de esa manera realmente se podría incidir en un cambio, sobre todo para eliminar la violencia, dijo.
    -A pesar de que en Tabasco desde hace ya varios años contamos con un Instituto Estatal de las Mujeres  y direcciones de atención a las mujeres en los municipios, todo parece indicar que no hay avances ¿Cuál es su percepción? Se le preguntó.
    Podría tener la misma opinión en muchos de los casos, pero cuando he revisado la situación de las mujeres en el país, en donde no existen ni siquiera direcciones como esas, reconozco que “chuecas o derechas”, constituyen el único punto en los municipios para que las mujeres no sean invisibles.
    Las Dam hacen una labor importante pero muy limitada, y muy limitada porque los recursos personales e institucionales, continúan siendo solo destinados al área de la mujer, pero no hay conjunto de visión para poder trabajar articuladamente.
    Hay compañeras valiosas, valientes en las Dam, que se han ido formando   fuerte, pero hay otras que no comparten la visión  de género y que solo están ocupando lugares, haciendo lo que pueden, pero no desde ese enfoque, así es que no ayudan mucho. Porque las que muchas veces proponen para las mujeres talleres de uñas de gel, deberían estar apoyando iniciativas organizativas para la producción, es decir hay una limitación grande y “que tiene mucho que ver  con las propias presidencias municipales, que no han valorado, que la incorporación  de las mujeres al desarrollo es fundamental para que todos crezcamos”.
    Si se ha avanzado, reiteró, pero avanzamos tres años y en la próxima administración municipal, retrocedemos dos, digamos que vamos pasito a pasito. Creo que de las grandes ganancias está el que, en las direcciones de atención de las mujeres que hay dentro de las direcciones de atención a las mujeres es que ahí ellas tienen una escucha y eso los convierte en nichos que les permite sacar adelante a su corazón.
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