La construcción de cinco presas en la cuenca del Usumacinta, beneficia a compañías extranjeras mineras: Peñaloza
Villahermosa, Tab. a 15 oct 2011.- La construcción de cinco presas en la cuenca del Usumacinta, no solo es para que empresas transnacionales produzcan energía eléctrica, sino también para beneficiar a compañías extranjeras mineras, las cuales necesitan mucho agua para sus procesos.
Planteó ayer el ingeniero Alfredo Hernández Peñaloza, representante del Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, organización que también participara este domingo en el Encuentro de Comunidades de tabasco en Defensa del Usumacinta.
Entrevistado en un taller impartido a varias organizaciones civiles, por Marco Von Borstel, del Movimiento Mexicano de Afectados por Presas y Represas y de Otros Mundos de Chiapas, Hernández Peñaloza mencionó que el FSCISP y otras agrupaciones convocaron a los grupos de Guatemala y Chiapas para juntos, defender la cuenca hidrológica del río Usumacinta.
El problema para los tabasqueños, es que estos proyectos de la CFE, no solo provocarían efectos nocivos para la zona protegida los Pantanos de Centla, al disminuir la corriente del río, sino que las aguas bajarían contaminadas por los desechos a la industria minera.
A las transnacionales mineras les interesa la construcción de las presas porque requieren una gran cantidad de agua para su proceso, lo cual provocaría irregularidades en todo el sistema natural que aun existe.
El río Usumacinta afirmó, es de los últimos y contados que no ha sido afectado por la mano del hombre y el más caudaloso de nuestro país y un sitio no solo de los tabasqueños, ni de los guatemaltecos, ni chiapanecos, sino un espacio que permite defender al planeta tierra. Esa es la trascendencia, sostuvo, además que en sus márgenes se encuentran toda una cultura expresada en zonas arqueológicas y en las formas de vida de las comunidades indígenas que la pueblan y a las que destrozarían esos proyectos. En este encuentro, dijo, lo primero que tenemos que hacer, es dejar en claro que esas presas no son para beneficio de las comunidades tabasqueñas, chiapanecas o guatemaltecas, sino negocios de grandes transnacionales, a las que no les importa afectar esa cuenca, a sus poblaciones, la vida o la actividad económica que actualmente se tiene a lo largo de esa cuenca.
Mencionó que las organizaciones civiles tabasqueñas también plantearán su oposición a que se afecte ese espacio, y en segundo lugar propondrán que en que se restituya el proceso natural de esa cuenca que ha sido afectado.
La tercera propuesta, dijo Hernández Peñaloza, es que las comunidades y pueblos indígenas intervengan en la decisión de si se autorizan o no, es decir, simplemente que se cumpla con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, con lo cual los estados de México y Guatemala están comprometidos.
Se le pidió su opinión respecto a las declaraciones del delegado estatal de la Conagua en relación a la construcción de la presa en Boca del Cerro, quien afirmó que solo se trata de un viejo proyecto.
Hernández Peñaloza respondió que uno de los especialistas que este domingo participará en el encuentro, precisará la información última al respecto, pero que seguramente precisará si hay o no presupuesto para el desarrollo de ese proyecto.
Pero es obvio que van para adelante, afirmó, y si no lo han comenzado es porque se han presentado este tipo de reacciones oportunas, ya sea de la sociedad o de alguna de las autoridades que han considerado que esto seria un etnocidio o una acción que en nada beneficia ni a los mexicanos ni a los guatemaltecos.Mencionó que, hasta el momento, el argumento de las autoridades mexicanas, es impulsar el desarrollo en la zona, cuando en el caso de México, en capacidad de generación de energía eléctrica, está rebasado en un 50 por ciento, de manera absurda. Son los negocios privados que se están metiendo en todos lados para sustituir la infraestructura pública con la que ya contamos, añadió el también integrante del Comité de estudios de la Energía.
Planteó ayer el ingeniero Alfredo Hernández Peñaloza, representante del Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, organización que también participara este domingo en el Encuentro de Comunidades de tabasco en Defensa del Usumacinta.
Entrevistado en un taller impartido a varias organizaciones civiles, por Marco Von Borstel, del Movimiento Mexicano de Afectados por Presas y Represas y de Otros Mundos de Chiapas, Hernández Peñaloza mencionó que el FSCISP y otras agrupaciones convocaron a los grupos de Guatemala y Chiapas para juntos, defender la cuenca hidrológica del río Usumacinta.
El problema para los tabasqueños, es que estos proyectos de la CFE, no solo provocarían efectos nocivos para la zona protegida los Pantanos de Centla, al disminuir la corriente del río, sino que las aguas bajarían contaminadas por los desechos a la industria minera.
A las transnacionales mineras les interesa la construcción de las presas porque requieren una gran cantidad de agua para su proceso, lo cual provocaría irregularidades en todo el sistema natural que aun existe.
El río Usumacinta afirmó, es de los últimos y contados que no ha sido afectado por la mano del hombre y el más caudaloso de nuestro país y un sitio no solo de los tabasqueños, ni de los guatemaltecos, ni chiapanecos, sino un espacio que permite defender al planeta tierra. Esa es la trascendencia, sostuvo, además que en sus márgenes se encuentran toda una cultura expresada en zonas arqueológicas y en las formas de vida de las comunidades indígenas que la pueblan y a las que destrozarían esos proyectos. En este encuentro, dijo, lo primero que tenemos que hacer, es dejar en claro que esas presas no son para beneficio de las comunidades tabasqueñas, chiapanecas o guatemaltecas, sino negocios de grandes transnacionales, a las que no les importa afectar esa cuenca, a sus poblaciones, la vida o la actividad económica que actualmente se tiene a lo largo de esa cuenca.
Mencionó que las organizaciones civiles tabasqueñas también plantearán su oposición a que se afecte ese espacio, y en segundo lugar propondrán que en que se restituya el proceso natural de esa cuenca que ha sido afectado.
La tercera propuesta, dijo Hernández Peñaloza, es que las comunidades y pueblos indígenas intervengan en la decisión de si se autorizan o no, es decir, simplemente que se cumpla con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, con lo cual los estados de México y Guatemala están comprometidos.
Se le pidió su opinión respecto a las declaraciones del delegado estatal de la Conagua en relación a la construcción de la presa en Boca del Cerro, quien afirmó que solo se trata de un viejo proyecto.
Hernández Peñaloza respondió que uno de los especialistas que este domingo participará en el encuentro, precisará la información última al respecto, pero que seguramente precisará si hay o no presupuesto para el desarrollo de ese proyecto.
Pero es obvio que van para adelante, afirmó, y si no lo han comenzado es porque se han presentado este tipo de reacciones oportunas, ya sea de la sociedad o de alguna de las autoridades que han considerado que esto seria un etnocidio o una acción que en nada beneficia ni a los mexicanos ni a los guatemaltecos.Mencionó que, hasta el momento, el argumento de las autoridades mexicanas, es impulsar el desarrollo en la zona, cuando en el caso de México, en capacidad de generación de energía eléctrica, está rebasado en un 50 por ciento, de manera absurda. Son los negocios privados que se están metiendo en todos lados para sustituir la infraestructura pública con la que ya contamos, añadió el también integrante del Comité de estudios de la Energía.