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La Verdad del Sureste

Continúa comunidad guatemalteca sobreviviendo en condiciones precarias en Tenosique


Continúa comunidad guatemalteca sobreviviendo  en condiciones precarias en Tenosique
La comunidad guatemalteca de  Nueva Esperanza, continúa sobreviviendo en condiciones precarias en la zona de Nuevo Progreso de Tenosique, sin ayuda ni del gobierno del otro lado de la frontera sur, ni del mexicano, a casi un año de su último desalojo de aquel país.

   Informa lo anterior en el boletín oficial de La 72 Refugio-Hogar para Persona Migrantes de Tenosique  “Pies Descalzos”, dirigido por el fraile franciscano Tomás González Castillo.

    Ahí, bajo el título de “Nueva Esperanza. Campamento en Resistencia”, que dicha comunidad, autonombrada agroecológica y protectora del ambiente, sufrió el último  desalojo por parte del gobierno guatemalteco de Alvaro Cólom, el 23 de agosto del 2011 y que ese fue el tercer desalojo. 

    Menciona que las primeras familias se asentaron en lo que se llama Parque Nacional Sierra del Lacandón, hace once años, decretada por el gobierno como área natural protegida.

    La garantía del asentamiento de la comunidad era el artículo 123 de la Constitución guatemalteca que ampara a los habitantes del país vecino, a vivir en una franja considerable de terreno en las fronteras.

    Los argumentos para el desalojo, se explica en Pies Descalzos,  fue  que los pobladores de esa comunidad tenían ligas con el narcotráfico, que estaban talando el bosque tropical de manera indiscriminada “y todos los argumentos que encontraron las autoridades para justificar la violencia que se ejerció con la presencia de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala”.

    Las víctimas fueron más de 250 personas, 114 de los cuales eran menores de edad. Decimos que son víctimas, dice el boletín de La 72 Refugio-Casa Hogar de las Personas Migrantes, porque el gobierno no respetó los tratados internacionales sobre desplazamientos forzados.                          

   El 23 de agosto, por la noche, huyendo de las fuerzas policiales y el ejército, las familias de Nueva Esperanza, llegaron al ejido Nuevo Progreso del municipio de Tenosique, Tabasco en la línea fronteriza México – Guatemala, en donde los ejidatarios mostraron su solidaridad con esas familias.

     Los guatemaltecos se instalaron bajo lonas no impermeables, sin pertenencias porque el desalojo violento los dejó, literalmente sin nada.

   El Estado mexicano estaba obligado a brindar ayuda humanitaria, asegura el órgano oficial de la 72, lo cual pocas veces se ha hecho a través del Instituto Nacional de Migración.

    Después de cuatro meses de vivir en condiciones verdaderamente precarias y mientras sostenían pláticas con el gobierno guatemalteco,  el 4 de enero de 2012, el Gobierno Mexicano hizo un operativo, al cual llamó “de rescate humanitario”, con más de 400 elementos de la Policía federal, estatal, agentes del INM y otras dependencias de la Secretaría de Gobernación, de manera violenta, trataron de repatriar de manera  violenta y violando todas las leyes, a las familias desplazadas.

   Con el uso de la fuerza, solo lograron repatriar a 71 personas porque los demás huyeron hacia las montañas poniendo en riesgo sus vidas.

   A pesar de todo, la comunidad de Nueva Esperanza sigue en el lugar, resistiendo todo, humillaciones de ambos gobiernos, lluvias y calor intenso, al grado de que la deshidratación y las malas condiciones en las que viven, este año, causó la muerte de una pequeña de un año de nacida.

    Ellos afirman que están a punto de reubicarlos en algún lugar del Petén, el departamento más grande de Guatemala.

    La Nueva Esperanza es hoy en día, se asegura en Pies Descalzos, “un lugar donde la dignidad ha sido pisoteada por el poder, pero su gente lleva en el rostro, el anuncio de un mundo mejor”, concluye.

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