En 1997, Zedillo pretendió operar la privatización de PPQ, pero el movimiento popular encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas se lo impidió relativamente al negociar que el Estado mantuviera el 51% de la propiedad. Los neoliberales representados por políticos del PRI lograron al menos, dividir al conjunto de complejos petroquímicos de PEMEX en empresas independientes para facilitar y hacer menos evidente su entrega a capitalistas privados nacionales y extranjeros.
Esta tajada de pastel no fue suficiente para los capitalistas nacionales y menos su aceptación a someterse al mecanismo neoliberal de fijar el precio del principal insumo (gas y condensados) al precio vigente en el mercado internacional, por lo que esta vía privatizadora no prospero.
Con la llegada de los panistas al poder, abiertamente patronales y neoliberales, y después de sus infructuosos esfuerzos por reactivar la petroquímica con empresarios cercanos, buscaron el modo de hacer más atractivo el negocio para los inversionistas hasta lograr formular (2003) y recibir la anuencia legislativa del publicitado Proyecto El Fénix, definido como una razón social independiente donde Pemex tendría una participación no mayor a 49 por ciento.
Hechos los ajustes solicitados por empresas interesadas, siendo ya el 2004, se anuncia que se desarrollaría con tres compañías operando como una nueva razón social privada: INDELPRO de Alfa, el Grupo IDESA y la canadiense NOVA Chemicals Corporation. Consideraría las plantas ampliadas de Etileno de La Cangrejera y Morelos (de 600,000 a 875,000 toneladas anuales cada), un nuevo complejo de Etileno (con capacidad mínima de un millón de toneladas por año), el suministro garantizado de materia prima (gas y gasolinas crudas) y la disponibilidad de infraestructura petroquímica y de refinación de PEMEX; además una planta de polietilenos y un nuevo tren de aromáticos.
Para inicios del 2006, se informó del abandono del Proyecto El Fénix por la negativa de la Secretaría de Hacienda de otorgar precios preferenciales en materias primas. Así, en tanto se mantuvo estancada y en proceso de desmantelamiento y chatarrización a los complejos existentes de PEMEX Petroquímica; para la administración, los estudios económicos, de ingenierías y promoción de El Fénix, por más de tres años se le asignaron recursos económicos millonarios personal.
Hasta el 2010, por medio de información solicitada al IFAI, se descubrió que a pesar de su cancelación se ha mantenido devengando salarios y prestaciones por los integrantes de la estructura justificada por el proyecto petroquímico foxista.
Para el 2010, el gobierno de Calderón y las autoridades de PEMEX anunciaron el surgimiento del proyecto privado Etileno XXI ahora en manos del corporativo integrado por la brasileña Braskem el Grupo IDESA, que contempla construir un cracker de etano y consideran una inversión de 2,500 millones de dólares para producir 1.5 millones de toneladas de etileno. Junto a los integrantes del Consejo de Administración y los legisladores, comprometen a la paraestatal a firmar un contrato de suministro de etano durante 15 años garantizándoles un negocio altamente rentable. Esta enésima opción de negocio petroquímico privado en México, de nuevo ha sido pagado en su concepción y diseño con recursos de PEMEX; y ahora, se le favorecerá en cuanto a precios de insumos y por si fuera poco, se le garantiza el suministro de etano para asegurarle a los inversionistas el margen de utilidad de un negocio redondo.
Para los neoliberales que están saqueando el país, el problema de fondo para la nación en cuanto a la reconstitución de una industria petroquímica y química que garantice la demanda del mercado interno (que al cierre del 2010 presenta un gigantesco déficit comercial de 12,300 millones de dólares), el desarrollo de cadenas productivas y centenas de miles de empleos, en nada les preocupa, seguirá sin resolverse en tanto no sea una oportunidad de negocio que a ellos les permita capitalizar.
Comprendido el trasfondo de los proyectos y decisiones aplicadas en la historia reciente de PPQ por la administración panista, la denuncia de que a nombre del Proyecto El Fénix se ha mantenido injustificadamente por cinco años (sin contar los años como Proyecto Fénix) una estructura para proyectar y diseñar la petroquímica privada, y que solo en pago de nómina le ha costado a PEMEX 23 millones de pesos en el periodo del 2007 al 2010; sin dejar de indignar, es un asunto secundario. Sin embargo, no nos podemos dejar vencer por el imperio de la impunidad a que nos someten y el silencio cómplice de legisladores, políticos y responsables de hacer cumplir las Leyes. Por tanto, no es ocioso exigir al Congreso se realicen las auditorías al Proyecto El Fénix y Etileno XXI y se investigue al Consejo de Administración de PEMEX Petroquímica por el derroche que permiten con cargo al proyecto El Fénix; así como se investigue al director de PEMEX Petroquímica Rafael Beverido Lomeli, quien ha estado a la cabeza y prácticamente ha sido el autor intelectual y operador de estos proyectos fracasados, corruptos y entreguistas. A fin de cuentas lo que importa es ventilar ante millones de mexicanos los abusos y las atrocidades que hace el mal gobierno y sus cómplices, ahora también disfrazados como consejeros “ciudadanos” y seguir demostrando la urgencia de cambiar este estado de cosas. CNEE.
