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La Verdad del Sureste

Contratos Incentivados en Pemex: Otro Golpe Mortal contra México


¿Que son los Contratos Incentivados? Son otro golpe mortal del mal gobierno de Felipe Calderón contra México.
    Son el cumplimiento de compromisos pactados desde el gobierno de Salinas con el gobierno de Estados Unidos y refrendados en la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) con Fox y Calderón. Son jugosos negocios para los Fox-Bribiesca, los Mouriño-Calderón-Bueno Torio, Slim, Reyes Heroles (hijo) Adrián Lajoux, Francisco Labastida, Genaro Borrego, y funcionarios vende patrias en PEMEX.
    Son contratos que permiten a las compañías privadas nacionales y extranjeras explorar, explotar, almacenar y transportar nuestro petróleo, por un periodo de 25 años con opción de ampliación por otro periodo o más recargándose en la Reforma Energética de octubre del 2008 propuesta por Felipe Calderón y aprobada por el  servilismo de los diputados y senadores, del PRI, PAN y algunos del PRD.
    Su objetivo principal es allanar el camino al capital extranjero para ir por el petróleo de nuestros litorales y aguas profundas; el fondo es apoderarse de gran parte de la renta petrolera.
    Pemex simula la dirección y control al autorizar los trabajos que le proponen las compañías. En realidad, Pemex no dirigirá, se sujetará a las instrucciones de las compañías contratadas. Esto ya ocurre en Chicontepec, donde se despilfarran nuestros recursos financieros para pagar a Schlumberger, Halliburton, Waterfor, Repsol; en este caso sin resultados en la producción de petróleo, aún y con su supuesta superioridad tecnológica.
    Por si fuera poco, en los contratos incentivados existe una cláusula que establece que Pemex no puede demandar a las compañías contratadas por cualesquier causa incluyendo, ineficiencia, negligencia o abuso en el desarrollo de sus actividades.
    Para completar la traición; si encuentran más petróleo que el programado, Pemex le tendrá que pagar un sobreprecio como premio “a su esmero”.
    Así, en Tabasco, el pasado 18 de agosto, Suárez Coppel, director de PEMEX, entregó los tres primeros contratos incentivados a compañías privadas. Son los campos Carrizo, Santuario y Magallanes, ubicados en un área de 310 kilómetros cuadrados, donde actualmente se produce 44 mil barriles por día y su objetivo es producir 55 mil.
    En esta infame adjudicación el gobierno calderonista entrega el control absoluto del proceso de exploración y producción, transporte y almacenamiento de los hidrocarburos; como consecuencia su soberanía.
    Suceso insólito desde la expropiación petrolera de 1938 ocurrida como consecuencia de la lucha de los trabajadores del naciente STPRM y consumada por el presidente Lázaro Cárdenas. Hoy, con el silencio cómplice y vergonzosa abdicación del priista Carlos Romero Deschamps, prácticamente se despoja a los mexicanos de su industria petrolera.  De inmediato, Carlos Morales Gil, director de Pemex Exploración Producción, con el cínico argumento de que “no es que no pueda Pemex desarrollar un proyecto solo, lo que es importante que todo el Golfo de México tiene 500 mil metros cuadrados y nos hemos concentrado en muy poco”, anuncia la segunda ronda con la licitación de seis contratos más, bajo el mismo esquema de los primeros. Esta segunda etapa contempla las aéreas de Ébano y Panuco en cuanto termine el contrato con la empresa DIAVAZ (de Díaz Serrano) San Andrés, Arenque, Atún y Tierra Blanca, en el norte del país, y dos en aguas someras, donde todos los trabajos se hacían por PEMEX con trabajadores manuales, técnicos e ingenieros, con tecnología que domina ampliamente Pemex y sus propios equipos, pero que estos neoliberales han estado despidiendo y desmantelando para justificar la entrada de las trasnacionales.

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