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La Verdad del Sureste

La Controversia El único día




 
Muy, pero muy contenta recibió a sus 5 hijos. No todos los nietos fueron. Pero le bastaba con solo ver a sus hijos.
Ella sabía que tenía que disfrutar a sus hijos en toda su extensión. Seguro, igual que el año anterior solo estarían hasta la tarde y luego se irían.
    ---Este te lo compramos tus nitos y yo mamá--.
    ---Hay hija, la plancha está muy bonita, ¡te habrá costado mucho!, pero no te hubieras molestado, se que tu situación económica no anda bien, ¡me basta con verles!---.
    Y así, uno a uno fueron saliendo los regalos. Que al final, no le hubiera tomado importancia si no hubiera recibido regalo alguno. El mejor regalo que pudo haber tenido en ese momento era tener a sus 5 cinco hijos juntos. Ya hacía mucho tiempo que no tenía una bendición igual.
    ---Hermano, baja las latitas de la cajuela---. Sugirió uno de los hijos.
    Las carnitas a pesar de que eran muy suaves, de muy buen corte, le costaba a ella mucho trabajo masticarla. Y no por falta de dentadura, sino porque sus hijos continuaban siendo insensibles, que le daban preferencia al alcohol, y esa actitud la hacía perder el apetito.
    Entre más tiempo pasaba, y lo que pensaba la madre que sería una reunión muy humanamente familiar, ahora se estaba convirtiendo en un alcoholizamiento.
    Ya para el medio día, la mamá estaba sola con su también anciano esposo, solos, sentado en la sala, mientras sus hijos en el patio armaban un jolgorio sin darse cuenta del cuadro que se veía dentro.
    ---¡Nuestros hijos no aprenden. Cuando ellos lleguen a nuestra edad tal vez lo entenderán!---. Dijo el señor.
    El pastel había quedado a la mitad dentro de refrigerador. No todos comieron, para que no les hiciera mal sabor con la cerveza.
    Antes de las cuatro, uno de los hijos expresó, ¡mamá, ya nos tenemos que ir, ya se hace tarde y tengo que manejar!.
    ----¿Pero así?, ¡cómo te vas a ir así hijo, vas tomado!---.
    ---No pasa nada mamá, ya estoy acostumbrado, además, aquí va tu nuera que ella también maneja.
    Uno a uno se fueron yendo, para las 5:30, solo los dos viejecitos estaban en la casa que horas antes estaba alegre por la visita de sus hijos.
    La noche del 10 de mayo la señora no durmió. Pensando si sus hijos habrán llegado bien. ¡Porque hasta esa insensibilidad de sus hijos!, no se tomaron la molestia siquiera de hablarle para decirle que habían llegado bien, hasta el día siguiente.
    ----¡Si no duermes te hará daño mujer!---. Dijo el anciano. ---Y sabes que eso pasa cada año, aunque hoy, bendito Dios, tuvimos la suerte de verlos a todos juntos, en otras ocasiones solo llegan dos o tres---.
    Sus hijos no los visitaban juntos tan frecuentemente.
    ----Tú tienes suerte comadre, de que viven lejos, en otro municipio, y por lo menos te visitan cada año y te hacen comida y te traen regalos, y los míos que viven aquí cerca y solo nos visitan un ratito cada vez que tienen problemas. ¡Ya son las diez comadre!, me tengo que ir al mercado, ¡ayer fuimos las reinas, hoy ya se nos perdió el encanto!---.
    Y así hay muchas historias en nuestro país.
    Pero, ¿y no sería mejor darle la alegría constantemente a mamá con nuestro amor y presencia diario, de poderse, y si no, por lo menos más frecuente?. ¿Por qué esperar cada año?. ¿Llegaran los hijos a entender que su presencia es el mejor y único regalo más sublime para cada madre?.
    ¡Una madre tiene hijos los 365 días del año!. ¿Y los hijos, por qué solo tienen madre el 10 de mayo?.
    Nos escuchamos a las 2 pm. Por 104.9 FM y 940 AM –La Romántica---. CORREO: [email protected].  TWITTER: @tilovargas
 
 
 
 
 

 

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