Convoca Aguiar a romper con la violencia y el egoísmo
Ciudad de México, 17 feb 2019.- El Cardenal Carlos Aguiar y feligreses oraron en la Basílica de Guadalupe para que se termine la violencia y el egoísmo.
“Dios y padre nuestro, tú que derribas a los poderos del trono y a los humildes los colmas de bienes escucha nuestras oraciones, atiende el clamor de los pobres y de los oprimidos que se eleva a ti desde todas las regiones del mundo”, dijo el prelado.
“Rompe el yugo de la violencia y del egoísmo que nos hace enemigos a unos de otros y haz que acogiéndonos mutuamente como hermanos seamos signos de una humanidad nueva reunida y unificada en el amor”.
El Arzobispo Primado de México también pidió por las autoridades civiles que gobiernan al País.
“Por nuestros gobernantes para que bajo su dirección tengamos una vida feliz y pacífica”, oraron en el santuario.
En la celebración religiosa los asistentes rezaron por la paz del mundo, la prosperidad de las iglesias y por la unión de los hombres.
En la eucaristía oraron por la conservación de la naturaleza, la abundancia de las cosechas y por el progreso del mundo.
En su homilía, el Arzobispo Primado de México rogó para que se rompa el yugo de la violencia.
Durante la homilía, el Cardenal expresó que el pobre, el hambriento y el que llora son dichosos no por las angustias que viven sino porque gracias al espíritu de Dios pueden superar cualquier adversidad.
En tanto, consideró que los ricos ya recibieron en la tierra su consuelo.
LLAMA ARQUIDIÓCESIS A DIÁLOGO SIN SIMULACIÓN
La Arquidiócesis Primada de México pidió evitar la simulación en el diálogo de los problemas complejos que tiene la Nación. En el editorial del semanario Desde la Fe, se expuso que el País gana cuando los ciudadanos que son diferentes se sientan a dialogar.
“En este momento en el que palabras como violencia, corrupción, pobreza e inseguridad son de uso frecuente es urgente el diálogo”.
La Arquidiócesis llamó a derribar el muro construido a partir de la negativa al diálogo, o peor aún, de la simulación.
“En múltiples ocasiones, nuestra Patria ha avanzado por el camino de las armas, pero ha sido el diálogo el que nos ha dado las auténticas transformaciones”, se enfatizó. La Iglesia católica de la Ciudad de México consideró que el diálogo implica el pleno reconocimiento del otro y de su libertad.
El consiguiente compromiso, agregó, es empeñarnos para que los derechos fundamentales de ambas partes sean siempre respetados, sin que esto signifique perder la propia identidad para complacer al otro.
El diálogo es un tesoro cada vez más estimado por democracias, corporativos, empresas, deportistas y políticos, aseveró.
En el editorial se convocó a conversar como alternativa al crecimiento y como terreno común para construir con firmeza.