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La Verdad del Sureste

CRÓNICA URBANA

Se llevan al pueblo entre las patas. Los que antes callaron o alabaron, ahora extienden la mano o se rasgan las vestiduras



“Esa es la gran mentira de los medios, que pretenden hacernos creer que lo que pasan es la pura verdad y eso no es cierto”. Se lo dije al taxista porque no estaba de acuerdo con lo que comentó una locutora a propósito de una convocatoria para un concurso de cortometraje, ella había dicho algo de que el periodismo se trataba de contar los hechos como son, sin ponerles nada.
    “Es cierto lo que dice”, respondió el taxista. “Todavía si fuera el periodista sencillo y honesto lo puede uno creer, pero siempre pasa que hay muchos intereses de por medio, y todo lo distorsionan. Se ve claro con este gobierno: ahora hay mucho golpeteo, de todos lados lo critican. Pero digo yo, ¿será que no pueden ser simplemente periodistas? ¿Por qué se meten a hacer política?”
    Yo guardé silencio y él siguió hablando
    “Da coraje, porque los que ahora critican todo antes fueron aliados de Granier, y cuando ya era un secreto a voces lo que hacían y cómo robaban, ellos estaban ahí alabándolo como el gran gobernante. ¿Por qué? Pues porque les daba dinero. Lo que pienso es que ahora están enojados con este gobierno porque no les dan dinero, o no como antes. Eso es lo que me da coraje, porque además lo hacen de una manera tan... vulgar. Y cuando ve uno quiénes son hasta resulta que puede ser un catedrático de la UJAT. Antes no dijeron nada, pero ahora que el gobierno es otro sí dicen, sí critican.”
    “Bueno”, le respondí yo, “a lo mejor tienen razón en lo que critican, pero ¿qué puede hacer este gobierno en las circunstancias tan difíciles que se le plantean? Ciertamente tienen menos recursos, porque ahora la renta petrolera se distribuye no a quién aporta más petróleo, como Tabasco, sino a quien tiene más población, como el Estado de México. Y Núñez podrá ir a negociar lo que sea, pero no volverán a darnos lo que antes. A lo mejor ni siquiera consigue lo suficiente y la gente se desanima y aplica el refrán de que más vale malo conocido...”
    Asintió con la cabeza y dijo “Puede ser, sí, que la gente lo prefiera antes que al bueno por conocer. Al menos yo sí tengo confianza en que este gobierno va a hacer un cambio. A lo mejor no un cambio grande, pero poco a poco se va a ir viendo. Lo que pasa es que también la gente no quiere hacer nada, quieren que todo se los resuelva el gobierno. Desde que Madrazo gobernó, la gente se acostumbró a estirar la mano. Yo digo, si puedo trabajar, ¿para qué voy a esperar a que me den? Pero acá los tabasqueños tenemos fama de ser muy flojos.”
    “Al final”, le comenté, “el poder todo viene del pueblo. Si a uno lo convencen de que lo mejor sentarse a esperar la despensa o el apoyo, ese ya declinó su poder. El que nada más busca un puesto desde el que pueda cobrar sin hacer nada o dedicarse nada más a robar, ese ya dejó de trabajar, de producir, de ser útil. ¿De dónde sacan los gobernantes todo el dinero? Del pueblo. Al pueblo todo le quitan, pero el que sabe trabajar es rico, porque se sostiene él mismo, aunque sea humildemente, y de lo que gana alcanza para que todos los demás se lo repartan.”
    Entonces llegué a mi destino y bajé del taxi. Me quedé pensando que, mientras este gobierno todavía le inspire confianza los que votaron por él, no está del todo perdido. Eso sí: le van a seguir metiendo zancadillas por todos lados, y la escasez de recursos va a seguir. Es difícil atender así todas las necesidades.
    Las circunstancias le amarran bastante las manos al gobierno del cambio. Pero si hay alguien que se siente representado por ellos, que está dispuesto a acompañarlo, algo se podrá hacer, incluso si no hay mucho dinero. El reto es aprovechar ese capital humano, movilizarlo. Si este gobierno no encuentra cómo apoyarse en los que creen en él, o los que le dieron su confianza no están dispuestos a mover un dedo, será más fácil para sus adversarios enterrarlo.
    Es difícil pasar de la oposición al gobierno. Una cosa es decirle al jinete por dónde llevar el caballo, y otra muy distinta montarlo. Más cuando no se tiene experiencia previa. ¿Está el jinete solo?¿Hay algo que puedan hacer los que confían en él para ayudarlo, o estamos todos nada más esperando a verlo tropezar? 
    Si fuera nada más el jinete hasta sería divertido... pero es todo Tabasco lo que lleva ese caballo entre las patas.

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