LA CRUDA POSELECTORAL (¿REALIDAD?)
Villahermosa, Tab. 2 de ju¬lio, 2012. El triunfo de la coalición “Compromiso por Tabasco” (PRD, PT, MV), se ha consumado para bene¬plácito de la mayoría de los votantes tabasqueños. La alternancia es un hecho des¬pués de más de 80 años de desastres y componendas priistas. De ahora en ade-lante a evitar excesos en la cadena inevitable de los festejos correspondientes y lanzado al vuelo el tañer de las campanas.
Ya lo dijo el Peje y es oportuno recordarlo:”Debemos sere¬narnos” aceptando sin falso orgullo, pero con lo nece¬saria modestia, todas las victoria obtenidas y bien lo¬gradas. Sin embargo no de¬bemos olvidar que viene la parte más difícil del proceso político: la gran oportuni¬dad concedida por el pueblo de nuestro querido estado, para de manera puntual, cumplir con responsabili¬dad sus expectativas, eso que es lo último a perder: la esperanza popular.
Recordemos que los gobiernos en la democracia se legitiman con la congruen¬cia entre las promesas y los hechos. Ya lograda la victoria no podemos caer en más de lo mismo, es decir, no podemos fallarle a la ciudadanía si no deseamos que nos la cobren a precio de diamantes en la siguiente contienda electoral y nos orillen a abandonar el poder con cajas destempla¬das, saliendo por la puerta trasera.
En el Distrito Federal nos hemos conservado con amplia aceptación debido a que durante tres sexenios se ha realizado buen gobierno y vamos por el cuarto con vota¬ción apabullante. Eso o algo parecido se quiere suceda en Tabasco. No podemos fallar.
Los tabasqueños con su voto gritaron un contun¬dente: “¡Ya basta!” No quieren más inseguridad, no más co¬rrupción ni irresponsabili¬dad paralela, y por supuesto, ver cada día que pasa dismi¬nuida con angustia, las opor¬tunidades de bienestar por la ineptitud, el olvido criminal, la indiferencia , la ineficacia, la corrupción, la impunidad de los funcionarios públicos, quienes deberán desquitar el (buen) sueldo que cobran del erario público cuyo origen está en los impuestos que to¬dos pagamos.
El pueblo no quiere más funcionarios oportu¬nistas, ambiciosos, menti¬rosos, y sobre todo, transas, quienes después de haber logrado ocupar un cargo púbico (“haiga sido como haiga sido”, nepotismo, amiguismo, compadrazgo y demás), habiendo llegado al mismo como decimos en lo cotidiano, con una mano atrás y otra adelante, es de¬cir, sin petate en qué caerse muertos, lo abandonan con algunos “pequeños” logros en su haber como casas con valor de varios millones de pesos o de dólares, ranchos, almacenes, departamentos en Playa del Carmen, en Miami o de perdida en Mira¬mar o Paraiso, y otros des¬tinos turísticos. Y lo peor, funcionarios torpes, abu¬sivos, ignorantes y demás adjetivos del mismo corte o color.
Es por todo lo antes señalado que el virtual go¬bernador electo de Tabasco, el Lic. Arturo Nuñez Jimé¬nez, debe rodearse de cola¬boradores que se les conoz¬ca como ciudadanos probos, a los que si se les busca, no se les asome cola de rata por debajo del pantalón.
Es, deberá ser, tiem¬po del “cambio verdadero” en el estado. Echarlo a an¬dar de una vez por todas, y todos debemos colaborar para hacerlo realidad.
Ya lo dijo el Peje y es oportuno recordarlo:”Debemos sere¬narnos” aceptando sin falso orgullo, pero con lo nece¬saria modestia, todas las victoria obtenidas y bien lo¬gradas. Sin embargo no de¬bemos olvidar que viene la parte más difícil del proceso político: la gran oportuni¬dad concedida por el pueblo de nuestro querido estado, para de manera puntual, cumplir con responsabili¬dad sus expectativas, eso que es lo último a perder: la esperanza popular.
Recordemos que los gobiernos en la democracia se legitiman con la congruen¬cia entre las promesas y los hechos. Ya lograda la victoria no podemos caer en más de lo mismo, es decir, no podemos fallarle a la ciudadanía si no deseamos que nos la cobren a precio de diamantes en la siguiente contienda electoral y nos orillen a abandonar el poder con cajas destempla¬das, saliendo por la puerta trasera.
En el Distrito Federal nos hemos conservado con amplia aceptación debido a que durante tres sexenios se ha realizado buen gobierno y vamos por el cuarto con vota¬ción apabullante. Eso o algo parecido se quiere suceda en Tabasco. No podemos fallar.
Los tabasqueños con su voto gritaron un contun¬dente: “¡Ya basta!” No quieren más inseguridad, no más co¬rrupción ni irresponsabili¬dad paralela, y por supuesto, ver cada día que pasa dismi¬nuida con angustia, las opor¬tunidades de bienestar por la ineptitud, el olvido criminal, la indiferencia , la ineficacia, la corrupción, la impunidad de los funcionarios públicos, quienes deberán desquitar el (buen) sueldo que cobran del erario público cuyo origen está en los impuestos que to¬dos pagamos.
El pueblo no quiere más funcionarios oportu¬nistas, ambiciosos, menti¬rosos, y sobre todo, transas, quienes después de haber logrado ocupar un cargo púbico (“haiga sido como haiga sido”, nepotismo, amiguismo, compadrazgo y demás), habiendo llegado al mismo como decimos en lo cotidiano, con una mano atrás y otra adelante, es de¬cir, sin petate en qué caerse muertos, lo abandonan con algunos “pequeños” logros en su haber como casas con valor de varios millones de pesos o de dólares, ranchos, almacenes, departamentos en Playa del Carmen, en Miami o de perdida en Mira¬mar o Paraiso, y otros des¬tinos turísticos. Y lo peor, funcionarios torpes, abu¬sivos, ignorantes y demás adjetivos del mismo corte o color.
Es por todo lo antes señalado que el virtual go¬bernador electo de Tabasco, el Lic. Arturo Nuñez Jimé¬nez, debe rodearse de cola¬boradores que se les conoz¬ca como ciudadanos probos, a los que si se les busca, no se les asome cola de rata por debajo del pantalón.
Es, deberá ser, tiem¬po del “cambio verdadero” en el estado. Echarlo a an¬dar de una vez por todas, y todos debemos colaborar para hacerlo realidad.