México, DF. La Iglesia católica cuestionó el desempeño del Instituto Federal Electoral (IFE) en varios rubros, lo cual consideró preocupante en tanto que se acerca la celebración de las elecciones para renovar la Presidencia de la República y el Congreso de la Unión.
En el editorial de su órgano de difusión, Desde la Fe,destaca que mientras se prepara el ambiente para el año electoral, ese instituto se ha convertido, hasta la fecha, “en el principal obstáculo para garantizar la libertad de opinión en todos los ciudadanos”.
En medio de una pugna que la Iglesia católica sostiene con el IFE, debido a la sanción que éste impuso al director de comunicación de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, por sus declaraciones en contra del PRD, en el editorial se afirma que ese órgano electoral “está puesto no para servir a los partidos, sino para favorecer el libre ejercicio de la opinión pública en los asuntos políticos.
“No obstante –agrega- hemos visto todo lo contrario. Basta reparar en diversas resoluciones y controversias donde los consejeros –amparados en legalismos estrechos- han decidido en perjuicio de la libertad ciudadana”.
Se cuestiona también la “su creciente dependencia hacia los partidos políticos más poderosos”.
Al respecto, señala: “Hoy mismo el IFE ni siquiera tiene los consejeros reglamentarios porque sigue la rebatinga por las cuotas de poder entre los partidos, especialmente por la prepotencia de uno de ellos”.
Aunado a ello, critica el que se haya convertido en la autoridad electoral más cara del mundo. “Su presupuesto anual es cada vez más abultado y llegaría el próximo año a la escalofriante suma de 16 mil millones de pesos, casi el doble de lo que está costando una nueva línea del Metro en la ciudad de México”.
Admite que la “desastrosa reforma de 2007, que pretendía hacer menos costosas las elecciones”, también “complica y restringe la libre expresión en el desarrollo de los comicios electorales”.
Inclusive, señala que “todos están atados de manos”, los propios políticos, medios de comunicación y ciudadanía en general, para ejercer el libre ejercicio de expresión.
Si bien admite que no todo es responsabilidad del IFE, “pues hay una grave responsabilidad de los legisladores que no han hecho su tarea”, indica que “lo mínimo que podemos esperar del ‘árbitro electoral’ es un esfuerzo por interpretar estas leyes restrictivas con un mayor sentido de participación hacia la ciudadanía”.
En el órgano de difusión de la Arquidiócesis Primada de México se plantea que aún es tiempo de que una de las grandes instituciones del México moderno y democrático, “recupere su prestigio y se muestre con grandeza, como una fortaleza de la ciudadanía y no de los políticos corruptos”.
En ese contexto, advierte que “estamos a tiempo para tomar las medidas necesarias”, y “para hacer posible que las próximas elecciones sean las últimas tan costosas y de ellas surja un Congreso más responsable que el que está por concluir con tan magros resultados”.
En el editorial de su órgano de difusión, Desde la Fe,destaca que mientras se prepara el ambiente para el año electoral, ese instituto se ha convertido, hasta la fecha, “en el principal obstáculo para garantizar la libertad de opinión en todos los ciudadanos”.
En medio de una pugna que la Iglesia católica sostiene con el IFE, debido a la sanción que éste impuso al director de comunicación de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, por sus declaraciones en contra del PRD, en el editorial se afirma que ese órgano electoral “está puesto no para servir a los partidos, sino para favorecer el libre ejercicio de la opinión pública en los asuntos políticos.
“No obstante –agrega- hemos visto todo lo contrario. Basta reparar en diversas resoluciones y controversias donde los consejeros –amparados en legalismos estrechos- han decidido en perjuicio de la libertad ciudadana”.
Se cuestiona también la “su creciente dependencia hacia los partidos políticos más poderosos”.
Al respecto, señala: “Hoy mismo el IFE ni siquiera tiene los consejeros reglamentarios porque sigue la rebatinga por las cuotas de poder entre los partidos, especialmente por la prepotencia de uno de ellos”.
Aunado a ello, critica el que se haya convertido en la autoridad electoral más cara del mundo. “Su presupuesto anual es cada vez más abultado y llegaría el próximo año a la escalofriante suma de 16 mil millones de pesos, casi el doble de lo que está costando una nueva línea del Metro en la ciudad de México”.
Admite que la “desastrosa reforma de 2007, que pretendía hacer menos costosas las elecciones”, también “complica y restringe la libre expresión en el desarrollo de los comicios electorales”.
Inclusive, señala que “todos están atados de manos”, los propios políticos, medios de comunicación y ciudadanía en general, para ejercer el libre ejercicio de expresión.
Si bien admite que no todo es responsabilidad del IFE, “pues hay una grave responsabilidad de los legisladores que no han hecho su tarea”, indica que “lo mínimo que podemos esperar del ‘árbitro electoral’ es un esfuerzo por interpretar estas leyes restrictivas con un mayor sentido de participación hacia la ciudadanía”.
En el órgano de difusión de la Arquidiócesis Primada de México se plantea que aún es tiempo de que una de las grandes instituciones del México moderno y democrático, “recupere su prestigio y se muestre con grandeza, como una fortaleza de la ciudadanía y no de los políticos corruptos”.
En ese contexto, advierte que “estamos a tiempo para tomar las medidas necesarias”, y “para hacer posible que las próximas elecciones sean las últimas tan costosas y de ellas surja un Congreso más responsable que el que está por concluir con tan magros resultados”.