Cumplen comerciantes la Zona Luz en resistencia, 96 horas de huelga
Exigen al ayuntamiento del Centro que les respete sus lugares de trabajo
Este viernes los ochos comerciantes fijos, semifijos y tolerados de la Zona Luz en resistencia, cumplirán 96 horas de haber iniciado una huelga de hambre para exigir al ayuntamiento del Centro que les respete sus lugares de trabajo, Dulce Gómez Naranjo y Lucía Cardoza, afirmaron que continuarán el ayuno, hasta las últimas consecuencias.
Dulce Gómez Naranjo, informó que hasta ayer ninguna autoridad ni del municipio ni del gobierno del estado, se ha acercado al campamento en donde mantiene su protesta.
“Me he estado sintiendo mal, vomitando el agua que estoy tomando, pero continuaré, por amor a mi hijo; no lo pude inscribir a la secundaria por falta de dinero, porque soy madre soltera y me han despojado de mi lugar de trabajo. Si me lo quitan definitivamente, no se de qué voy a vivir”.
Lucia Cardoza González, vendedora de elotes y esquites en la Zona Luz desde hace dieciocho años, declaró que ayer ya comenzaron a sentir los efectos del ayuno, que se siente débil peor pero además se está enfermando de la garganta.
“Pero estamos en pie de lucha y hasta las últimas consecuencias, hasta el ultimo latido de nuestro corazón, si es necesario que nos levanten en una camilla, así será, pero no daremos marcha atrás por defender nuestro centro de trabajo.
Por su parte Pedro Olive González, informó que sus ocho compañeros lo sustituyeron en la huelga de hambre que sostuvo por más de quince días y informó que actualmente quines participan en ese movimiento y las autoridades del Centro, no han reanudado el diálogo.
Estamos viviendo en una Villahermosa de dos realidades, una en donde las autoridades a través de los medios de comunicación insisten en que tenemos acuerdos y la verdadera en el sentido de quines estamos en el campamento de resistencia, cada vez día estamos más fuertes y unidos reconociendo que peleamos un derecho legítimo y una causa justa que es permanecer en nuestro trabajo abajo.
Resulta increíble, abundó, que Tabasco que ocupa el primer lugar a nivel nacional en desempleo, tenga autoridades que quieren echar a más de cien trabajadores que se autoemplean, echándonos a la calle o pretendiendo reubicarnos en un edificio para oficinas.
Dulce Gómez Naranjo, informó que hasta ayer ninguna autoridad ni del municipio ni del gobierno del estado, se ha acercado al campamento en donde mantiene su protesta.
“Me he estado sintiendo mal, vomitando el agua que estoy tomando, pero continuaré, por amor a mi hijo; no lo pude inscribir a la secundaria por falta de dinero, porque soy madre soltera y me han despojado de mi lugar de trabajo. Si me lo quitan definitivamente, no se de qué voy a vivir”.
Lucia Cardoza González, vendedora de elotes y esquites en la Zona Luz desde hace dieciocho años, declaró que ayer ya comenzaron a sentir los efectos del ayuno, que se siente débil peor pero además se está enfermando de la garganta.
“Pero estamos en pie de lucha y hasta las últimas consecuencias, hasta el ultimo latido de nuestro corazón, si es necesario que nos levanten en una camilla, así será, pero no daremos marcha atrás por defender nuestro centro de trabajo.
Por su parte Pedro Olive González, informó que sus ocho compañeros lo sustituyeron en la huelga de hambre que sostuvo por más de quince días y informó que actualmente quines participan en ese movimiento y las autoridades del Centro, no han reanudado el diálogo.
Estamos viviendo en una Villahermosa de dos realidades, una en donde las autoridades a través de los medios de comunicación insisten en que tenemos acuerdos y la verdadera en el sentido de quines estamos en el campamento de resistencia, cada vez día estamos más fuertes y unidos reconociendo que peleamos un derecho legítimo y una causa justa que es permanecer en nuestro trabajo abajo.
Resulta increíble, abundó, que Tabasco que ocupa el primer lugar a nivel nacional en desempleo, tenga autoridades que quieren echar a más de cien trabajadores que se autoemplean, echándonos a la calle o pretendiendo reubicarnos en un edificio para oficinas.