DEA: Los cárteles de Sinaloa y Jalisco son una compleja red global de conspiradores
Metidos hasta el tuétano
Ciudad de México, 11 de mayo de 2024.– Los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación “han causado la peor crisis de drogas en la historia de Estados Unidos”, ambas organizaciones criminales mexicanas controlan cada segmento del tráfico de drogas y han eliminado cualquier competencia en la Unión Americana lo cual ha permitido que tengan presencia en cada uno de los 50 estados de ese país, señala la DEA en su reporte anual sobre la amenaza de las drogas.
“(Estos cárteles) operan extensas cadenas de suministro globales: desde precursores químicos hasta instalaciones de producción, y dirigen una compleja red de conspiradores que incluye transportistas internacionales, transportistas transfronterizos, funcionarios corruptos, constructores de túneles, empresas fantasma, blanqueadores de dinero y otros”, asegura la Agencia Antidrogas estadounidense en su Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024.
Y añade: “A los cárteles de Sinaloa y Jalisco se les llama ‘organizaciones criminales transnacionales’ porque no sólo son fabricantes y traficantes de drogas; son grupos de crimen organizado, involucrados en tráfico de armas, lavado de dinero, tráfico de migrantes, tráfico sexual, soborno, extorsión y una serie de otros delitos, y tienen un alcance global que se extiende a zonas de transporte estratégicas y mercados de drogas rentables en Europa, África, Asia y Oceanía”.
La publicación de este reporte se da en medio de la más reciente confrontación entre esta Agencia y el Presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien miembros de la DEA han buscado vincular con el crimen organizado mediante filtraciones a la prensa internacional.
Esta semana, Anne Milgram, la directora de la agencia, acusó al Gobierno de México, en una comparecencia en la Cámara de Representantes, de impedir el ingreso de 13 agentes antidrogas estadounidenses a su territorio.
“Hemos estado esperando ocho meses por una visa y sabemos el costo que eso significa para nosotros en términos de nuestra capacidad para trabajar”, declaró Anne Milgram.
En respuesta, el Presidente López Obrador le recordó a la DEA que los tiempos en los que tenían vía libre en México han terminado. “Antes ellos no hacían ningún trámite, entraban los agentes que querían”, sostuvo.
A su vez, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México informó que en lo que va del año se han otorgado a la Agencia 14 acreditaciones. “Creo que exageró, con todo respeto”, en ese sentido López Obrador sobre Anne Milgram.
Ahora el informe de la DEA vuelve a poner el dedo en un punto que el mandatario mexicano ha sostenido en distintas ocasiones: que México no es el único lugar de Centroamérica donde se produce fentanilo.
“El fentanilo se produce en Estados Unidos, Canadá y México.
Y los precursores químicos proceden de Asia”, dijo el Presidente en marzo pasado al programa 60 minutes.
La Agencia Antidrogas estadounidense señala en ese sentido que “los cárteles mexicanos se benefician de la producción de drogas sintéticas, como el fentanilo y la metanfetamina que no están sujetas a los mismos desafíos de producción que las drogas tradicionales de origen vegetal, como la cocaína y la heroína, como el clima y los ciclos de las cosechas, o esfuerzos gubernamentales de erradicación”.
“El alcance letal de los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco en las comunidades estadounidenses se extiende por los traficantes mayoristas y vendedores ambulantes que llevan las drogas de los cárteles al mercado, a veces creando sus propias mezclas mortales de drogas y explotando las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para publicitar y vender a los clientes”, completa.
La agencia estadounidense prácticamente los culpa de todo. “[Ambas organizaciones] dictan el flujo de casi todas las drogas ilícitas hacia Estados Unidos, y su dominio sobre el comercio de drogas sintéticas en particular es evidente en el incesante flujo de fentanilo y metanfetamina ilícitos que cruzan la frontera hacia los mercados estadounidenses”, asegura.
Como resultado, “muchos estadounidenses están comprando y consumiendo drogas ilegales que creen que son medicamentos recetados legítimos”.
Afirma que “miles de narcotraficantes” vinculados a los cárteles de Sinaloa y Jalisco llevan fentanilo, metanfetamina y otras drogas ilícitas a las comunidades estadounidenses todos los días.
“Una red de mayoristas de drogas ilícitas, a sólo un paso de los cárteles de México, opera en las principales ciudades de Estados Unidos, como Los Ángeles, Phoenix, Houston, Chicago, Atlanta, Miami y otras”, detalla.
No obstante, no menciona en ninguna parte cómo el contrabando de fentanilo hacia Estados Unidos es financiado en última instancia por los consumidores estadounidenses: casi el 99 por ciento, como señala el CATO Institute.
En 2021, por ejemplo, 86.3 por ciento de los traficantes de drogas de fentanilo condenados fueron estadounidenses.
EL CÁRTEL DE
SINALOA, UNA HIDRA DE 4 CABEZAS
De acuerdo con el reporte anual de la DEA, el Cártel de Sinaloa “dirige el contrabando de fentanilo y otras drogas ilícitas a Estados Unidos todos los días, desde paquetes más pequeños transportados por ‘mulas’ humanas hasta miles de libras mezcladas con bienes comerciales legítimos transportados en camiones con remolque”.
“El Cártel de Sinaloa ejerce su poder a través del miedo, las amenazas y la violencia, matando a policías locales, periodistas y miembros de otros grupos criminales que invaden su territorio sin autorización –generalmente obtenida pagando “piso”– víctimas civiles ‘en el lugar equivocado en en el momento equivocado’, e incluso matar a sus propios miembros por percepción de deslealtad, desobediencia o para enviar un mensaje”, ahondó.
La DEA afirma que el Cártel de Sinaloa “no tiene líder”. En cambio, el “paraguas” del cártel cubre cuatro organizaciones criminales separadas pero que cooperan.
Las cuatro organizaciones son: “Los Chapitos”, nombre colectivo de Iván Guzmá Salazar, Alfredo Guzmán Salazar, Joaquín Guzmán López y Ovidio Guzmán López, los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera; el grupo de Ismael “El Mayo” Zambada García, líder del cártel desde hace más de 30 años; el grupo de Aureliano “El Guano” Guzmán Loera, hermano “El Chapo”; y el grupo de Rafael Caro Quintero, el “Narco de Narcos”.
El reporte afirma que “Los Chapitos” y el Cártel de Sinaloa “obtienen miles de millones de dólares en ganancias del comercio de fentanilo y fueron pioneros en la amenaza de drogas más mortífera que Estados Unidos haya enfrentado jamás”; domina el mercado de fentanilo mediante su manipulación de la cadena de suministro global y la proliferación de laboratorios clandestinos de fentanilo en México, un modus operandi que “desarrollaron a lo largo de más de 25 años de historia de fabricación de metanfetamina”.
La producción de fentanilo se produce en grandes cantidades “desde al menos 2012”, pero la facción de “Los Chapitos” es responsable de llevar la importancia del fentanilo al “resultado final” del cártel.
“Inicialmente establecieron una base de operaciones para fabricar fentanilo ilícito en las montañas cercanas a Culiacán.
Ahora controlan la adquisición de precursores químicos, en gran parte de China, y dirigen la producción de fentanilo ilícito desde laboratorios escondidos en las montañas de Sinaloa y en otros bastiones del Cartel de Sinaloa en todo México.
Los laboratorios controlados por el Cartel de Sinaloa son responsables de introducir fentanilo en pastillas de marca falsa en el mercado estadounidense, al tiempo que producen miles de libras de fentanilo en polvo cada año.
La DEA refiere que el Cartel de Sinaloa puede operar libremente en algunas partes de México porque tiene una red de contactos policiales, militares y políticos corruptos.
La agencia reconoce como uno de sus principales aliados en el Gobierno de Felipe Calderón, el Secretario de Seguridad Genaro García Luna, preso en EU por vínculos con el narcotráfico, utilizó su posición oficial para ayudar al Cartel de Sinaloa a traficar cargamentos de drogas en grandes cantidades principalmente cocaína y heroína.
“Los sobornos aumentaron a lo largo de los años a medida que el Cartel de Sinaloa crecía en tamaño y poder gracias al apoyo del exsecretario. García-Luna es el funcionario mexicano de más alto rango condenado por delitos de narcotráfico en Estados Unidos”.
El reporte apunta que el Cartel de Sinaloa opera en al menos 47 países alrededor del mundo.
En lugares como China, el Cartel de Sinaloa obtiene precursores químicos, trafica con metanfetamina y refuerza los contactos con los grupos criminales de ese país.
LAS “FRANQUICIAS” DEL CJNG
La DEA sostiene que el Cártel Jalisco Nueva Generación, por su parte, es una de las organizaciones criminales más poderosas y despiadadas de México, y uno de los factores clave de las sobredosis mortales en Estados Unidos.
“Desde su formación alrededor de 2011 a partir de los restos del Cartel Milenio, afiliado al Cartel de Sinaloa, el Cartel de Jalisco se ha vuelto totalmente independiente y ahora opera mucho más allá de las fronteras de México, con presencia en docenas de países alrededor del mundo y en los 50 estados de Estados Unidos”.
El Cartel de Jalisco, menciona, usa vastos recursos financieros, violencia, sobornos a funcionarios corruptos y estructura de mando basada en franquicias para mantener y expandir su dominio en el tráfico ilícito de drogas en México.
Los miembros clave del Cartel están vinculados por lazos de sangre o matrimonio con Los Cuinis, cuyos miembros y empresas están bajo sanciones de Estados Unidos.
Con respecto al modelo de franquicias con el que opera, la DEA refiere que el cartel es liderado por Rubén “El Mencho” Oseguera-Cervantes y un pequeño grupo de comandantes de alto nivel que reportan directamente a El Mencho. Un segundo nivel de jefes regionales y de “plaza 5 opera bajo los líderes del nivel superior.
El modelo de franquicia también permite que el Cartel de Jalisco se expanda rápidamente, ya que es fácil establecer nuevas franquicias, lo cual maximiza los ingresos de esta organización, “porque el liderazgo no paga los costos operativos de sus franquicias pero sí recauda un porcentaje de las ganancias totales”.
La DEA acusa que el Cártel de Jalisco “fabrica y trafica drogas con relativa impunidad en algunas partes de México, sobornando e intimidando a funcionarios gubernamentales, militares y encargados de hacer cumplir la ley en todos los niveles”.
“Desde su formación hace más de 10 años, el Cartel de Jalisco ha dirigido algunos ataques de alto perfil contra el Ejército y la policía mexicanos, incluido el derribo de un helicóptero del Ejército que mató a seis soldados y el intento de asesinato del jefe de policía de la Ciudad de México (Omar García Harfuch), e incluso realizó un ataque contra el convoy del Presidente guatemalteco cuando éste recorría la región fronteriza entre Guatemala y México.
El Cártel Jalisco también está implicado en el soborno a jueces”, puntualizó sin presentar mayores pruebas.
“(Estos cárteles) operan extensas cadenas de suministro globales: desde precursores químicos hasta instalaciones de producción, y dirigen una compleja red de conspiradores que incluye transportistas internacionales, transportistas transfronterizos, funcionarios corruptos, constructores de túneles, empresas fantasma, blanqueadores de dinero y otros”, asegura la Agencia Antidrogas estadounidense en su Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2024.
Y añade: “A los cárteles de Sinaloa y Jalisco se les llama ‘organizaciones criminales transnacionales’ porque no sólo son fabricantes y traficantes de drogas; son grupos de crimen organizado, involucrados en tráfico de armas, lavado de dinero, tráfico de migrantes, tráfico sexual, soborno, extorsión y una serie de otros delitos, y tienen un alcance global que se extiende a zonas de transporte estratégicas y mercados de drogas rentables en Europa, África, Asia y Oceanía”.
La publicación de este reporte se da en medio de la más reciente confrontación entre esta Agencia y el Presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien miembros de la DEA han buscado vincular con el crimen organizado mediante filtraciones a la prensa internacional.
Esta semana, Anne Milgram, la directora de la agencia, acusó al Gobierno de México, en una comparecencia en la Cámara de Representantes, de impedir el ingreso de 13 agentes antidrogas estadounidenses a su territorio.
“Hemos estado esperando ocho meses por una visa y sabemos el costo que eso significa para nosotros en términos de nuestra capacidad para trabajar”, declaró Anne Milgram.
En respuesta, el Presidente López Obrador le recordó a la DEA que los tiempos en los que tenían vía libre en México han terminado. “Antes ellos no hacían ningún trámite, entraban los agentes que querían”, sostuvo.
A su vez, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México informó que en lo que va del año se han otorgado a la Agencia 14 acreditaciones. “Creo que exageró, con todo respeto”, en ese sentido López Obrador sobre Anne Milgram.
Ahora el informe de la DEA vuelve a poner el dedo en un punto que el mandatario mexicano ha sostenido en distintas ocasiones: que México no es el único lugar de Centroamérica donde se produce fentanilo.
“El fentanilo se produce en Estados Unidos, Canadá y México.
Y los precursores químicos proceden de Asia”, dijo el Presidente en marzo pasado al programa 60 minutes.
La Agencia Antidrogas estadounidense señala en ese sentido que “los cárteles mexicanos se benefician de la producción de drogas sintéticas, como el fentanilo y la metanfetamina que no están sujetas a los mismos desafíos de producción que las drogas tradicionales de origen vegetal, como la cocaína y la heroína, como el clima y los ciclos de las cosechas, o esfuerzos gubernamentales de erradicación”.
“El alcance letal de los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco en las comunidades estadounidenses se extiende por los traficantes mayoristas y vendedores ambulantes que llevan las drogas de los cárteles al mercado, a veces creando sus propias mezclas mortales de drogas y explotando las redes sociales y las aplicaciones de mensajería para publicitar y vender a los clientes”, completa.
La agencia estadounidense prácticamente los culpa de todo. “[Ambas organizaciones] dictan el flujo de casi todas las drogas ilícitas hacia Estados Unidos, y su dominio sobre el comercio de drogas sintéticas en particular es evidente en el incesante flujo de fentanilo y metanfetamina ilícitos que cruzan la frontera hacia los mercados estadounidenses”, asegura.
Como resultado, “muchos estadounidenses están comprando y consumiendo drogas ilegales que creen que son medicamentos recetados legítimos”.
Afirma que “miles de narcotraficantes” vinculados a los cárteles de Sinaloa y Jalisco llevan fentanilo, metanfetamina y otras drogas ilícitas a las comunidades estadounidenses todos los días.
“Una red de mayoristas de drogas ilícitas, a sólo un paso de los cárteles de México, opera en las principales ciudades de Estados Unidos, como Los Ángeles, Phoenix, Houston, Chicago, Atlanta, Miami y otras”, detalla.
No obstante, no menciona en ninguna parte cómo el contrabando de fentanilo hacia Estados Unidos es financiado en última instancia por los consumidores estadounidenses: casi el 99 por ciento, como señala el CATO Institute.
En 2021, por ejemplo, 86.3 por ciento de los traficantes de drogas de fentanilo condenados fueron estadounidenses.
EL CÁRTEL DE
SINALOA, UNA HIDRA DE 4 CABEZAS
De acuerdo con el reporte anual de la DEA, el Cártel de Sinaloa “dirige el contrabando de fentanilo y otras drogas ilícitas a Estados Unidos todos los días, desde paquetes más pequeños transportados por ‘mulas’ humanas hasta miles de libras mezcladas con bienes comerciales legítimos transportados en camiones con remolque”.
“El Cártel de Sinaloa ejerce su poder a través del miedo, las amenazas y la violencia, matando a policías locales, periodistas y miembros de otros grupos criminales que invaden su territorio sin autorización –generalmente obtenida pagando “piso”– víctimas civiles ‘en el lugar equivocado en en el momento equivocado’, e incluso matar a sus propios miembros por percepción de deslealtad, desobediencia o para enviar un mensaje”, ahondó.
La DEA afirma que el Cártel de Sinaloa “no tiene líder”. En cambio, el “paraguas” del cártel cubre cuatro organizaciones criminales separadas pero que cooperan.
Las cuatro organizaciones son: “Los Chapitos”, nombre colectivo de Iván Guzmá Salazar, Alfredo Guzmán Salazar, Joaquín Guzmán López y Ovidio Guzmán López, los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera; el grupo de Ismael “El Mayo” Zambada García, líder del cártel desde hace más de 30 años; el grupo de Aureliano “El Guano” Guzmán Loera, hermano “El Chapo”; y el grupo de Rafael Caro Quintero, el “Narco de Narcos”.
El reporte afirma que “Los Chapitos” y el Cártel de Sinaloa “obtienen miles de millones de dólares en ganancias del comercio de fentanilo y fueron pioneros en la amenaza de drogas más mortífera que Estados Unidos haya enfrentado jamás”; domina el mercado de fentanilo mediante su manipulación de la cadena de suministro global y la proliferación de laboratorios clandestinos de fentanilo en México, un modus operandi que “desarrollaron a lo largo de más de 25 años de historia de fabricación de metanfetamina”.
La producción de fentanilo se produce en grandes cantidades “desde al menos 2012”, pero la facción de “Los Chapitos” es responsable de llevar la importancia del fentanilo al “resultado final” del cártel.
“Inicialmente establecieron una base de operaciones para fabricar fentanilo ilícito en las montañas cercanas a Culiacán.
Ahora controlan la adquisición de precursores químicos, en gran parte de China, y dirigen la producción de fentanilo ilícito desde laboratorios escondidos en las montañas de Sinaloa y en otros bastiones del Cartel de Sinaloa en todo México.
Los laboratorios controlados por el Cartel de Sinaloa son responsables de introducir fentanilo en pastillas de marca falsa en el mercado estadounidense, al tiempo que producen miles de libras de fentanilo en polvo cada año.
La DEA refiere que el Cartel de Sinaloa puede operar libremente en algunas partes de México porque tiene una red de contactos policiales, militares y políticos corruptos.
La agencia reconoce como uno de sus principales aliados en el Gobierno de Felipe Calderón, el Secretario de Seguridad Genaro García Luna, preso en EU por vínculos con el narcotráfico, utilizó su posición oficial para ayudar al Cartel de Sinaloa a traficar cargamentos de drogas en grandes cantidades principalmente cocaína y heroína.
“Los sobornos aumentaron a lo largo de los años a medida que el Cartel de Sinaloa crecía en tamaño y poder gracias al apoyo del exsecretario. García-Luna es el funcionario mexicano de más alto rango condenado por delitos de narcotráfico en Estados Unidos”.
El reporte apunta que el Cartel de Sinaloa opera en al menos 47 países alrededor del mundo.
En lugares como China, el Cartel de Sinaloa obtiene precursores químicos, trafica con metanfetamina y refuerza los contactos con los grupos criminales de ese país.
LAS “FRANQUICIAS” DEL CJNG
La DEA sostiene que el Cártel Jalisco Nueva Generación, por su parte, es una de las organizaciones criminales más poderosas y despiadadas de México, y uno de los factores clave de las sobredosis mortales en Estados Unidos.
“Desde su formación alrededor de 2011 a partir de los restos del Cartel Milenio, afiliado al Cartel de Sinaloa, el Cartel de Jalisco se ha vuelto totalmente independiente y ahora opera mucho más allá de las fronteras de México, con presencia en docenas de países alrededor del mundo y en los 50 estados de Estados Unidos”.
El Cartel de Jalisco, menciona, usa vastos recursos financieros, violencia, sobornos a funcionarios corruptos y estructura de mando basada en franquicias para mantener y expandir su dominio en el tráfico ilícito de drogas en México.
Los miembros clave del Cartel están vinculados por lazos de sangre o matrimonio con Los Cuinis, cuyos miembros y empresas están bajo sanciones de Estados Unidos.
Con respecto al modelo de franquicias con el que opera, la DEA refiere que el cartel es liderado por Rubén “El Mencho” Oseguera-Cervantes y un pequeño grupo de comandantes de alto nivel que reportan directamente a El Mencho. Un segundo nivel de jefes regionales y de “plaza 5 opera bajo los líderes del nivel superior.
El modelo de franquicia también permite que el Cartel de Jalisco se expanda rápidamente, ya que es fácil establecer nuevas franquicias, lo cual maximiza los ingresos de esta organización, “porque el liderazgo no paga los costos operativos de sus franquicias pero sí recauda un porcentaje de las ganancias totales”.
La DEA acusa que el Cártel de Jalisco “fabrica y trafica drogas con relativa impunidad en algunas partes de México, sobornando e intimidando a funcionarios gubernamentales, militares y encargados de hacer cumplir la ley en todos los niveles”.
“Desde su formación hace más de 10 años, el Cartel de Jalisco ha dirigido algunos ataques de alto perfil contra el Ejército y la policía mexicanos, incluido el derribo de un helicóptero del Ejército que mató a seis soldados y el intento de asesinato del jefe de policía de la Ciudad de México (Omar García Harfuch), e incluso realizó un ataque contra el convoy del Presidente guatemalteco cuando éste recorría la región fronteriza entre Guatemala y México.
El Cártel Jalisco también está implicado en el soborno a jueces”, puntualizó sin presentar mayores pruebas.