Denuncian abuso de autoridad y violación de los derechos humanos en Tenosique
El Comité de Derechos Humanos de Tabasco y fray Tomás González Castillo, director de La 72, Hogar –Refugio para Personas Migrantes, denunciaron abuso de autoridad y violación de los derechos humanos, de parte de elementos del Ejército Mexicano destacamentados en dicho municipio
En carta enviada al Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, el Comité de Derechos Humanos de Tabasco y fray Tomás González Castillo, director de La 72, Hogar –Refugio para Personas Migrantes, denunciaron abuso de autoridad y violación de los derechos humanos, de parte de elementos del Ejército Mexicano destacamentados en Tenosique.
La denuncia firmada por fray Tomás González y el asesor jurídico del Codehutab, Efraín Rodríguez León, se refieren a los hechos ocurridos el 17 de septiembre reciente, en los que varios defensores de derechos humanos fueron objeto de “vejaciones, abuso de autoridad, intimidación, amenazas y malos tratos” por elementos del ejército en ese municipio. Durante ese evento, dice la misiva dirigida al titular de la Sedena, se amenazó a fray Tomás González, quien una semana antes había recibido otra advertencia de muerte, vía telefónica, una semana antes y un día después de haber participado en el evento que la Caravana del Sur del Movimiento por la Paz en Palenque, Chiapas.
En esa manifestación, el religioso denunció públicamente los abusos que diversas autoridades federales, estatales y municipales cometen contra migrantes, en particular el Instituto Nacional de Migración.
Al narrar los hechos objeto de la denuncia dirigida al general Galván Galván, se informa que alrededor de las cinco de la tarde de ese 17 de septiembre, cuando fray Tomás y otra persona, Rubén Figueroa también defensor de derechos humanos de los migrantes, se encontraban dentro de un vehículo estacionado frente al campus de la UJAT de Tenosique. A esa hora elementos del Ejército Mexicano, a bordo de una camioneta número 0818304, se acercaron para decirles que tenían que inspeccionar la unidad porque eran sospechosos. ¿Sospechosos de qué? -“preguntaron de manera respetuosa”-, no supieron que contestar, dice la carta.
Poco después llegaron dos patrullas de la Policía Estatal con números 352 y 278, y sin decir nada, encañonaron a los dos defensores de derechos humanos y uno de los policías golpeó en el rostro a Rubén Figueroa. Minutos después, se prosigue en la denuncia, llegó un hombre a bordo de una camioneta Ford-Lobo, con placas de circulación RB-94-(&!, de Nuevo León, vestido de manera informal con playera y pantalones cortos de color verde (como los que usa el Ejército), se dirigió a los soldados y les dijo que revisaran la camioneta y bajaran a la gente a la fuerza. De inmediato fray Tomás González tomó fotos y el hombre de la camioneta lo insultó verbalmente diciendo: “Hijo de tu puta madre, te voy a romper todo lo que tienes de madre, pinche indio pendejo taimado no vales nada, hasta borracho estás cabrón” y amenazó con golpearlo.
Fray Tomás pidió al hombre que cuidara mucho sus palabras , que lo estaba amenazando y que había de testigos más de 20 policías estatales y más de 15 soldados; de nuevo insultando ese personaje dijo: “aquí nadie es testigo de nada, nadie vio ni escuchó nada”. Efectivamente, dice la denuncia, ninguno de los presentes se movió para frenar la agresión. En ese momento entró al celular de fray Tomás una llamada de personal de la Quinta Visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y, al ser informado de la situación pidió comunicarse con dicho personaje, pero este, de nuevo con insultos, dijo que no tenía nada que hablar con nadie, que los derechos humanos no valían nada y lanzó una nueva amenaza contra el religioso, frente a policías y soldados. Hasta el lugar, se menciona, llegó el presidente municipal de Tenosique y mencionó que ha había hablado con el capitán “Rodríguez”, este asumió la responsabilidad del operativo peor no quiso dar su nombre completo, y cuando se señaló como responsable del incidente y las amenazas, el capitán “Rodríguez” dijo: “aquí no ha pasado nada”. El abogado de Codehutab y fray Tomás González, afirman en la carta que ahí no terminó el martirio, porque al grupo de soldados y policías estatales, se sumó una tanqueta del Ejército Mexicano con alrededor de 20 soldados fuertemente armados y con pasamontañas que continuaron intimidando y reteniendo el paso del vehículo en el que circulaban los dos defensores e intentando bajarlos, a lo cual se opusieron debido a que temían por sus vidas.
La denuncia firmada por fray Tomás González y el asesor jurídico del Codehutab, Efraín Rodríguez León, se refieren a los hechos ocurridos el 17 de septiembre reciente, en los que varios defensores de derechos humanos fueron objeto de “vejaciones, abuso de autoridad, intimidación, amenazas y malos tratos” por elementos del ejército en ese municipio. Durante ese evento, dice la misiva dirigida al titular de la Sedena, se amenazó a fray Tomás González, quien una semana antes había recibido otra advertencia de muerte, vía telefónica, una semana antes y un día después de haber participado en el evento que la Caravana del Sur del Movimiento por la Paz en Palenque, Chiapas.
En esa manifestación, el religioso denunció públicamente los abusos que diversas autoridades federales, estatales y municipales cometen contra migrantes, en particular el Instituto Nacional de Migración.
Al narrar los hechos objeto de la denuncia dirigida al general Galván Galván, se informa que alrededor de las cinco de la tarde de ese 17 de septiembre, cuando fray Tomás y otra persona, Rubén Figueroa también defensor de derechos humanos de los migrantes, se encontraban dentro de un vehículo estacionado frente al campus de la UJAT de Tenosique. A esa hora elementos del Ejército Mexicano, a bordo de una camioneta número 0818304, se acercaron para decirles que tenían que inspeccionar la unidad porque eran sospechosos. ¿Sospechosos de qué? -“preguntaron de manera respetuosa”-, no supieron que contestar, dice la carta.
Poco después llegaron dos patrullas de la Policía Estatal con números 352 y 278, y sin decir nada, encañonaron a los dos defensores de derechos humanos y uno de los policías golpeó en el rostro a Rubén Figueroa. Minutos después, se prosigue en la denuncia, llegó un hombre a bordo de una camioneta Ford-Lobo, con placas de circulación RB-94-(&!, de Nuevo León, vestido de manera informal con playera y pantalones cortos de color verde (como los que usa el Ejército), se dirigió a los soldados y les dijo que revisaran la camioneta y bajaran a la gente a la fuerza. De inmediato fray Tomás González tomó fotos y el hombre de la camioneta lo insultó verbalmente diciendo: “Hijo de tu puta madre, te voy a romper todo lo que tienes de madre, pinche indio pendejo taimado no vales nada, hasta borracho estás cabrón” y amenazó con golpearlo.
Fray Tomás pidió al hombre que cuidara mucho sus palabras , que lo estaba amenazando y que había de testigos más de 20 policías estatales y más de 15 soldados; de nuevo insultando ese personaje dijo: “aquí nadie es testigo de nada, nadie vio ni escuchó nada”. Efectivamente, dice la denuncia, ninguno de los presentes se movió para frenar la agresión. En ese momento entró al celular de fray Tomás una llamada de personal de la Quinta Visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y, al ser informado de la situación pidió comunicarse con dicho personaje, pero este, de nuevo con insultos, dijo que no tenía nada que hablar con nadie, que los derechos humanos no valían nada y lanzó una nueva amenaza contra el religioso, frente a policías y soldados. Hasta el lugar, se menciona, llegó el presidente municipal de Tenosique y mencionó que ha había hablado con el capitán “Rodríguez”, este asumió la responsabilidad del operativo peor no quiso dar su nombre completo, y cuando se señaló como responsable del incidente y las amenazas, el capitán “Rodríguez” dijo: “aquí no ha pasado nada”. El abogado de Codehutab y fray Tomás González, afirman en la carta que ahí no terminó el martirio, porque al grupo de soldados y policías estatales, se sumó una tanqueta del Ejército Mexicano con alrededor de 20 soldados fuertemente armados y con pasamontañas que continuaron intimidando y reteniendo el paso del vehículo en el que circulaban los dos defensores e intentando bajarlos, a lo cual se opusieron debido a que temían por sus vidas.