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La Verdad del Sureste

Derechos humanos y cultura democrática


 

“Los derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos. Entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos... Son lo mejor de nosotros. Denles vida.” 
Kofi Annan.

Mario Alberto Gallardo García
El próximo día 10 de junio, se cumplirán tres años de la última reforma constitucional en materia de derechos humanos. Mucho se ha escrito al respecto y además, derivado de dicha modificación constitucional, se han derivado efectos en nuestro sistema jurídico contemporáneo que se tradujeron en la reforma a la ley de amparo y la relevancia de los tratados, convenios y pactos internacionales en la materia.
    Cobra importante relevancia la relativa vinculación de la nueva tutela y reconocimiento de los derechos humanos en nuestra cultura democrática, ello es así porque todo Estado que se diga democrático, está obligado a proteger, vigilar, promover y sobre todo, respetar los derechos humanos, de no hacerlo así, simplemente no podría llamarse democrático.
    Cabe señalar que, además, nuestra misma carta magna mandata que tanto la cultura de los derechos humanos, como la cultura democrática, es obligación del Estado mexicano implementarla en nuestro sistema educativo, así lo establece el artículo 3 de la misma al decir: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”; y continúa diciendo en su fracción II: “El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además: a)     Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.”
    Como podemos apreciar, tenemos la base constitucional para contar con toda una cultura en ambas materias, sin embargo, pareciera que el Estado mismo se resiste a hacerla efectiva y vigente en su totalidad.
    ¿Por qué nos atrevemos a hacer tal afirmación? Las evidencias se reflejan en nuestro diario vivir.
    El elemento poder-gobierno del Estado, lejos de pugnar porque en nuestro modelo educativo se incorporen, al menos de manera seria, dichos conceptos, únicamente se refieren a ellos en sus contenidos temáticos de manera aislada y tangencial. El mismo elemento del Estado, lejos de regular adecuadamente los medios de comunicación masiva, permite el bombardeo de una cultura consumista, materialista y personalista, donde los valores democráticos y de respeto a los derechos humanos pasan a un segundo plano.
    Considero que podemos hacer algo al respecto, creo que está en nosotros pugnar por generar espacios culturales, de reflexión y de pensamiento, estoy convencido que nuestro espacio primigenio donde podemos ir pugnando por un cambio: nuestro hogar.
Corolario:
Este mes, además, tenemos en puerta la segunda estocada mortal a nuestra soberanía nacional, en breve habrán de aprobarse (yo lo decidió así la oligarquía y los poderes fácticos que nos gobiernan) las leyes secundarias en materia energética, con las cuales se materializará el mayor saqueo que podría sufrir nuestro país, desde la época porfirista.
    Curiosamente las fechas de la discusión que habrán de realizarse en el Honorable Congreso de la Unión, coinciden con las fechas en las que jugará nuestra gloriosa selección nacional, lo anterior es un reflejo de la cultura que le interesa promover a nuestro Estado mexicano: la cultura de la distracción.

A la reflexión!!
Mario Alberto 
Gallardo García.
Abogado (UJAT)
Esp. en Der. Constitucional (UNAM)
Mtro. en Derecho (EPED)

Correo: [email protected]

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