Parecía la mañana de una fiesta religiosa en un pueblo indígena, banderines de colores adornaban la calle principal de villa Vicente Guerrero, el estallido de cohetes y el arribo de vehículos con funcionarios de alto nivel irrumpieron su tranquilidad. No era para menos, una extensión de la Universidad Intercultural de Oxolotán, inició este lunes sus actividades académicas en esa pequeña población, es decir la lucha que emprendieron hace doce años doce cincuenta comunidades yokotanes de Centla por un centro de educación superior para sus hijos, alcanzó su primer objetivo.
Claro que fue un día histórico para villa Vicente Guerrero, como lo mencionó Luis Alberto Méndez May luchador indígena incansable y uno de los principales protagonistas de esa lucha, el Secretario de Educación Rodolfo Lara Lagunas y el propio Gobernador, Arturo Núñez Jiménez, que Es sobre todo, un triunfo para los miles de pobladores de esa zona indígena, que parecieran haber heredado de sus antepasados aborígenes el espíritu de lucha y resistencia, no solo para la defensa de su territorio, medios de subsistencia, costumbres y cultura, sino para exigir sus derechos.
La lucha organizada de los habitantes de villa Vicente Guerrero y las comunidades aledañas de villa Vicente Guerrero, no se limita a su exigencia de disponer de una universidad en ese pueblo, es añeja.
Hay que recordar el bloqueo que realizó a instalaciones de Pemex por la contaminación que provocó en sus cuerpos de agua dejando a ese pueblo de pescadores sin su principal fuente de ingresos y sustento y las represiones de las que sus habitantes fueron objeto desde entonces. Desde que, como mencionó Luis Alberto Méndez, hace doce años que los representantes de las cincuenta comunidades indígenas de Centla, decidieron establecer, en ese poblado, la Universidad Indígena Latinoamericana, muchos sucesos han ocurrido. Fue el 24 de septiembre del 2001, cuando con 250 alumnos
Como bien afirmó Luis Alberto Méndez May, los habitantes de esa comunidad, tuvieron que tolerar dos gobiernos estatales y cuatro municipales que no solo los engañaron y los vieron con menosprecio, sino que siempre se negaron al diálogo y peor aún aplacaban las inconformidades de sus habitantes con represión policíaca.
Si las calles de villa Vicente Guerrero hablaran, contarán que esa Universidad Indígena Latinoamericana, funcionó a lo largo de siete años comenzando, desde el 24 de septiembre del 2001 con doscientos cincuenta alumnos, primero bajo una galeras y luego en las aulas de la secundaria en los horarios que los estudiantes de estas no las ocupaban.
La UIL fue parte del proyecto de educación media superior y superior que inició en Tabasco, es preciso reconocer, el profesor Rogelio Barriga Díaz, fundador de la Universidad Popular de la Chontalpa, las de Jonuta y Paraíso, hoy ya oficializadas, junto con decenas de preparatorias comunitarias que fundó también en varios poblados, previos estudios de las necesidades.
Fue lamentable la ausencia de Barriga Díaz, aunque tenemos conocimiento que una extensión de la Universidad Intercultural de Oxolotán no era la mejor opción para villa Vicente Guerrero; peor aún que ni siquiera se le mencionara como uno de los impulsores.
Conforme transcurrieron esos siete años de la UIL, la matrícula creció y lograron salir dos generaciones, lo cual fue posible no solo por la confianza de los alumnos en el proyecto, sino por el trabajo gratuito que prestaron los profesores y los apoyos que aportaron sus habitantes y muchos simpatizantes del proyecto. Subsistió todos esos años sin ningún tipo de respaldo gubernamental ni del estado ni del municipio, gracias al trabajo gratuito de los maestros y el apoyo económico y otros de la comunidad y personas que simpatizaban con el proyecto.
La UIL murió, sobre todo porque ninguno de los cuatro alcaldes que pasaron por la presidencia municipal de Centla, quiso avalar los estudios de los egresados, en base a la ley federal de educación que establece que los municipios también pueden proporcionar educación de todos los niveles.
El grupo de Barriga Díaz logró que el gobierno perredista de Jonuta, reconociera los estudios de la Universidad Popular de Los Ríos. Al tiempo de que los egresados de la UIL manifestaban su exigencia de que el gobierno estatal reconociera sus estudios, el gobernador Manuel Andrade Díaz, a través de sus operadores, realizaba labor de desintegración entre los alumnos, con promesas que una vez logrado su objetivo se negaba a cumplir.
Ya durante el gobierno de Andrés Granier, Barriga Díaz y Luis Alberto Méndez May que fungía como coordinador o rector de la UIL, con el apoyo del profesor Rodolfo Lara Lagunas como diputado federal, lograron que la responsable de la educación intercultural de la Secretaria de Educación Pública, Silvia Smelker, aceptara la instalación de una de estas universidades en villa Vicente Guerrero. Incluso, Barriga Díaz dio a conocer que el presupuesto para la instalación de un centro de estudios como el de Oxolotán, ya estaba en manos del gobierno del estado, pero que éste se había negado a aportar su parte, en un acuerdo de paripaso.
Eso significaría que sin el cambio político que hoy vive Tabasco, ni siquiera esa extensión hubiera sido instalada en villa Vicente Guerrero, parecía que los gobiernos priístas estaban empeñados en castigar a esa comunidad por su rebeldía y su lucha”.
Todo eso es lo que estuvo detrás de las palabras sinceras y de agradecimiento de Luis Alberto Méndez May, que dijo al Gobernador: “Tuvieron que pasar trece años para que un gobernante, le devolviera la dignidad a estos pueblos, les diera justicia, les devolviera la esperanza, y por eso nuestros pueblos podamos decir a este gobierno, que nos sentimos orgullosos de tenerlo, que nos sentimos agradecidos de que este con nosotros y decir a los cuatro vientos, que se escuche alto, lejos, profundo que estamos puestos y dispuestos para lo que mande y ordene”.
Y ahí mismo, frente a representantes de las comunidades indígenas y habitantes de Centla, no pudieron ser más oportunas, comprometedoras y prometedoras algunas palabras del Gobernador.
Dijo que mucho se ha discutido cómo enfrentar las consecuencias de la globalización, de las políticas que pretenden borrar las identidades locales y establecer desde un pensamiento único que toda la humanidad piense igual y adopte un modo cultural de vida idéntico.
“No hemos tenido que ir muy lejos por la respuesta, podemos ser ciudadanos del mundo, sin lugar a dudas, porque así lo permite hoy la tecnología, pero nunca dejaremos de pertenecer y tener muy clara nuestra identidad originaria, la nacional, la estatal , la municipal y para muchos os mexicanos el orgullo de la identidad indígena.
“No es cierto que las identidades locales estén indefensas ante la embestida de la globalización, en las identidades primigenias originarias como son las identidades indígenas hay un bastión de identidad propio, de fortaleza, de nacionalismo que no borrará ni la tecnología ni la globalización y esa identidad es la que apoyaremos a través de esta extensión de la Universidad Intercultural del estado de Tabasco.
Hoy el sistema educativo reconoce la realidad de las culturas indígenas, y no solo trata de difundir las demás culturas, sino también la propia, agregó.
Ese acto en villa Vicente Guerrero no solo significó el inicio de las actividades académicas de las tres carreras primeras que se impartirán en esa extensión de la educación intercultural – desarrollo turístico, enfermería intercultural, desarrollo rural- ahí se firmó un convenio de colaboración de la Universidad del Golfo y el Tecnológico de Centla con el centro educativo naciente.
Por su parte el alcalde de Centla, Ramón Hernández Sánchez, prometió que en este año, el nuevo centro de educación superior de villa Vicente Guerrero, dispondrá ya de un terreno para la construcción de su plantel, cuya maqueta fue exhibida en el mismo evento. El licenciado Arturo Núñez anunció también la próxima creación de un centro educativo superior en Jalpa de Méndez.
De otros triunfos productos de la organización de estas comunidades, a través de su Consejo de Comunidades Unidas de Centla, promovido por el mismo Luis Alberto Méndez May y el fallecido ingeniero Alfredo Hernández Peñaloza, habrá que dejar testimonio en otra ocasión.