Díaz Uribe es poseedor de cuantiosos inmuebles repartidos en el municipio de Centro y Nacajuca
Los nombres que saltan a la vista al revisar la documentación, son Karen Paola y Jessica Daniela Díaz Hernández, Verónica y Adriana Hernández Medina, Oscar Antonio Díaz Uribe, Roldan Hernández Flores y Ursula Medina Flores.
Villahermosa, Tab., 26 de febrero/ Residencias, ranchos, departamentos y predios de hasta más de 50 mil metros cuadrados, son parte de los bienes que en 17 años adquirió José Ramón Díaz Uribe, como dirigente del Sicobatab y se encuentran a nombre de sus hijos, esposa, hermanos, suegros y otros presuntos prestanombres que ha utilizado para ocultar su fortuna personal.
De acuerdo a los documentos que obran en poder de La Verdad del Sureste, el líder sindical, que aceptó percibir un salario de entre 650 mil a 700 mil pesos al año, poco más de 58 mil pesos mensuales, bajo la cláusula legal “usufructo vitalicio”, es poseedor de cuantiosos inmuebles repartidos por todo el municipio de Centro y Nacajuca.
Los nombres que saltan a la vista al revisar la documentación, son Karen Paola y Jessica Daniela Díaz Hernández, Verónica y Adriana Hernández Medina, Oscar Antonio Díaz Uribe, Roldan Hernández Flores y Ursula Medina Flores.
De entre las propiedades, destacan dos predios urbanos en el fraccionamiento Club Campestre de Tabasco 2000; uno de 638.391 metros cuadrados, comprada por un millón de pesos, que fue dada de alta en el Registro Público de la Propiedad (RPP), en enero de 2013; así como otro de 457 metros cuadrados que fue adquirido por un millón 200 mil pesos en septiembre de 2011.
Otro terreno de 306 metros cuadrados, en la colonia Sabina; uno de dos hectáreas y de mil 893 metros cuadrados, en la ranchería Plutarco Elías Calles, así como cuatro predios más, el primero de 58 mil 188 metros cuadrados, el segundo con una extensión de mil 870, el tercero de 3 mil 651 y el último de cuatro hectáreas, que se encuentran en la Ixtacomitán, tercera sección.
En villa Playas del Rosario, el cuestionado líder sindical posee un predio urbano de 267 metros cuadrados; en Medellín y Pigua, uno de 457 metros cuadrados, así como uno de 600 metros cuadrados en ranchería Boquerón, del municipio de Centro.
De la misma manera, es propietario de una residencia en el fraccionamiento Heriberto Kehoe, construida en una superficie de 180 metros cuadrados y de un predio en el exclusivo fraccionamiento Real del Angel, con una superficie de 160 metros cuadrados, adquirida en septiembre de 2012.
También, se le liga la propiedad de un departamento con su espacio de estacionamiento en el Modulo Carrizales, así como de un predio más de 105 metros cuadrados en el fraccionamiento Los Naranjos, de la ranchería Saloya, segunda sección, del municipio de Nacajuca.
Según la documentación, todos estos bienes fueron adquiridos desde 1998 hasta septiembre de 2012, con precios de 100 mil hasta más de un millón de pesos y bajo la cláusula legal “usufructo vitalicio”, los familiares del dirigente de Sicobatab, tiene la posesión, pero no la propiedad.
El director general del Cobatab, Jaime Mier y Terán Suárez, exhibió estos documentos del Registro Público de la Propiedad, el pasado lunes, como pruebas del enriquecimiento ilícito del dirigente sindical.