Dibujo como herramienta terapéutica para sobrevivientes de violencia sexual
Una investigación con mujeres jóvenes cubanas sobrevivientes de violencia sexual encontró que el dibujo puede facilitar la expresión de emociones que el trauma impide verbalizar.
Un estudio realizado con ocho mujeres cubanas de entre 19 y 23 años que sobrevivieron abuso o violación durante la infancia o adolescencia identificó que las técnicas proyectivas basadas en el dibujo pueden contribuir a los procesos psicológicos de atención al trauma, al abrir canales de expresión emocional que la palabra no siempre alcanza. La investigación fue publicada por el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMLAC).
El trabajo fue desarrollado por las investigadoras Claudia Cancio-Bello, Tali Izquierdo y Yordan Hernández. Todas las participantes residían en La Habana y recibían atención psicológica al momento del estudio. El objetivo declarado no fue diagnosticar violencia sexual a través del dibujo, sino explorar cómo esta herramienta puede ayudar a comprender el impacto emocional del trauma y fortalecer las intervenciones terapéuticas.
Lo que revelaron los dibujos
Las participantes realizaron dibujos que fueron analizados mediante técnicas proyectivas, un recurso utilizado en psicología para explorar emociones y conflictos difíciles de verbalizar. Las investigadoras identificaron el predominio de colores como el grafito, el rojo y el marrón, que desde este enfoque psicológico podrían relacionarse con inhibición emocional, violencia internalizada y angustia vinculada con la experiencia traumática.
También observaron figuras de pequeño tamaño, reforzamiento de trazos y ausencia de rostros tanto en las representaciones de las propias participantes como, en algunos casos, de los agresores. Las autoras interpretan estos elementos como posibles manifestaciones de retraimiento, sentimientos de vulnerabilidad, culpa y dificultades para elaborar el trauma. En términos generales, el estudio señala que los dibujos reflejan un proceso emocional en el que gran parte de la energía psíquica permanece orientada hacia la gestión de la experiencia traumática.
Alcances y límites de la herramienta
Las investigadoras subrayan que el dibujo no permite determinar si una persona vivió violencia sexual ni sustituye una evaluación clínica. Se trata de un recurso complementario que los profesionales de salud mental pueden incorporar dentro de procesos de atención más amplios, junto con entrevistas clínicas, evaluación psicológica y acompañamiento especializado.
El objetivo no fue utilizar el dibujo para diagnosticar violencia sexual, sino explorar cómo puede contribuir a comprender el impacto emocional del trauma.
El estudio reconoce además que sus hallazgos corresponden a una investigación cualitativa con una muestra reducida de ocho mujeres, por lo que sus resultados no pueden generalizarse a todas las sobrevivientes.
El peso global de la violencia sexual y la brecha en atención
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que alrededor de 736 millones de mujeres han experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida, ejercida por una pareja o por otras personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que una de cada cinco niñas ha sufrido abuso sexual antes de alcanzar la mayoría de edad, y que una de cada tres mujeres en el mundo ha vivido alguna forma de violencia física o sexual.
Las consecuencias psicológicas documentadas incluyen depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria, consumo de sustancias, intentos de suicidio y dificultades para establecer relaciones afectivas. La OMS advierte que muchas mujeres buscan atención médica por las consecuencias del trauma sin revelar inicialmente que han vivido violencia, y recomienda que el personal sanitario reciba capacitación para identificar posibles casos y brindar una primera respuesta basada en la escucha, la validación y el respeto a las decisiones de las sobrevivientes.
Para las investigadoras, ampliar las estrategias de atención psicológica —incorporando herramientas como el dibujo— representa una vía para colocar en el centro las necesidades de quienes enfrentan las secuelas de estas violencias, sin que ello sustituya la obligación de los Estados de prevenir los delitos, investigarlos y garantizar justicia.
#TomaNota
- El estudio incluyó a ocho mujeres cubanas de 19 a 23 años que recibían atención psicológica en La Habana.
- La ONU estima que 736 millones de mujeres han experimentado violencia física o sexual a lo largo de su vida.
- La OMS calcula que una de cada cinco niñas ha sufrido abuso sexual antes de la mayoría de edad.
- Los hallazgos son cualitativos y no generalizables; el dibujo no sustituye la evaluación clínica especializada.