Dictamen confirma que esposo de María Amparo Casar “se suicidó”
Ciudad de México.- El Gobierno de México difundió el dictamen con el cual se comprueba que Carlos Fernando Márquez Padilla García, esposo de María Amparo Casar, Sí se suicidó desde la torre de Pemex y no fue un accidente de trabajo, por lo que el cobro de su pensión por 31 millones de pesos es ilegal.
“Se desprende que en este caso, no se acreditaron los elementos constitutivos del cuerpo del delito de homicidio, y de acuerdo con lo actuado, el ahora occiso, realizó maniobras con el fin de quitarse la vida, lanzándose por la ventana del 12 piso del edificio de Pemex, esto se desprende del dictamen de criminalística de campo, en el que elaboraron mecánica de los hechos y en el que se concluyó que Carlos Fernando Márquez Padilla García, al encontrarse en su oficina, se precipitó por una ventana, cayendo con la cabeza hacia abajo, perdiendo el calzado al caer, rasgándose su ropa y el cinturón, ya que fue golpeado el cuerpo contra las estructuras metálicas y las ventanas del edifico, y al caer al piso, se había golpeado primeramente la cabeza, posteriormente la región dorsal y las extremidades inferiores, no habiéndose encontrado indicios de violencia en la oficina, ya que todo estaba en orden, por lo cual se consideró que muy probablemente en los hechos, no hubo participación de terceras personas, resultando con esto que el ahora occiso realizó maniobras del tipo suicida para privarse la vida” según se lee en el dictamen de la entonces Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, emitido el 14 de febrero del 2005.
Inclusive, el dictamen de la Procuraduría capitalina, refiere que José Ignacio Casar Pérez, el hermano de María Amparo Casar, manifestó que posiblemente se trataba de un suicidio, ya que tenía poco de tiempo de haberse separado de su esposa y estaba deprimido por esa causa.
Esto comprueba que mediante el tráfico de influencias, la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, María Amparo Casar, fue beneficiada en el Gobierno de Vicente Fox para recibir una pensión de 124 mil 948 pesos mensuales, haciendo que Pemex ignorara los resultados periciales que demuestran que su esposo no murió accidentalmente, pues se quitó la vida luego de haberse separado de ella.
Aunque María Amparo Casar lo niegue, se confirma que lo revelado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador en el capítulo 4 de su libro ¡Gracias!, es verdadero.
De acuerdo con el mandatario, María Amparo Casar, acompañada por el intelectual orgánico Héctor Aguilar Camín acudieron con el entonces Procurador del Distrito Federal, Bernardo Bátiz, para pedirle que cambiaran el acta “modificando lo del suicidio por accidente, pues de esa manera podía cobrar el seguro y recibir de Pemex una pensión vitalicia y ayuda para la educación de sus hijos hasta que cumplieran 25 años”.
López Obrador cuenta que Bátiz le contó de la petición de María Amparo Casar pero ambos coincidieron en que no era correcto ceder y así decidieron no autorizar el cambio del acta, la cual confirmó mediante análisis periciales que se trató de un suicidio.
Pese a eso, “el influyentismo se impuso” y aunque María Amparo Casar no tenía derecho porque su esposo no cumplía con los requisitos de antigüedad de 2 años y llevaba apenas 4 meses trabajando en la empresa y se había suicidado, Pemex le pagó un seguro de vida por 17 millones 600 mil pesos y una pensión vitalicia por viudez por 124 mil pesos mensuales.
“Se desprende que en este caso, no se acreditaron los elementos constitutivos del cuerpo del delito de homicidio, y de acuerdo con lo actuado, el ahora occiso, realizó maniobras con el fin de quitarse la vida, lanzándose por la ventana del 12 piso del edificio de Pemex, esto se desprende del dictamen de criminalística de campo, en el que elaboraron mecánica de los hechos y en el que se concluyó que Carlos Fernando Márquez Padilla García, al encontrarse en su oficina, se precipitó por una ventana, cayendo con la cabeza hacia abajo, perdiendo el calzado al caer, rasgándose su ropa y el cinturón, ya que fue golpeado el cuerpo contra las estructuras metálicas y las ventanas del edifico, y al caer al piso, se había golpeado primeramente la cabeza, posteriormente la región dorsal y las extremidades inferiores, no habiéndose encontrado indicios de violencia en la oficina, ya que todo estaba en orden, por lo cual se consideró que muy probablemente en los hechos, no hubo participación de terceras personas, resultando con esto que el ahora occiso realizó maniobras del tipo suicida para privarse la vida” según se lee en el dictamen de la entonces Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, emitido el 14 de febrero del 2005.
Inclusive, el dictamen de la Procuraduría capitalina, refiere que José Ignacio Casar Pérez, el hermano de María Amparo Casar, manifestó que posiblemente se trataba de un suicidio, ya que tenía poco de tiempo de haberse separado de su esposa y estaba deprimido por esa causa.
Esto comprueba que mediante el tráfico de influencias, la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, María Amparo Casar, fue beneficiada en el Gobierno de Vicente Fox para recibir una pensión de 124 mil 948 pesos mensuales, haciendo que Pemex ignorara los resultados periciales que demuestran que su esposo no murió accidentalmente, pues se quitó la vida luego de haberse separado de ella.
Aunque María Amparo Casar lo niegue, se confirma que lo revelado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador en el capítulo 4 de su libro ¡Gracias!, es verdadero.
De acuerdo con el mandatario, María Amparo Casar, acompañada por el intelectual orgánico Héctor Aguilar Camín acudieron con el entonces Procurador del Distrito Federal, Bernardo Bátiz, para pedirle que cambiaran el acta “modificando lo del suicidio por accidente, pues de esa manera podía cobrar el seguro y recibir de Pemex una pensión vitalicia y ayuda para la educación de sus hijos hasta que cumplieran 25 años”.
López Obrador cuenta que Bátiz le contó de la petición de María Amparo Casar pero ambos coincidieron en que no era correcto ceder y así decidieron no autorizar el cambio del acta, la cual confirmó mediante análisis periciales que se trató de un suicidio.
Pese a eso, “el influyentismo se impuso” y aunque María Amparo Casar no tenía derecho porque su esposo no cumplía con los requisitos de antigüedad de 2 años y llevaba apenas 4 meses trabajando en la empresa y se había suicidado, Pemex le pagó un seguro de vida por 17 millones 600 mil pesos y una pensión vitalicia por viudez por 124 mil pesos mensuales.