México., D.F., 04 de octubre del 2010.- Como consecuencia del deterioro laboral y del modelo de cuentas individuales de pensiones, se prevé que sólo 21 por ciento de las y los cotizantes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) alcanzarán los requisitos para obtener una pensión mínima garantizada y servicios de salud en la vejez.
Lo anterior, lo advirtió Berenice Ramírez López, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el Seminario Internacional: Nuevas formas de empleo, nuevas formas de protección social ¿Qué seguro de desempleo es viable?
Con base en un estudio realizado por la investigadora acerca de las reformas a las leyes del IMSS (1997) y la del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) (2007), señaló que el modelo actual de cuentas individuales aunado a la precarización del mercado de trabajo, resultó en la disminución de la cobertura de seguridad social.
La situación es preocupante, mencionó, ya que la tasa de crecimiento de cotizantes del ISSSTE es de .5 y .6 por ciento, mientras que el crecimiento anual es de 7.2 a 8.8 por ciento de personas jubiladas en los últimos tres años.
La desproporcionalidad se debe al crecimiento del empleo informal, pero también al de personas asalariadas en el sector formal, que carecen de prestaciones laborales y seguridad social, el número de ellas, asciende a 6 millones.
De acuerdo con la especialista en el tema, 61 por ciento de los empleos del país son informales, 38.8 por ciento están en la economía formal, de los cuales 58 por ciento carece de prestaciones laborales, la situación se agrava para quienes perciben menores ingresos, añadió.
Sólo 7.5 por ciento de quienes ganan hasta un salario mínimo tienen seguridad social, mientras 66 por ciento de las y los trabajadores que perciben más de 5 salarios mínimos, tienen prestaciones laborales.
En el país, la seguridad social está asociada al trabajo, pero por las características del mercado laboral, la cobertura ha sido insuficiente y muestra tendencia a la baja. Además del deterioro de las condiciones laborales, las reformas hechas a las leyes del IMSS y del ISSSTE impactaron desfavorablemente a las y los trabajadores del país.
Lo anterior, lo advirtió Berenice Ramírez López, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el Seminario Internacional: Nuevas formas de empleo, nuevas formas de protección social ¿Qué seguro de desempleo es viable?
Con base en un estudio realizado por la investigadora acerca de las reformas a las leyes del IMSS (1997) y la del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) (2007), señaló que el modelo actual de cuentas individuales aunado a la precarización del mercado de trabajo, resultó en la disminución de la cobertura de seguridad social.
La situación es preocupante, mencionó, ya que la tasa de crecimiento de cotizantes del ISSSTE es de .5 y .6 por ciento, mientras que el crecimiento anual es de 7.2 a 8.8 por ciento de personas jubiladas en los últimos tres años.
La desproporcionalidad se debe al crecimiento del empleo informal, pero también al de personas asalariadas en el sector formal, que carecen de prestaciones laborales y seguridad social, el número de ellas, asciende a 6 millones.
De acuerdo con la especialista en el tema, 61 por ciento de los empleos del país son informales, 38.8 por ciento están en la economía formal, de los cuales 58 por ciento carece de prestaciones laborales, la situación se agrava para quienes perciben menores ingresos, añadió.
Sólo 7.5 por ciento de quienes ganan hasta un salario mínimo tienen seguridad social, mientras 66 por ciento de las y los trabajadores que perciben más de 5 salarios mínimos, tienen prestaciones laborales.
En el país, la seguridad social está asociada al trabajo, pero por las características del mercado laboral, la cobertura ha sido insuficiente y muestra tendencia a la baja. Además del deterioro de las condiciones laborales, las reformas hechas a las leyes del IMSS y del ISSSTE impactaron desfavorablemente a las y los trabajadores del país.