Drenes que plantó Granier son una porquería: Habitantes de Torno Largo y Sabanilla
“Esos drenes son una ruina que nos plantó el gobierno, estamos acabados, nuestro esfuerzo de 40, 50 años, todo perdido”, expone con rabia y tristeza Doroteo Castillo, tesorero del ejido Torno Largo y Sabanilla, luego de afirmar que sus tierras, por los canales de alivio y las recientes lluvias, quedaron ya casi dos metros bajo el agua. Nuestro ganado, pastizales, el trabajadero, alambrados y cercos, todo está perdido, son cuando menos 30 rollos de alambre y miles de estacas, ni modo de levantarlos si al rato los perdemos de nuevo, dice. Se necesitarían alrededor de 250 mil pesos para levantar 40 o 60 hectáreas, ¿cuándo las levantaría? No puedo seguir trabajando a mi edad, tengo setenta y tres años. He estado dedicado a la cría de ganado y a la siembra de pastizales, manejaba 88 reses, he tenido que pagar 180 pesos por cada una para alimento y sacarlas del agua, es decir en lugar de ir para adelante voy para abajo. Antes, recordó Doroteo, podíamos aprovechar esas tierras nueve meses, movíamos el ganado en septiembre y los bajábamos en noviembre, ahora estamos en mayo y ya tenemos casi dos metros ¡Estámos acabados! Reitera. No puedo pagar todo el año 180 pesos por cada animal, ya estoy acabando con mi ganado, de 88 reses me quedan como veinte. El ejidatario afirma que ningún pago han recibido por las afectaciones, solo pagaron a los propietarios de los terrenos por donde pasó el dren, a lo ancho y a lo largo, si de boca tiene 300 y de largo 600, eso es lo que pagan, pero a los ejidatarios a los que perjudicaron, nada. Todos esos campos están perdidos, son como de 20 a 30 mil hectáreas. Hay un letrero ahí que dice que las obras beneficiaron a 750 mil personas, “¡es una gran mentira!”, solo pagaron por donde pasó el dren, asegura. Para el gobierno los demás campesinos no existimos, ni siquiera porque cuando abrieron los drenes nos pidieron opinión y metieron la maquinaria de noche. Nos perjudicaron de manera total, seguramente porque ni de sus familias somos, expuso. Mencionó que en esa zona hay ejidatarios pero también propietarios grandes como David Gustavo, “a él si lo están indemnizando porque es licenciado y uno se los suyos” Nosotros no tenemos quien nos asesore y para ellos no paso nada en ese lugar, porque recorren la zona en avioneta y todo lo ven verde, porque nuestras tierras se han convertido en grandes camalotales, grandes acahuales, ya no hay ganado que paste ahí, no podemos estar pague y pague para llevarlo a lugares altos y que les den de comer. Esos drenes, dice Doroteo Castillo, son producto de un gran error humano, no había necesidad de abrirlos ¿Y a quienes están beneficiando, a nosotros o a los de la ciudad? Cuestiona. Para nosotros la ganadería ahí ya no es negocio, cuando de ahí les di preparación a mis hijos, a través de mi esfuerzo con mi ganado, pero nos plantan esos drenes y nos han llevado a la ruina, cuánta agua nos estarán metiendo si cada uno tiene 250 de boca y 2 metros de fondo, agregó.