Drogas inyectables, relación del VIH/SIDA
De no meter un control, podría convertirse en una epidemia de mayor peso
El tema del uso de las drogas inyectables será un tema central en los próximos años en relación al VIH/SIDA, porque de no meter un control, podría convertirse en una epidemia de mayor peso, advirtió el director de Prevención y participación Social del Centro Nacional de Prevención del SIDA (Conasida).
El doctor Carlos García de León fue entrevistado en el marco del lanzamiento de la Red Mexicana de Reducción de Daños, que tuvo lugar ayer por la mañana en un hotel de Tabasco 2000 en Villahermosa, como parte de los eventos previos al XII Congreso Nacional sobre el Sida que se inaugura esta tarde en Villahermosa. El doctor García de León declaró que, compartir jeringas, el estado de pobreza en que caen esos adictos y otras prácticas de riesgo, está siempre ligado a contraer infecciones.
Informó que el mayor número de adictos a las drogas inyectables está concentrado en todas las ciudades de la franja norte de México, particularmente en ciudades como Juárez y Tijuana, pero que empiezan a surgir en Guadalajara también.
En la región sureste no tenemos casos notables, afirmó.
Mencionó que la población adicta a estos estupefacientes en su mayoría son jóvenes entre 24 y 44 años de edad y que al ser considerada una conducta ilegal, los pone en situaciones sociales provocan que crezca con facilidad de una manera muy clandestina, lo cual, dijo el doctor García de León hace indispensable el trabajo del gobierno con organizaciones civiles.
La epidemia del VIH/SIDA sigue están concentrada en los hombres que tiene sexo con otros hombres, de estos, el 15 por ciento son trabajadores sexuales, y que por la vía inyectable, la cifra es del 2 por ciento de esa población, alrededor de 7 mil casos.
Numéricamente, hizo notar, por ahora no son tantos, pero la realidad es una epidemia que se transmite con mucha facilidad porque es muy eficaz la transmisión por esa vía.
En cuanto a lo que se requiere para detener la transmisión de VIH/SIDA entre la población adicta drogas inyectables, principalmente heroína, el representante de Censida mencionó:
Detección oportuna, programas de reducción de daño, y por supuesto, subrayó, políticas amigables, para que esas personas puedan acceder a tratamientos como el de metadona, que es una sustitución y por supuesto trabajo conjunto con organizaciones civiles para reducir la vulnerabilidad.
Cuestionado en relación a la clase social que más consume esos estupefacientes, el doctor García de León afirmó que todas, pero que en general, todos caen en situación de pobreza porque necesitan muchos recursos por la dependencia que tienen hacia el uso de drogas.
Mencionó que el problema mayor está, más en el intercambio de jeringas, que en la cantidad de drogas que estén utilizando, si no tiene jeringas disponibles, no conocen el modo correcto de limpiarlas y el cerco policíacos bajo el que se les mantiene.
El consumo de heroína puede sustituirse por una droga legal que se llama metadona, la cual es parte de un tratamiento costoso pero eficiente al reducir la dependencia de la primera.
Mencionó que en el XII Congreso, están muy interesados en ese tema, no solo organizaciones de la sociedad civil sino también los responsables de los programas estatales de VIH/SIDA, particularmente los de Baja California, Sonora y Chihuahua.
Afirmó que las organizaciones civiles de esos estados, tienen una gran experiencia y conocimiento del tema, pero que trabajar para prevenir el VIH/SIDA entre la población adicta a drogas inyectables, es muy complejo porque hay que acercarse a las alcantarillas y zonas de alto riesgo y violencia exacerbada.
El doctor Carlos García de León fue entrevistado en el marco del lanzamiento de la Red Mexicana de Reducción de Daños, que tuvo lugar ayer por la mañana en un hotel de Tabasco 2000 en Villahermosa, como parte de los eventos previos al XII Congreso Nacional sobre el Sida que se inaugura esta tarde en Villahermosa. El doctor García de León declaró que, compartir jeringas, el estado de pobreza en que caen esos adictos y otras prácticas de riesgo, está siempre ligado a contraer infecciones.
Informó que el mayor número de adictos a las drogas inyectables está concentrado en todas las ciudades de la franja norte de México, particularmente en ciudades como Juárez y Tijuana, pero que empiezan a surgir en Guadalajara también.
En la región sureste no tenemos casos notables, afirmó.
Mencionó que la población adicta a estos estupefacientes en su mayoría son jóvenes entre 24 y 44 años de edad y que al ser considerada una conducta ilegal, los pone en situaciones sociales provocan que crezca con facilidad de una manera muy clandestina, lo cual, dijo el doctor García de León hace indispensable el trabajo del gobierno con organizaciones civiles.
La epidemia del VIH/SIDA sigue están concentrada en los hombres que tiene sexo con otros hombres, de estos, el 15 por ciento son trabajadores sexuales, y que por la vía inyectable, la cifra es del 2 por ciento de esa población, alrededor de 7 mil casos.
Numéricamente, hizo notar, por ahora no son tantos, pero la realidad es una epidemia que se transmite con mucha facilidad porque es muy eficaz la transmisión por esa vía.
En cuanto a lo que se requiere para detener la transmisión de VIH/SIDA entre la población adicta drogas inyectables, principalmente heroína, el representante de Censida mencionó:
Detección oportuna, programas de reducción de daño, y por supuesto, subrayó, políticas amigables, para que esas personas puedan acceder a tratamientos como el de metadona, que es una sustitución y por supuesto trabajo conjunto con organizaciones civiles para reducir la vulnerabilidad.
Cuestionado en relación a la clase social que más consume esos estupefacientes, el doctor García de León afirmó que todas, pero que en general, todos caen en situación de pobreza porque necesitan muchos recursos por la dependencia que tienen hacia el uso de drogas.
Mencionó que el problema mayor está, más en el intercambio de jeringas, que en la cantidad de drogas que estén utilizando, si no tiene jeringas disponibles, no conocen el modo correcto de limpiarlas y el cerco policíacos bajo el que se les mantiene.
El consumo de heroína puede sustituirse por una droga legal que se llama metadona, la cual es parte de un tratamiento costoso pero eficiente al reducir la dependencia de la primera.
Mencionó que en el XII Congreso, están muy interesados en ese tema, no solo organizaciones de la sociedad civil sino también los responsables de los programas estatales de VIH/SIDA, particularmente los de Baja California, Sonora y Chihuahua.
Afirmó que las organizaciones civiles de esos estados, tienen una gran experiencia y conocimiento del tema, pero que trabajar para prevenir el VIH/SIDA entre la población adicta a drogas inyectables, es muy complejo porque hay que acercarse a las alcantarillas y zonas de alto riesgo y violencia exacerbada.