Hoy las mujeres en nuestro país -dijo en entrevista Chacón Bravo- representan el 48 por ciento de la fuerza laboral cubana.
La profesora cubana y representante de la Federación Sindical Mundial, en base a lo anterior, sostuvo que en los años de Revolución, la mujer cubana ha ido tomando y retomando el lugar que le corresponde y demostrado capacidad de protagonismo y de desarrollo en todas las esferas de la revolución cubana y del país.
Antes de la Revolución, es decir, durante la etapa previa a 1959, la vida de la mujer cubana era parecida a la de la mayoría de las mujeres de México, concebidas solo para ser amas de casa o laborar como trabajadoras del hogar, como costureras, algunas enfermeras, es decir, no tenían protagonismo en la sociedad.
Hoy las mujeres en nuestro país -dijo en entrevista Chacón Bravo- representan el 48 por ciento de la fuerza laboral cubana; dentro del espacio sindical ocupa el 54 por ciento del total de líderes sindicales y el 60 por ciento de los intelectuales del país.
Afirmó que las mujeres en Cuba, son mayoría en cuanto al número de médicos, de los jueces o fiscales, en el sector educativo, de la salud y servicios.
Dentro del parlamento, abundó, ocupamos el 32 por ciento de los escaños del parlamento y aunque sabemos que tenemos que luchar por escalar posiciones dentro de este, a nivel de ministros y dirigentes en universidades e institutos alcanzamos niveles de dirección.
Es decir, reitera, la mujer cubana ocupa un papel muy importante en el desarrollo del país y se ha demostrado con estadísticas, que su capacidad es hasta superior al de los hombres, “incluso desde el punto de vista académico”.
Somos mayoría en la base y en los niveles superiores, pero ¿cuál es el problema?, planteó Gilda Chacón Bravo, que a veces nosotras mismas nos ponemos trabas cuando vamos a escalar a puestos de dirección a nivel nacional, ahí es donde disminuyen las cifras en comparación con los hombres.
En Cuba las mujeres no tenemos problemas de discriminación, por el hecho de ser mujeres, tampoco de desconfianza en relación de nuestra capacidad para los puestos de dirección.
Cuando una mujer es buena dirigente sindical, con capacidad, y los trabajadores y trabajadoras, la gente, le reconoce esos méritos, en el sentido de que es la líder que debe ocupar esa responsabilidad, muchas veces somos nosotras mismas las que nos ponemos limitaciones, “que porque tengo tres niños y responsabilidades en casa y no puedo asumir esos cargos”.
Es decir, a veces, es un problema de las propias mujeres que toman esas decisiones y ese tipo de acciones, el de rechazar cargos de dirigencia.
El mismo gobierno cubano, el movimiento sindical cubano, y en general la sociedad, estimula mucho y le da facilidades a las mujeres que son capaces, las idóneas para ocupar determinadas responsabilidades, para que puedan desarrollar su trabajo como líder. Recibe apoyo en la atención de sus hijos, para que no tenga de que preocuparse y pueda ejercer su liderazgo en la actividad que desarrolla.
-¿Y a nivel pareja, en el trabajo doméstico, las tareas con compartidas?
Nosotras en Cuba tenemos la Federación de Mujeres Cubanas que se integró al triunfo de la Revolución y que por muchísimos años dirigió su fundadora “nuestra querida Vilma Espín”, ya fallecida, una líder genuina y que contribuyó mucho a la emancipación de la mujer y su reconocimiento dentro de la sociedad.
Esa federación ha hecho labor con las familias, porque en Cuba como cualquier país de América Latina, “el machismo esta enraizado desde tiempos ancestrales”.
Todavía hay machismo en Cuba, hombres que creen que ellos son los que hace el trabajo en la calle y las mujeres las que deben responsabilizarse del trabajo de casa y los hijos. Eso no ha cambiado en Cuba, a pesar de todo su desarrollo, el reconocimiento del que ahora gozan las mujeres y los espacios ganados. La mujer cubana de hoy, como todos los ciudadanos del país tiene acceso a la educación, que es gratuita para todos, y eso le ha permitido, formarse, desarrollarse, estudiar y desarrollarse en lo que quiera, solo necesita capacidad para estudiar.
Por eso como decía, somos mayoría en todos los sectores que mencioné, si entre los profesionales, la mujer cubana ocupa el 66 por ciento, quiere decir esta más capacitada, incluso que los hombres cubanos, para enfrentar cualquier situación.
Eso ha dado pie a que, en estos tiempos, algunos hombres estén pensando en integrar una Federación de Hombres Cubanos para defender sus derechos.
Ya hay muchas familias –sostuvo Gilda Chacón durante su visita a Tabasco- que se han dado cuenta de que en las labores domésticas, no es cuestión de que el hombre ayude a la mujer, sino de que el hombre debe compartir esas labores.
Hay familias que aún se resisten, reconoció, pero se ha avanzado mucho. Se requiere cambiar las mentalidades de estos hombres y de que ls nuevas generaciones vayan creciendo con la mentalidad abierta, conscientes de que es necesario compartir el trabajo del hogar.
El Círculo Infantil, es decir las guarderías cubanas, es una institución que está ayudando mucho a crear, en los niños, las nuevas generaciones, esa nueva cultura, mediante el juego, cuando niños y niñas juegan a la casita, comparten las tareas.
Eso está ayudando a cambiar la mentalidad en las familias y sociedad cubana y significa que hoy la mujer dirigente cubana cuando llega a casa, ya no azota la cartera y se mete a la cocina, porque ya el esposo, la hija o el hijo adelantaron el trabajo de la casa y todos en conjunto resuelven los problemas del hogar, debido a que esa mamá tiene otras responsabilidades.
En mi caso, mencionó Chacón Bravo, aparte de mi cargo en la Federación Sindical Mundial tengo responsabilidades sociales dentro del sistema de gobierno, soy delegada del Plan Popular a nivel local, una especie de concejal, es decir cuando termino mi jornada en el FSM, voy a realizar el trabajo en la comunidad.
Eso, a veces me ocupa todo el día, así que mi hijo tiene que encargarse de re4solver los problemas del hogar y de esa manera nos distribuimos las tareas, así convivimos.
Así se apoya a las mujeres trabajadoras y dirigentes para permitirles que puedan desempeñar eficientemente sus funciones. Hay reconocimiento al trabajo de las mujeres, para ello, hay que escuchar la opinión de admiración de los trabajadores de una empresa dirigida por mujeres, el valor que le dan a su trabajo, agregó.
