El embarazo adolescente es una epidemia que nace de la violencia y desigualdad en México, critican
Ciudad de México, 1 de octubre de 2016.- En México, cerca de 400 mil natalicios de madres menores de edad (20 por ciento del total de los nacimientos) y las cifras no parecieran disminuir.
En nuestro país se registran unos 30 partos al día en los que la madre tiene menos de 15 años de edad. Con ello, México es el miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que presenta las cifras más altas de embarazo adolescente: uno de cada cinco partos en México son de una mujer menor de edad (64 por cada mil adolescentes).
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), para 2015 en México ocurrían cerca de 77 alumbramientos por cada mil donde las madres serán adolescentes de entre 15 y 19 años, un aumento con respecto a 2009, cuando la incidencia era de 70.9. En contraste, en el país ha aumentado la edad en que las jóvenes contraen su primera relación sexual, pues para 2014 el promedio de edad fue de 17.6 años, mientras que en 2009 era de 19.
De acuerdo con Save The Children México, el embarazo en jóvenes implica “un grave problema de salud pública ya que las adolescentes tienen dos veces más probabilidades de morir por complicaciones en el embarazo o durante el parto que las mujeres maduras”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide en que todo embarazo en menores de 18 años es de alto riesgo, ya que el bebé puede nacer bajo de peso, presentar malformaciones, y también destaca las posibles complicaciones para la madre durante el parto.
También, varias organizaciones civiles aseguran que como el cuerpo de una mujer joven, no mayor a 15 años, aún no está suficientemente maduro como para afrontar el desgaste que supone dicho proceso, el número de complicaciones y riesgos de muerte son enormes. Incluso destacan que las repercusiones psicólogicas son considerables, ya que la persona muchas veces debe dejar de estudiar, enfrentarse a la decepción familiar y/o de conocidos, así como la necesidad de asumir responsabilidades que aún no le corresponden.
Por su parte, Save The Children explica que el embarazo adolescente refleja la desigualdad en el país. En el informe Estado de las Madres en México: Embarazos y Maternidad Adolescente, difundido esta año, la organización señaló que el 60 por ciento de los jóvenes que tienen hijos a temprana edad se encuentran en situación de pobreza, siendo incapaces de acceder a la educación, servicios de salud y alimentación, así como tener oportunidades aceptables de desarrollo.
En ese sentido, la organización menciona que de los cerca de 22 millones de jóvenes mexicanos de entre 10 y 19 años de edad (el 20 por ciento de la población) que carecen de recursos, 11 por ciento está en condición de pobreza extrema, 20 por ciento no tiene acceso a los servicios básicos de salud, y el 54 por ciento de ellos no está matriculado en algún instituto educativo. A ellos los ha llamado “los olvidados” de México.
Los mismos datos refieren que 6 de cada 10 de los embarazos adolescentes son concepciones no deseadas, casos donde el aborto generalmente no es una opción ya que no existen los medios para hacerlo. Tal fue el caso de Jarintzy, quien en entrevista con SinEmbargo, explicó haber considerado el aborto, aunque no lo realizó ya que “no tenía los medios económicos y tenía temor” para llevarlo a cabo.
El Gobierno federal asegura que existen también otras condiciones para el aumento de embarazos adolescentes en el país, tales como la unión temprana; actividad sexual muy precoz, desprotegida y forzada; la no asistencia a la escuela; el no realizar actividades sustantivas dignas para la persona y la sociedad; el uso del alcohol y drogas, mismas que pueden reducir la probabilidad de que los adolescentes tomen las medidas de protección adecuadas; actos de coerción, engaño o abuso -según la Secretaría de Salud en el 60 por ciento de los casos el padre es un hombre de 20 o más años, lo cual cuestionaría si las relaciones que llevaron al embarazo fueron consentidas o no-, entre otras.
El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señala que no es la falta de información la que genera que los embarazos en jóvenes no se detengan, sino el difícil acceso a los anticonceptivos y su uso adecuado. Asimismo, refiere que a pesar de las barreras que existen para terminar con una gestación no deseada, tampoco existen medidas adecuadas que permitan el desarrollo en la vida más allá de la maternidad -como en el caso de albergues infantiles, recursos legales de adopción, entre otras-.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) ha mencionado que aparte del embarazo no deseado, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) constituyen un grave problema, ya que la mayor parte de los jóvenes no están informados al respecto, y cuando lo están, es por información intercambiada entre conocidos y amigos. Refiere también que entre muchos de los adolescentes persiste la creencia de que “a ellos no les va a pasar”, situación que los expone aún más.
EL EMBARAZO EN MÉXICO SEGÚN LAS ESTADÍSTICAS
De acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi, en México el número de mujeres de 12 y más años es de 48.7 millones, y de ellas, el 67.4 por ciento ha tenido al menos un hijo nacido vivo.
Según la edad de la mujer, destaca el hecho de que el 7.8 por ciento de las mujeres de 12 a 19 años de edad ya son madres (aproximadamente 619 mil mujeres), y conforme la edad avanza, el porcentaje aumenta.
REALCIONES SEXUALES Y MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS
Existen diversas situaciones que contribuyen a que las mujeres se conviertan en madres: diversos informes destacan el comienzo y frecuencia de la actividad sexual y la unión conyugal; las preferencias reproductivas -deseo o intención de tener hijos-; y el uso de métodos anticonceptivos.
PERSPECTIVA ECONÓMICA PARA LAS MUJERES
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el cuarto trimestre de 2015, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo fue de 44.2 por ciento, de las cuales, 96.7 por ciento combina sus actividades extra-domésticas con los quehaceres domésticos. Con respecto a la unidad económica donde laboran, 33.4 por ciento de la población femenina ocupada y con hijos trabaja en el sector informal, 36.3 por ciento en empresas y 16.3 por ciento en instituciones.
En cambio, las mujeres que no tienen hijos cuentan con un perfil ocupacional muy distinto: la mayoría trabaja en empresas (51.6 por ciento) seguido por las que laboran en el sector informal (20.1 por ciento), y casi dos de cada 10 (19.1 por ciento) labora en instituciones.
Otro dato que hay que destacar es que de las trabajadoras con hijos, el 13.7 por ciento no tienen instrucción y casi tres de cada 10 (29.6 por ciento) cuenta con estudios a nivel medio superior y superior; en cambio, para las mujeres sin hijos, la proporción que no cuenta con instrucción disminuye a 3.7 por ciento y las que cuentan con estudios a nivel medio superior y superior aumenta a 56 por ciento.
Por lo anterior, es entendible y preocupante el hecho de que el país se vea estancado en un ciclo vicioso: por una parte ya ha sido mencionado que un factor del embarazo adolescente son las precarias condiciones socioeconómicas, y por el otro la concepción de jóvenes mujeres genera una situación de privación de mayores oportunidades. En ese sentido, cabe destacar que en México la cuarta causa de deserción escolar entre los 15 y los 19 años es el embarazo.
LA INICIATIVA DEL INMUJERES
Por su parte, el Inmujeres lanzó el sitio comolehago.org como parte de la ENPEA, cuya meta para el año 2030 es reducir en un 50 por ciento la tasa de embarazo en adolescentes de 15 a 19 años y eliminar los embarazos en niñas de 10 a 14 años.
El sitio tiene como objetivo informar a los jóvenes sobre prevención del embarazo e infecciones de transmisión sexual; además de ofrecer orientación sobre cómo hablar con la pareja, cómo negociar el uso del condón, qué derechos tienen los adolescentes, cómo planear un plan de vida y cómo tomar decisiones de manera asertiva.
Asimismo, existen programas del Gobierno federal como “Promojoven”, una iniciativa que consta de becas de apoyo a la educación básica de “madres jóvenes y jóvenes embarazadas”.