ENCUENTRO DE VIDAS
AGUSTÍN RÍOS “EL FILOS” De borracho y fumador empedernido a un extraordinario afilador de cuchillos, del México de ayer que se va perdiendo
Primera parte
En el centro histórico de Villahermosa, Tabasco, después de muchos años de no verlo, me encuentro a un amigo llamado Miguel, este me comentó que había conocido a un afilador de cuchillos llamado Agustín, que ya está de edad avanzada, pero qué tiene un carisma sorprendente con la gente, que es una persona agradable y positiva, me recomendó qué me entrevistará con Él, porque tal vez tendría una buena historia, proporcionándome su número de celular.
Ese mismo día, unas horas después me estacione para comprar un vaso con pozol en un negocio por la Av. Paseo Usumacinta, en Villahermosa, Tabasco, adelante del hospital del Seguro Social, vi de repente a una persona de edad avanzada, caminando con un aparato y gritando «Filos Filos», me acerque a él con la corazonada de que tal vez era «don Agustín « el personaje qué me había comentado el amigo Miguel.
Me acerque a aquella persona y le pregunte un tanto apenado si su nombre era Agustín, la persona con una sonrisa amable me respondió qué efectivamente asi se llama y un tanto sorprendido me dijo «en que le puedo servir», seguía caminando con su afilador, en el corto lapso qué lo acompañe, me di cuenta como la gente que vivía por la zona lo saludaba con mucho afecto y don Agustín con una sonrisa franca y sencilla, les devolvía el saludo y les daba la bendición de manera alegre. Esto me llamo mucho la atención y le explique si me podría dar una entrevista para publicarla en un ENCUENTRO DE VIDAS, me cito en un conocido café del Centro Histórico de Villahermosa, para platicar sobre el tema.
Una semana después, llegue al centro histórico de Villahermosa, siendo las 7.30 de la mañana y a los pocos minutos vi a don Agustín «el filos» aproximarse a la cafetería, lo salude y de manera amable me invitó a sentarme con unas personas que lo acompañaron.
Ahí don Agustín, inició la charla, en la que sus amigos lo animaron a contar parte de su historia de vida para que de alguna manera, contribuir en algo para ayudar a otras personas a que superen las crisis emocionales y de vida, en que muchas veces se encuentra uno.
Iniciando don Agustín «el filos» su narración del «encuentro de Vida «.....
Bueno , si en algo puedo ayudar contando parte de mi vida, con gusto lo hago....mi nombre es Agustín Ríos, soy Oaxaqueño, oriundo de un pueblito llamado San Pedro Juchatengo, del municipio de Juquila, actualmente tengo 73 años, empecé el oficio de afilador desde el año 1970, me enseñó don Luis del Valle, de Córdova Veracruz, recorrí casi toda la República trabajando de afilador, llegue a Villahermosa en el año 1985, me dieron pozol agrio y me quede en Tabasco, forme mi familia con mi esposa y dos hijos, ahora ya tengo nietos.
El oficio de afilador lo aprendí por la necesidad y el hambre, tengo ya 53 años trabajando en esto, afilando cuchillos, tijeras y todo material doméstico qué se requiera sacar filo. Me levanto a las 5 de la mañana todos los días, dándole gracias a Dios por el nuevo día, antes de salir de casa, me persigno y me encomiendo a Dios con una oración qué me nace hacerlo, por el nuevo día, por la familia, por mis amigos, por mis clientes, le pido a Dios, salud para todos, le digo a Dios en ese momento lo que siento en mi corazón, es como un dialogo, una comunicación, que se vuelve oración de gracias por todo lo que recibes en la vida, al principio empecé con 10 minutos de oración, después no te das cuenta, pasan las horas y la oración y la comunicación se extiende con el caminar del trabajo y no dejas de dar las gracias por todo lo que recibes, que es grandioso. Desde que comienzo mi día, las amistades me salen por doquier, saludo a mucha gente que me aprecia y yo los aprecio.
A las 8 de la mañana ya estoy en el centro histórico de Villahermosa, me tomo un sabroso café, acompañado de mis amigos de siempre, ahí la paso muy bien saludando a mucha gente que pasa que me aprecia y estima, disfruto comenzar el día en el nombre de Dios, con una buena taza de café, acompañado de excelentes amigos y compañeros, en un ambiente cordial, armonioso y alegre. Continuará…