Es posible solucionar la “crisis” del campo tabasqueño: Núñez
Indispensable resolver primero el problema de las inundaciones, de lo contrario todo esfuerzo en ese sentido sería dinero literalmente tirado al agua, destaca el Vicepresidente del Senado de la República durante una plática con integrantes del Club Rotario Tabasco
VILLAHERMOSA, TABASCO, 26 DE JULIO.- El auge petrolero que vivió el estado a finales de los años 70, a la par que convirtió a la capital tabasqueña en una ciudad de servicios, comenzó a escribir “una historia dramática” en el sector agropecuario porque no fomentó su desarrollo, sino que fue el detonante de la crisis que vive actualmente, consideró el Senador del PRD, Arturo Núñez Jiménez. Durante una plática con miembros del Club Rotario de Tabasco, hizo una amplia exposición del auge y caída que ha vivido la economía del estado en diferentes etapas de su historia, y destacó que el desarrollo económico es “bastante reciente”, a diferencia de otros estados del país, por las condiciones climáticas y orográficas del territorio estatal. No obstante, explicó que desde el florecimiento de la cultura madre, la Olmeca, Tabasco tuvo un gran activismo e intercambio comercial con las principales culturas mesoamericanas, particularmente las que provenían del centro del país y la Maya. Invitado por Delia María Franco Díaz, presidenta del Club Rotario “Real del Grijalva”, el Vicepresidente del Senado de la República detalló cómo productos como el cacao, el plátano, la copra, el arroz y la pimienta, además de la ganadería, vivieron periodos de bonanza para luego entrar en etapas de crisis por una serie de factores. Actualmente, dijo Núñez Jiménez ante un nutrido grupo de rotaristas, las principales actividades productivas del estado se encuentran en un momento difícil por la falta de apoyo gubernamental, las plagas, la corrupción y la contaminación generada por la industria petrolera. Indicó que en un momento se pensó que el auge petrolero iba a significar el florecimiento del sector agropecuario, pero no fue así, y expresó que sería una tragedia que el cacao, que en el pasado llegó a ser moneda de cambio, se extinguiera cuando es un grano que tuvo su origen en esta parte del mundo.
Comentó que la producción platanera llegó a tener un peso importante en las finanzas del estado, que cuando entró en crisis durante el periodo de gobierno de Francisco Trujillo Gurría, a los trabajadores del servicio público se les retrasó el pago de tres quincenas, porque las finanzas estatales dependían de esa actividad.
Expresó que el mejor momento del desarrollo económico del estado fue en el sexenio 70-76, no sólo por lo que se hizo en ese momento, sino porque el estado ya contaba con vías de comunicación que le permitieron enlazarse con otras zonas del país, pues las carreteras y el ferrocarril detonaron las actividades productivas y el turismo. De igual forma, destacó, los productores agropecuarios organizados lograron entonces madurar diversos proyectos agroindustriales importantes. Sin embargo, dijo, el Plan Chontalpa, que era un proyecto piloto, que debió haberse desarrollado en 300 mil hectáreas, divididos en dos etapas, cada una en dos fases, no fructificó como se esperaba y sólo se quedó en la primera etapa con 81 mil hectáreas. Ese polo de desarrollo llegó a tener 42 mil cabezas de ganado, una cuenca porcina, mil 200 hectáreas de plátano, un programa lechero que fracasó porque se seleccionó ganado no apto para el clima tropical, expuso. Núñez Jiménez dijo que sobre el Plan Chontalpa se generaron grandes expectativas que no correspondían a la realidad, pues se pensó que sería granero de la nación cuando la producción agrícola y pecuaria en otras zonas del país era mucho más grande. Lo que hemos aprendido del trópico húmedo es que sirve más para agricultura perenne de plantación que para la de ciclo corto, subrayó.
En Tabasco, abundó, se desarrolló la producción de arroz y se llegó a tener hasta cuatro molinos, de los cuales hoy nada más uno opera, y el estado se convirtió en el primer productor mundial de pimienta gorda, mientras que Villahermosa comenzó a desarrollarse como ciudad de servicios y a finales del 70 vino un nuevo auge petrolero.
Aseguró que el petróleo no propició el florecimiento de la agricultura, sino que a partir de etapa surgió “una situación dramática que la llevó a la crisis en que se encuentra actualmente”. Hoy, expuso, la recuperación económica del estado pasa necesariamente por el rescate del sector agropecuario y para lo cual se requiere de una estrategia agroindustrial que le dé valor a lo que aquí se produce en Tabasco, pero que será condición indispensable resolver primero el problema de las inundaciones porque de otro modo todo el esfuerzo que se haga será virtualmente “dinero tirado al agua”.
Comentó que la producción platanera llegó a tener un peso importante en las finanzas del estado, que cuando entró en crisis durante el periodo de gobierno de Francisco Trujillo Gurría, a los trabajadores del servicio público se les retrasó el pago de tres quincenas, porque las finanzas estatales dependían de esa actividad.
Expresó que el mejor momento del desarrollo económico del estado fue en el sexenio 70-76, no sólo por lo que se hizo en ese momento, sino porque el estado ya contaba con vías de comunicación que le permitieron enlazarse con otras zonas del país, pues las carreteras y el ferrocarril detonaron las actividades productivas y el turismo. De igual forma, destacó, los productores agropecuarios organizados lograron entonces madurar diversos proyectos agroindustriales importantes. Sin embargo, dijo, el Plan Chontalpa, que era un proyecto piloto, que debió haberse desarrollado en 300 mil hectáreas, divididos en dos etapas, cada una en dos fases, no fructificó como se esperaba y sólo se quedó en la primera etapa con 81 mil hectáreas. Ese polo de desarrollo llegó a tener 42 mil cabezas de ganado, una cuenca porcina, mil 200 hectáreas de plátano, un programa lechero que fracasó porque se seleccionó ganado no apto para el clima tropical, expuso. Núñez Jiménez dijo que sobre el Plan Chontalpa se generaron grandes expectativas que no correspondían a la realidad, pues se pensó que sería granero de la nación cuando la producción agrícola y pecuaria en otras zonas del país era mucho más grande. Lo que hemos aprendido del trópico húmedo es que sirve más para agricultura perenne de plantación que para la de ciclo corto, subrayó.
En Tabasco, abundó, se desarrolló la producción de arroz y se llegó a tener hasta cuatro molinos, de los cuales hoy nada más uno opera, y el estado se convirtió en el primer productor mundial de pimienta gorda, mientras que Villahermosa comenzó a desarrollarse como ciudad de servicios y a finales del 70 vino un nuevo auge petrolero.
Aseguró que el petróleo no propició el florecimiento de la agricultura, sino que a partir de etapa surgió “una situación dramática que la llevó a la crisis en que se encuentra actualmente”. Hoy, expuso, la recuperación económica del estado pasa necesariamente por el rescate del sector agropecuario y para lo cual se requiere de una estrategia agroindustrial que le dé valor a lo que aquí se produce en Tabasco, pero que será condición indispensable resolver primero el problema de las inundaciones porque de otro modo todo el esfuerzo que se haga será virtualmente “dinero tirado al agua”.