Escenografía
por Uriel Tufiño @UTufigno
Si la llamada “Edad de oro” del cine mexicano se caracterizó por la calidad de los actores, la nueva época dorada del cine mexicana se caracteriza más –si nos atenemos a los resultados de Hollywood- por otros aspectos, tales como los directores, la imagen y la originalidad de los guiones. Aquí, por ejemplo, no sólo es posible que un cadáver escape de las autoridades, sino que también es posible matar dos veces a la misma persona. Así ocurrió en Michoacán con el buscado Nazario Moreno, más conocido como “El Chayo”, algo que seguramente debe preocupar más a las aseguradoras pues quizá pagarán doble su seguro de vida. Justificarán algunos que Felipe Calderón, Marisela Morales y Genaro García Luna residan fuera del país porque se trata de proteger su integridad personal, pero yo creo que más bien se trata de esconder debajo de la alfombra la basura que no termina de barrerse.
Y es que los residuos de su trabajo al frente del Poder Ejecutivo, Procuraduría General de la República y Secretaría de Seguridad Pública sólo evidencian lo que siempre se sospechó: que desde la construcción de la candidatura a la presidencia hasta la supuesta lucha frontal contra el narco sólo fueron un montaje. ¿O en verdad creyeron que habían abatido a “El Chayo” o a “El Lazca”, a pesar de no contar con evidencias físicas de su muerte? El proceso judicial conocido como “el michoacanazo” o la propia detención de Florence Cassez, sólo por citar un par de ejemplos más, son otros casos en los que la mentira sistemática y la fabricación de delitos muestran que tenemos motivos para dudar hasta de la salud mental de Calderón.
Digo, no me explico de otra forma que luego de la segunda muerte de “El Chayo” haya felicitado al actual titular del Poder Ejecutivo, salvo que el panista padezca alzheimer o sea un cínico consumado, al estilo de Vicente Fox. El estilo bravucón y dicharachero de Fox le ayudó muchísimo para llegar a la presidencia; era una especie de candidato salido de una vieja película mexicana. Mostrado como un tipo echado para adelante, nadie sospechaba que Fox caería en las “mieles del amor” bajo el encanto de Martha Sahagún, su Dulcinea, quien se entrometía en las decisiones de gobierno de la misma forma en que María Antonieta lo hizo durante el reinado de Luis XVI. Pero Martha Sahagún no se asemejaba sólo en eso a la decapitada reina pues, al igual que María Antonieta, tuvo ambiciones personales, dilapidaba los recursos públicos y tenía a sus favoritos muy cerca, aunque en este caso sus favoritos eran sus hijos.
Los hermanos Bribiesca, hijos de Martha Sahagún, construyeron con el apoyo de ésta toda suerte de negocios, tanto en Guanajuato como a nivel nacional, e incluso se afirma que son la verdadera cara detrás de la empresa “Oceanografía”, hecho que se puso al descubierto desde 2004 cuando uno de ellos reconoció que eran algo así como intermediarios. La empresa, que en el año 2000 estaba al borde de la quiebra, súbitamente comenzó a obtener jugosas ganancias gracias a los contratos millonarios que comenzó a obtener de Pemex. Tan sólo de 2010 a 2012, “Oceanografía” obtuvo de Pemex contratos que le redituaron ingresos brutos por más de tres mil millones de pesos. Hoy, dicha empresa está asegurada por el gobierno federal pues bancos y diversas instituciones se dijeron defraudadas o, mejor dicho, se dejaron defraudar ya que no es posible que los montos obtenidos por medio del fraude -suficientes como para comprar un camión lleno de limones- hayan carecido de una debida investigación previa de las garantías ofrecidas. Una situación similar vive el Metro de la Ciudad de México, cuyo tramo más reciente, “la Línea Dorada”, presenta irregularidades desde que fue inaugurada hace poco menos de un año y medio. El Metro es la columna vertebral del transporte en la Ciudad de México y por ello su correcto funcionamiento es estratégico. Sin embargo, tal parece que no se trabajó en equipo al tomar las decisiones sobre su construcción ya que se afirma que los carros y las ruedas de los mismos no son compatibles con las vías sobre las cuales ruedan los vagones. ¿Simple negligencia o habrá algo más?