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La Verdad del Sureste

Escuelas, laboratorios del pensar

(Parte 2 y última)


 

Comentaba en el artículo anterior que en charla con estudiantes de la Universidad indígena extensión Villa Vicente Guerrero, Centla, platicamos largo y tendido sobre que las escuelas deben ser laboratorios para pensar y que son cuatro actividades básicas, insustituibles, las que garantizan el desarrollo del pensamiento: leer, escribir, hablar y escuchar.
    Era de mañana y estábamos en la cancha de usos múltiples de la Villa. Había llovido. La plática fue en el marco de la Semana Nacional de Ciencia y tecnología. Les comenté que Sócrates (Atenas, 470 a.C.- 399 a.C) había sido condenado a muerte. Y cuáles fueron sus últimas palabras. La acusación era que pervertía con sus palabras e ideas a la juventud ateniense. Les alertaba sobre su situación. Los agitaba.
    Se cuenta que Sócrates no estaba abatido ni triste en el lugar del encierro. Allí lo llegaban a visitar sus alumnos. Uno de ellos, compungido, le dice: “maestro, pero lo que más me duele es saber que vas a morir siendo inocente”. Y el mítico pensador griego le responde: “¿acaso preferirías verme morir culpable?”. Y sus últimas palabras fueron: “Critón: Le debemos un gallo a Asclepio, compren uno y se lo devuelven”. Y luego las interpretaciones sobre qué significado tenían esas últimas palabras. Sarcasmo, ironía, agradecimiento.
    Y les comenté esas viñetas sobre Sócrates por la Mayéutica, su conocido método pedagógico que consistía en preguntar a sus alumnos, para hacerlos practicar el pensamiento. “A ver, decía: ¿por qué cae el agua, en lugar de subir? ¿Por qué hay muchos griegos muy pobres y pocos muy ricos? ¿Por qué hay esclavismo?” Y con las respuestas y más preguntas, iban construyendo su propio conocimiento.
    En fin que aderecé en lo posible la plática con algo de lo más común sobre Sócrates; también con el poema a los Profesores, de Nicanor Parra.
        El tema central de la plática era “la importancia de la educación en tiempos de crisis”. Y les aseguré, de manera temeraria, que las crisis se pueden aprovechar para desatar la imaginación, la creatividad. Y si de algo sirve la educación en las aulas, es para practicar el pensamiento y hacernos hábiles en la toma de decisiones.
    Pero voy hacia las preguntas de los atentos alumnos indígenas de la Villa Vicente Guerrero, y mis respuestas:
    ¿Puede la pobreza impulsar a la superación de los individuos?
    Por supuesto, no sólo puede, sino debe. La pobreza debe ser un gran motor que nos impulse para seguir estudiando de a de veras, no solo llegar a la escuela a sacar una calificación, sino a aprender. Después de los trece años ya no podemos echarle la culpa a nuestros padres de que no estudiamos porque éramos muy pobres. Ni la culpa a los maestros de que no aprendimos.
    ¿Cómo ser mejores ante una sociedad adversa?
    La sociedad no es adversa por sí, sino por el mal actuar de una parte del conjunto de individuos que la conformamos. Precisamente debemos preocuparnos más por aprender, por pensar más y mejor. En los distintos procesos de nuestra vida debemos preocuparnos por ser mejores como seres humanos, para cambiar, de uno en uno, lo que se conoce como adversidades en la sociedad.
    ¿Cómo ayudar a los jóvenes en la educación?
    Los jóvenes deberán ayudarse ellos mismos tomando conciencia que son individuos que necesitan aprender lo más posible para crearse mejores condiciones de vida, tanto de ellos como de su familia. Y encontrarán personas maravillosas que les ayuden, maestros que los asesoren. Pero siempre y cuando ustedes también piensen y se esfuercen por ser mejores.
    ¿De qué manera puede actuar un maestro para no “volvernos locos” (en relación al poema de Nicanor Parra)?
    Dialogando de manera permanente, leyendo él mismo para motivar a sus alumnos en la lectura. Escuchando los planteamientos de los jóvenes y no desesperarse ante ninguna circunstancia. Pero sí preocupándose por liderar de manera efectiva al grupo de alumnos. Y para esto no hay fórmulas. Los maestros deberán leer mucho para tener un pensamiento ágil, vivaz.
    ¿Cómo mejorar en la educación?
    Sabiendo exactamente qué significa la educación para los individuos y para los pueblos. Si no sabemos a qué llegamos a la escuela, estaremos perdiendo miserablemente nuestro tiempo.
    ¿Cómo influyen las noticias y la política en la educación? Influyen de mucho, porque nos hacen creer cosas que no son ciertas.
    Por ejemplo nos quieren hacer creer que las elecciones son libres, que hay democracia y libertad, que se imparte justicia, que no hay presos políticos, que cada vez hay más seguridad, que la gente vive bien, que casi no hay pobres y que estos lo son porque son flojos.
    Evidentemente nos hacen mucho daño en el manejo de las noticias. Por eso no hay que ver las noticias en Televisa ni en tv azteca. Escuchen las noticias en Telerreportaje, en Xeva Noticias, lean periódicos, entre ellos la Verdad del Sureste.
    ¿Los maestros se preocupan por la educación?
    Algunos sí, y otros no. Y es fácil diferenciarlos. Los que no se preocupan se enojan fácilmente. Los que sí, andan sonrientes, alegres, silbando entre salón y salón. O lo digo de otro modo: los maestros sí se preocupan por la educación de sus alumnos, pero hay muchos que trabajan en las escuelas, pero no son maestros, y no me refiero precisamente a los que no estudiaron la carrera de pedagogía.
    ¿Por qué hay paros laborales y alumnos sin hacer nada en los salones?
    No se preocupen por los paros laborales. Cuando no lleguen sus maestros realicen actividades de aprendizaje.
    Hay una gran cantidad de personas que aprendieron a pesar de que sus maestros no llegaban a dar clases, a pesar que no tenían libros, etc.
    ¿Por qué es muy mala la educación del país y del estado?
    No se preocupen de eso. Preocúpense por ustedes mismos.
    Revisen sus libros, lean temas, repasen lo que vieron en clase. Busquen libros en la biblioteca de temas que les gusten y léanlos.

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