“Estamos muertos de hambre”: Chontales
Con esta devastadora frase, el señor Alfonso May Cruz resume la crítica situación por la que atraviesan los pueblos chontales de Nacajuca
NACAJUCA, TABASCO. 25 DE ABRIL DE 2011. En la zona indígena chontal de Nacajuca “estamos muertos de hambre”. Con esta devastadora frase don Alfonso May Cruz resume la crítica situación por la que atraviesan los pueblos chontales. Y ni el gobierno de Andrés Granier Melo, a quien los chontales se refieren con rencor porque les han llegado noticias sobre sus negocios al amparo del poder público, ni las administraciones federal y municipal de Nacajuca, han volteado a atender la situación alarmante por la que atraviesan.
La agricultura y la pesca, que representan las principales actividades económicas del lugar están severamente afectadas.
Y los causantes de esta situación no son la sequía o la falta de reproducción pesquera, sino decisiones de organismos públicos, que en teoría deberían servir para apoyar a la población. Por un lado, la actividad de Petróleos Mexicanos (PEMEX), causante de una gran contaminación, está acabando con la pesca, y por otro, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con decisiones como la construcción del espigón que desvía la corriente hacía el río Samaria para salvar a Villahermosa, vino a darle la puntilla a la producción agropecuaria, ya de por sí en severos problemas ante la falta de apoyos oficiales, generando inundaciones prematuras. La producción maderera, una alternativa de algunas familias, también se fue a pique. Las inundaciones pudrieron la madera. Un ejemplo ilustra la situación de hambruna en la comunidad Oxiacaque de Nacajuca.
Don Alfonso May Cruz es un ejidatario que a causa del desbordamiento del río Samaria, en plena época de seca, acaba de perder su producción equivalente a 40 kilos de maíz. Y a esto se suma que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le acaba de hacer llegar un recibo donde debe más de 41 mil pesos de luz. No hace falta que lo diga, pero lo hace:
“Estamos acabados”, comenta. Ante la situación de emergencia y la falta de atención de las autoridades de los tres niveles de gobierno, donde el ayuntamiento de Nacajuca, la Sedafop y la Sagarpa ni se aparecen, la gente tiene que cambiar su régimen de alimentación. Optan por comprar bolsas de pasta como espagueti y macarrón, que son baratas, y en algunos casos de fríjol.
Sus animales se siguen muriendo por la falta de pastura. Todo esto sucede en una comunidad ubicada a 10 kilómetros – dicen los pobladores- del campo SEN, donde se encuentra parte de la riqueza petrolera que explota el gobierno federal, pero que ha permitido a las administraciones estatales durante años contar con el presupuesto que representa el mayor ingreso per capita del país, vía las participaciones federales. Esos son los antecedentes para la posible rebelión que se empieza a gestar desde Oxiacaque. En el parque de la comunidad chontal, debajo de una mata seca, pobladores esperan reunidos la llegada de dirigentes estatales y diputados perredistas, quienes han tomado la iniciativa de encabezar este movimiento.
Hasta allá llegan, por segunda vez en cuestión de días, el líder estatal del PRD, Javier May Rodríguez, los diputados locales Juan José Peralta Fócil y Bernardo Barrada Ruiz, y el legislador federal Adán Augusto López Hernández. Buscan los primeros acuerdos sobre como lograr que la población chontal sea resarcida de los daños que han sufrido. López Hernández les informa que mañana peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) revisaran los daños a sus cultivos y animales de traspatio, tras las demandas presentadas hace unos días. También les dice que habrá un peritaje de la división de Ingeniería de la UJAT, y les reitera que llegarán en la lucha hasta donde la población chontal decida. Juan José Peralta Fócil les avisa que en la sesión del viernes presentará un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades a que volteen a ver a la región chontal de Nacajuca, y se empiecen a tomar acciones de apoyo a los chontales. A su vez, el dirigente May Rodríguez considera necesario una lucha en unidad entre pobladores de los diferentes municipios que han sido afectados por el desborde del río Samaria, a causa del espigón que desvía el agua hacía allá. No sólo es Nacajuca, sino Cunduacán, Jalpa de Méndez, Centla y otros.
De entrada, entre los acuerdos tomados está visitar el jueves la zona del espigón, obra que costó 320 millones de pesos a la Conagua, y que sólo ha servido para inundar esas zonas, con la complicidad del gobierno de Andrés Granier. Irán dos personas por cada una de las comunidades de Nacajuca afectadas, y que serán acompañados por dirigentes perredistas.
Este será un argumento más para que los pobladores conozcan la razón de las afectaciones. May Rodríguez les adelantó que este asunto tiene que resolverse en la ciudad de México, hasta donde irán después del 6 de mayo, fecha en que López Obrador visitará Tabasco, por lo que pidió a los diputados federales y senadores que acuerden una reunión en la Secretaría de Gobernación, que permita una indemnización justa para los indígenas chontales afectados. A este encuentro que encabezarán dirigentes y legisladores del PRD, asistirán representantes de comunidades dañadas.
La agricultura y la pesca, que representan las principales actividades económicas del lugar están severamente afectadas.
Y los causantes de esta situación no son la sequía o la falta de reproducción pesquera, sino decisiones de organismos públicos, que en teoría deberían servir para apoyar a la población. Por un lado, la actividad de Petróleos Mexicanos (PEMEX), causante de una gran contaminación, está acabando con la pesca, y por otro, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con decisiones como la construcción del espigón que desvía la corriente hacía el río Samaria para salvar a Villahermosa, vino a darle la puntilla a la producción agropecuaria, ya de por sí en severos problemas ante la falta de apoyos oficiales, generando inundaciones prematuras. La producción maderera, una alternativa de algunas familias, también se fue a pique. Las inundaciones pudrieron la madera. Un ejemplo ilustra la situación de hambruna en la comunidad Oxiacaque de Nacajuca.
Don Alfonso May Cruz es un ejidatario que a causa del desbordamiento del río Samaria, en plena época de seca, acaba de perder su producción equivalente a 40 kilos de maíz. Y a esto se suma que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le acaba de hacer llegar un recibo donde debe más de 41 mil pesos de luz. No hace falta que lo diga, pero lo hace:
“Estamos acabados”, comenta. Ante la situación de emergencia y la falta de atención de las autoridades de los tres niveles de gobierno, donde el ayuntamiento de Nacajuca, la Sedafop y la Sagarpa ni se aparecen, la gente tiene que cambiar su régimen de alimentación. Optan por comprar bolsas de pasta como espagueti y macarrón, que son baratas, y en algunos casos de fríjol.
Sus animales se siguen muriendo por la falta de pastura. Todo esto sucede en una comunidad ubicada a 10 kilómetros – dicen los pobladores- del campo SEN, donde se encuentra parte de la riqueza petrolera que explota el gobierno federal, pero que ha permitido a las administraciones estatales durante años contar con el presupuesto que representa el mayor ingreso per capita del país, vía las participaciones federales. Esos son los antecedentes para la posible rebelión que se empieza a gestar desde Oxiacaque. En el parque de la comunidad chontal, debajo de una mata seca, pobladores esperan reunidos la llegada de dirigentes estatales y diputados perredistas, quienes han tomado la iniciativa de encabezar este movimiento.
Hasta allá llegan, por segunda vez en cuestión de días, el líder estatal del PRD, Javier May Rodríguez, los diputados locales Juan José Peralta Fócil y Bernardo Barrada Ruiz, y el legislador federal Adán Augusto López Hernández. Buscan los primeros acuerdos sobre como lograr que la población chontal sea resarcida de los daños que han sufrido. López Hernández les informa que mañana peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) revisaran los daños a sus cultivos y animales de traspatio, tras las demandas presentadas hace unos días. También les dice que habrá un peritaje de la división de Ingeniería de la UJAT, y les reitera que llegarán en la lucha hasta donde la población chontal decida. Juan José Peralta Fócil les avisa que en la sesión del viernes presentará un punto de acuerdo para exhortar a las autoridades a que volteen a ver a la región chontal de Nacajuca, y se empiecen a tomar acciones de apoyo a los chontales. A su vez, el dirigente May Rodríguez considera necesario una lucha en unidad entre pobladores de los diferentes municipios que han sido afectados por el desborde del río Samaria, a causa del espigón que desvía el agua hacía allá. No sólo es Nacajuca, sino Cunduacán, Jalpa de Méndez, Centla y otros.
De entrada, entre los acuerdos tomados está visitar el jueves la zona del espigón, obra que costó 320 millones de pesos a la Conagua, y que sólo ha servido para inundar esas zonas, con la complicidad del gobierno de Andrés Granier. Irán dos personas por cada una de las comunidades de Nacajuca afectadas, y que serán acompañados por dirigentes perredistas.
Este será un argumento más para que los pobladores conozcan la razón de las afectaciones. May Rodríguez les adelantó que este asunto tiene que resolverse en la ciudad de México, hasta donde irán después del 6 de mayo, fecha en que López Obrador visitará Tabasco, por lo que pidió a los diputados federales y senadores que acuerden una reunión en la Secretaría de Gobernación, que permita una indemnización justa para los indígenas chontales afectados. A este encuentro que encabezarán dirigentes y legisladores del PRD, asistirán representantes de comunidades dañadas.