EL PASO. El poeta Javier Sicilia, que encabeza las manifestaciones contra la violencia en México, exigió este sábado en El Paso (Texas) que Washington suspenda la Iniciativa Mérida y admita que su política antidroga tiene un “efecto devastador” con miles de muertos en América Latina.
“Estados Unidos debe admitir su responsabilidad en la violencia que vive México” señaló Sicilia en El Paso (Texas) en el acto de cierre de una caravana compuesta por una veintena de autobuses que durante una semana recorrió tres mil kilómetros entre el centro de México y la frontera con Estados Unidos atravesando algunos de los estados más afectados por la violencia del narcotráfico.
El gobierno estadunidense “debe suspender la Iniciativa Mérida”, agregó el poeta y periodista, ante cientos de miembros de organizaciones civiles estadunidenses y migrantes como Justicia Sin Fronteras y la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, congregados en la plaza de San Jacinto de El Paso.
La Iniciativa Mérida fue lanzada en 2008 por el entonces presidente estadounidense George W. Bush y ha sido seguida por su sucesor Barack Obama como parte de la política de apoyo a México y países de Centroamérica para combatir el narcotráfico. “Este horror de una guerra sin sentido debe detenerse, por el daño que ha provocado a México, pero también a Colombia, en Guatemala, El Salvador. Hay que replantearse seriamente la legalización de las drogas como una alternativa”, comentó antes Sicilia.
Sicilia, que emprendió la cruzada contra la violencia en México tras el asesinato, en marzo, de su hijo en Cuernavaca recorrió a pie algunas calles de la ciudad fronteriza, donde fue saludado por centenares de personas que portaban banderas de los dos países.
Algunos de los manifestantes lucían letreros como “A cry for blood” (Llanto por la sangre en México) y “WARes”, una mezcla de la palabra guerra en inglés con el nombre de Ciudad Juárez.
La caravana provenía de Ciudad Juárez, considerada la ciudad más afectada por la violencia en México con tres mil 100 homicidios el año pasado, atribuidos en su mayoría a disputas entre cárteles de la droga.
Allí Sicilia encabezó la firma de un Pacto Ciudadano, suscrito por unas 200 organizaciones y personalidades en Ciudad Juárez, para exigir que se replantee la estrategia antidroga.
El acuerdo pide además medidas para impedir la impunidad de los crímenes y que se creen estrategias alternativas para combatir las drogas como el fomento de empleos y educación para alejar a los más jóvenes de los cárteles de la droga.
La manifestación recibió el viernes el respaldo del gobierno de Estados Unidos. “Apoyamos ciertamente a la sociedad civil que pide paz, especialmente en México, donde la sociedad en su conjunto se ha visto tan afectada por la violencia del narcotráfico”, declaró en rueda de prensa Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.
En momentos en que la caravana por la paz llegaba a la etapa final de su recorrido, al menos 14 personas fueron asesinadas el viernes en el estado mexicano de Chihuahua, diez de ellas en Ciudad Juárez, según reportes oficiales.
El presidente mexicano Felipe Calderón lanzó en diciembre de 2006 un operativo militar contra el crimen organizado en el que participan unos 50 mil militares. Desde entonces suman más de 34 mil 600 los muertos en acciones del narcotráfico y las operaciones para perseguir a los carteles, según cifras gubernamentales.
“Estados Unidos debe admitir su responsabilidad en la violencia que vive México” señaló Sicilia en El Paso (Texas) en el acto de cierre de una caravana compuesta por una veintena de autobuses que durante una semana recorrió tres mil kilómetros entre el centro de México y la frontera con Estados Unidos atravesando algunos de los estados más afectados por la violencia del narcotráfico.
El gobierno estadunidense “debe suspender la Iniciativa Mérida”, agregó el poeta y periodista, ante cientos de miembros de organizaciones civiles estadunidenses y migrantes como Justicia Sin Fronteras y la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, congregados en la plaza de San Jacinto de El Paso.
La Iniciativa Mérida fue lanzada en 2008 por el entonces presidente estadounidense George W. Bush y ha sido seguida por su sucesor Barack Obama como parte de la política de apoyo a México y países de Centroamérica para combatir el narcotráfico. “Este horror de una guerra sin sentido debe detenerse, por el daño que ha provocado a México, pero también a Colombia, en Guatemala, El Salvador. Hay que replantearse seriamente la legalización de las drogas como una alternativa”, comentó antes Sicilia.
Sicilia, que emprendió la cruzada contra la violencia en México tras el asesinato, en marzo, de su hijo en Cuernavaca recorrió a pie algunas calles de la ciudad fronteriza, donde fue saludado por centenares de personas que portaban banderas de los dos países.
Algunos de los manifestantes lucían letreros como “A cry for blood” (Llanto por la sangre en México) y “WARes”, una mezcla de la palabra guerra en inglés con el nombre de Ciudad Juárez.
La caravana provenía de Ciudad Juárez, considerada la ciudad más afectada por la violencia en México con tres mil 100 homicidios el año pasado, atribuidos en su mayoría a disputas entre cárteles de la droga.
Allí Sicilia encabezó la firma de un Pacto Ciudadano, suscrito por unas 200 organizaciones y personalidades en Ciudad Juárez, para exigir que se replantee la estrategia antidroga.
El acuerdo pide además medidas para impedir la impunidad de los crímenes y que se creen estrategias alternativas para combatir las drogas como el fomento de empleos y educación para alejar a los más jóvenes de los cárteles de la droga.
La manifestación recibió el viernes el respaldo del gobierno de Estados Unidos. “Apoyamos ciertamente a la sociedad civil que pide paz, especialmente en México, donde la sociedad en su conjunto se ha visto tan afectada por la violencia del narcotráfico”, declaró en rueda de prensa Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.
En momentos en que la caravana por la paz llegaba a la etapa final de su recorrido, al menos 14 personas fueron asesinadas el viernes en el estado mexicano de Chihuahua, diez de ellas en Ciudad Juárez, según reportes oficiales.
El presidente mexicano Felipe Calderón lanzó en diciembre de 2006 un operativo militar contra el crimen organizado en el que participan unos 50 mil militares. Desde entonces suman más de 34 mil 600 los muertos en acciones del narcotráfico y las operaciones para perseguir a los carteles, según cifras gubernamentales.