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La Verdad del Sureste

Éxito y corrupción: condiciones de la política mexicana

Gordillo, Deschamps, Salinas, Granier, entre los campeones


Según la revista Forbes la lista de los 10 mexicanos más corruptos en 2013 la encabeza la exlideresa del sindicato más numeroso de Latinoamérica, Elba Esther Gordillo; la siguen Carlos Romero Deschamps, Raúl Salinas de Gortari, Genaro García Luna y en quinto lugar un priista de hueso colorado, el exgobernador de Tabasco, Andrés Rafael Granier Melo. La segunda mitad la conforman Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas; Humberto Moreira, quien como gobernador de Coahuila aumentó la deuda estatal de 200 a 35,000 mdd; Fidel Herrera, a quien se le acusa de haber tenido nexos con grupos delictivos en su estado, Veracruz, y de quien según Forbes, podría ser designado como embajador en Grecia por parte del consulado mexicano; Arturo Montiel, exgobernador del Estado de México e integrante del Grupo Atlacomulco perteneciente al PRI; y finalmente, Alejandra Sota, excolaboradora de la administración calderonista, por supuesta malversación de fondos y tráfico de influencias.

    Con todo esto y más casos que a diario salen a la luz a partir del modo de actuar de nuestro sistema político, México es visto como el país más corrupto en Latinoamérica. Sin embargo a estos actores parece no importarles absolutamente nada las críticas que caen sobre sus espaldas pues se saben protegidos por las leyes a modo, se amparan en el poder y ejercen el abuso del poder contra quienes se manifiestan contra su modo de llevar la administración pública.
    Debido a esto y a las crisis que recae principalmente sobre la población en general, ésta decide manifestarse en las calles de varios estados del país y toma las calles de las principales ciudades hasta el punto de radicalizar sus acciones ante la falta de respuesta por parte de las autoridades. Esta radicalización no tiene otro origen más que la impotencia y la desesperación de la gente ante el abuso de quienes están al mando de las instituciones que forman parte del Estado mexicano y que debieran impartir justicia, y que además al no tener la capacidad de resolver las demandas ciudadanas recurren a la criminalización de dichas manifestaciones a través de todos los modos posibles, incluidos los medios de comunicación que sirven al Estado.
    Recientemente, en una carta (“Inmediatamente suspenda la ayuda militar y policiaca a las autoridades mexicanas”) que circula en Facebook en particular, académicos y universitarios estadounidenses exigen a su gobierno suspender el apoyo directo o indirecto que a través del Plan México (Iniciativa Mérida) llega a las fuerzas armadas y policía mexicana, pues ven la posibilidad de que con este apoyo el gobierno de Enrique Peña Nieto podría continuar con los asesinatos en masa contra quienes demandan un gobierno honesto que respete sus derechos humanos.
    Este grupo de académicos resalta los sucesos en el municipio de Ayotzinapa y las violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas militares y policiacas entrenadas por especialistas estadounidenses, pero también hace notar que esta situación y todo tipo de protestas contra el gobierno mexicano no son más que el resultado de una descomposición sistemática debido a la corrupción en todos los niveles de las instituciones gubernamentales. Creen pertinente que para que el gobierno de Barack Obama juegue un papel positivo, en lo que ellos nombran un proceso democrático, debe suspender esa ayuda militar y policiaca al gobierno priista de Enrique Peña Nieto, y así asegurar que el dinero recabado a través de sus impuestos no sea utilizado contra el pueblo mexicano como ya han estado observando a través de sus medios de comunicación.
    La descomposición social que se vive en nuestro país tiene su origen en el vicio y la simulación que durante años han ejercido los gobiernos mexicanos, una democracia no se puede aparentar y los acontecimientos actuales son prueba de ello. La realidad supera los discursos; la ficción que nos vende el gobierno con su eslogan Moviendo a México, se desmorona como castillos de arena; la acusación que los profesionales de la crítica realizan en la televisión mexicana se contradice cuando culpan a la izquierda de las movilizaciones y protestas contra el régimen peñista, ya que la posición de quienes ejercen el derecho a las manifestaciones no es más que el sentir de la población en general y no de una bandera política. Es eso lo que expresan los académicos y profesionistas estadounidenses en su manifiesto hacia el gobierno de su país; es lo que ellos ven a partir de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, ya que dicen ´todos estos problemasestructurales son causa del sistema político y ello permea el corazón de los mexicanos´.
    No aprueban que un gobierno sea cómplice del asesinato o asesine a su propia gente, como sucedió con la masacre de 22 civiles en Tlatlaya por parte del Ejército Mexicano y 43 normalistas en Ayotzinapa.
    Demasiada corrupción e impunidad extendidas han acarreado serios problemas, dicen.
    Nuestros políticos se han dedicado a conseguir el poder a cualquier precio, así lo demostró Felipe Calderón en las elecciones fraudulentas en 2006 y Enrique Peña Nieto en 2012.
    Así lo atestigua la lista de la revista Forbes donde aparecen clasificados Andrés Granier y Fidel Herrera, nuestros más cercanos funcionarios; esos que se jactan del éxito de sus vidas y que son el prototipo de los jóvenes políticos como el mismo gobernador verde, Manuel Velasco, de quien podemos estar seguros que tiene la clara ambición de llegar a Los Pinos con las mismas prácticas antidemocráticas del viejo priismo. Como Peña Nieto con la ayuda de todo el poder incluido el de las principales televisoras: Televisa y TV Azteca.   

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