Explosión de Terra 123, inicio de males
El 90 por ciento de las personas que viven alrededor de donde se suscitó el siniestro el año pasado, presentan problemas de salud, señala la geógrafa de la UNACM, Verónica Durán Carmona
VILLAHERMOSA, TABASCO. 12 DE JUNIO DE 2014. De acuerdo a una serie de encuestas y estudios que coordinó la profesora y geógrafa Verónica Durán Carmona, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), y que compartió con el Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), alrededor del 90 por ciento de las personas que viven en comunidades cercanas al pozo Terra 123 de Petróleos Mexicanos (PEMEX), que se ubica en la comunidad Oxiacaque de Nacajuca y explotó en octubre del año pasado, presentan algún problema de salud, los cuales comenzaron a padecer luego del estallido.
Los trabajos que coordinó Durán Carmona se efectuaron entre el 11 y 18 de enero, y se entrevistó a personas de las comunidades Tucta, Mazateupa, Oxiacaque, y las rancherías El Chiflón, El Sitio, Belén e Isla Guadalupe del municipio de Nacajuca, explicó el Codehutab.
El trabajo cita: “Las comunidades fueron afectadas en muchos aspectos que van desde su salud, alimentación, economía, servicios, trabajo, vivienda, contaminación de agua, suelo, aire y vegetación, entre otros. Se presentaron en un 90 por ciento de la población enfermedades como las mencionadas en la guía comunitaria para la salud ambiental”.
Añade que esos padecimientos son visión borrosa y otros problemas en los ojos, dolor de cabeza, alucinaciones, cansancio, daños cerebrales, llagas y hemorragias de la nariz, infecciones de oído, asma, bronquitis, neumonía, infecciones en la piel, daños en el estómago, cáncer, y en el caso de las mujeres problemas menstruales y abortos espontáneos.
Agrega: “Sabemos que muchos de los componentes del petróleo son los causantes de ellas”.
Manifiesta que de acuerdo a la organización ambientalista Greenpeace, los efectos en la salud son consecuencia de la composición del petróleo.
Por ejemplo, el benceno causa irritación en la piel, ojos y parte superior del tracto respiratorio; el tolueno fatiga, dolores de cabeza, irritación de garganta, ojos, debilitamiento muscular e insomnio; el sileno produce irritación de garganta, nariz y ojos; el zinc genera nauseas, debilitamiento y fatiga; y el plomo perdida de apetito, anemia, dolores de cabeza y otros. El informe señala que “aunque existen diferentes causas de las enfermedades, el resultado de las encuestas realizadas arrojó que la mayoría de las enfermedades se ha presentado después de la explosión del pozo Terra 123”.
Otros efectos de la explosión han sido la perdida de animales de traspatio, muerte de ganado por beber agua contaminada y tener contacto con partículas provenientes del aire contaminado, pérdida de cosechas y de árboles frutales, contaminación del aire, agua y vegetación, y afectación a la flora y fauna. Además las comunidades afectadas “no cuentan con centros de salud, médicos y atención adecuada”. Fue el 29 de octubre del 2013 cuando explotó el pozo Terra 123 y el incendió tardó 58 días en ser sofocado totalmente por la paraestatal.