Fatiga por compasión: el desgaste silencioso de quienes acompañan a migrantes
El personal que acompaña a personas migrantes enfrenta un riesgo psicológico específico: la fatiga por compasión, un desgaste emocional que puede erosionar la capacidad de cuidado y la salud mental de quienes trabajan en contextos de alta vulnerabilidad.
Quienes trabajan en la atención y defensa de personas migrantes están expuestos a un fenómeno clínico conocido como fatiga por compasión: la pérdida progresiva de la capacidad para sostener el cuidado emocional tras la exposición constante al sufrimiento ajeno. El concepto fue acuñado en 1992 por la enfermera Carla Joinson y ampliado en 1995 por el psicólogo Charles Figley, quien lo definió como "las conductas y emociones naturales que resultan de saber sobre un evento traumático experimentado por un ser querido, o el estrés resultante de ayudar o querer ayudar a la persona que sufre".
El equipo psicosocial del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), integrado por Yaeli Morales Jalpilla y Sofía Torres Rivera, publicó el 8 de octubre de 2026 un análisis sobre cómo este fenómeno se instala en defensoras de derechos humanos y personal de apoyo humanitario que escucha, de manera reiterada, relatos de secuestros en la ruta migratoria, extorsiones, violencia de género, separación familiar y muerte.
Señales que el cuerpo y la mente envían
La fatiga por compasión no se manifiesta de forma uniforme: depende de la historia de vida de cada persona y de sus redes de apoyo. En el plano emocional, la empatía puede ceder paso al desapego, el distanciamiento y el aislamiento social. Aparecen también ira, irritabilidad, tristeza profunda, ansiedad y desesperación que deterioran las relaciones interpersonales.
A nivel cognitivo, quienes la padecen reportan dificultades de concentración, fallas en la toma de decisiones y sensación de impotencia frente a políticas migratorias que rebasan su capacidad de acción. El cuerpo, a su vez, responde con dolores de cabeza, migrañas, problemas digestivos e insomnio crónico.
Una consecuencia frecuente es la evitación progresiva de casos vinculados a crueldad extrema o abuso sexual, lo que puede derivar en que la persona abandone actividades que antes formaban parte de su vocación. A ello se suma la culpa de asumir que "no se está haciendo lo suficiente" por las personas migrantes, señalan las autoras.
Autocuidado como condición de trabajo, no como privilegio
"Las conductas y emociones naturales que resultan de saber sobre un evento traumático experimentado por un ser querido." — Charles Figley, 1995
El análisis del IMUMI propone estrategias en dos niveles. El primero, de base, incluye alimentación saludable, actividad física, contacto con la naturaleza y respeto al descanso. El segundo nivel apunta a construir una identidad fuera del activismo: cultivar vínculos afectivos y pasatiempos no relacionados con la migración.
Cuando esas medidas resultan insuficientes, las especialistas recomiendan cambiar la perspectiva sobre el propio trabajo: reconocer intencionalmente el impacto positivo de la defensa de derechos humanos, practicar la escritura reflexiva para identificar síntomas de estrés a tiempo y abandonar la exigencia de "salvar", recordando que la crisis migratoria tiene un origen sistémico.
El análisis fue publicado en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este 10 de octubre. Sus autoras subrayan que conocer los propios límites y mantener espacios de disfrute "no es un privilegio ni una traición a la causa, sino una condición indispensable para seguir acompañando sin desgastarse en el intento".
#TomaNota
- El término fatiga por compasión fue acuñado en 1992 por Carla Joinson y desarrollado en 1995 por Charles Figley.
- Afecta a personal de apoyo humanitario, defensoras de derechos humanos y cualquier persona expuesta de forma constante al relato del sufrimiento ajeno.
- Señales de alerta: desapego emocional, insomnio, irritabilidad, dificultades cognitivas y evitación de ciertos casos o testimonios.
- El análisis fue publicado por el equipo psicosocial del IMUMI el 8 de octubre de 2026, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental.