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La Verdad del Sureste

FREE LANCE

Escasez de patrocinio.


Los supuestos promotores deportivos se quejan de escasez de patrocinadores, por ello se dicen obligados a cobrar en sus eventos deportivos, en particular las inscripciones, con lo cual prácticamente el deporte perdió la etiqueta de amateur, pero los organizadores van más allá y quieren, todavía, que el gobierno los apoye.
    Es notable que aquí y en muchas partes existe un crecimiento y nacimiento sostenido de empresas de todo tipo, para pensar que no existiría problema para la inversión de los capitalistas en promover la actividad recreativa, pero a la par germinan vivales que lucran con la buena fe de los empresarios y por ello la mayoría capitalistas no cree en proyector deportivos.
    Sería largo de enlistar las disciplinas deportivas donde ciertos personajes oscuros del deporte se incrustaron para especular con el argumento de encausar a niños y jóvenes en la práctica deportiva. Esto no es nuevo, pero últimamente se incremento de manera impresionante.
    Actualmente hablar de deporte aficionado es una utopía, porque en este momento la actividad deportiva es casi exclusiva de las familias que tienen la posibilidad económica de pagar para su hijo o hijos entrenador, uniformes, inscripciones para competir, cambios de cintas (artes marciales) y una serie de gastos adicionales.
    Si esto de cobrar al atleta se hace en un club o gimnasio privado, es indiscutible que les asiste el derecho, porque es su inversión en instalaciones y además lo hacen para obtener ganancias  y como en todo negocio eso es legítimo. Esto no es aplicable para una instalación pública.
    Desafortunadamente, por lo menos en la entidad los espacios deportivos públicos son usufructuados como pequeñas empresas de manera discrecional con ligas o torneos que cobran por todo sin rendir cuentas a nadie y hasta con el aval de la respectiva asociación. Lo mismo pasa en otros deportes como el atletismo y todo con el argumento del impulsar la actividad.
    Ahora cualquier mortal que desee o intente organizar un torneo amistoso tiene que pedir, además, de la autorización del órgano rector del deporte, indirectamente la venia de la liga o ligas para que hagan el favor de facilitar el espacio deportivo requerido sea cancha o campo.
    Las reglas de promoción del deporte tienen que cambiar, adaptarse a tiempos modernos. Donde el deportista pague una inscripción y reciba un estímulo económico por competir y ganar  que se vea y trate como deporte profesional; que paga impuestos y con transparencia retornaran los patrocinadores a la promoción deportiva. El poder es el poder.

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