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La Verdad del Sureste

FREE LANCE.

Para uso del pueblo.


La inversión en la construcción o remodelación de espacios deportivos públicos es dinero de los impuestos, por lo consiguiente las obras son del pueblo y para el pueblo sin distinción de ninguna índole. Sin embrago, un segmento de la población agrupadas en Ligas o escuelas, esencialmente balompié, la tienen como de su propiedad.

    Actualmente se llevan a cabo trabajos de reconstrucción en varios centros recreativos, que incluyen canchas de fútbol y donde Ligas usufructuaban esos lugares con sus torneos, suspendidos mientras finalizan las labores de restauración, pero desesperadas por reiniciar actividades que les deja importante ganancias.
    Es por todos conocidos que en esos campeonatos nada es gratis para los deportistas; dinero que sale de sus bolsillos o de algún patrocinador. Naturalmente, parte ese capital es para las arcas de la “Liga” o presidente de la misma que en varios de los casos tienen años  en el cargo y no lo dejan porque es un negocio para ellos.
    Si a un simple ciudadano se le ocurre con sus amigos o familia utilizar un campo deportivo en cuestión, jamás podrá porque generalmente estos lugares tienen certámenes precisamente en horarios que la población tiene disponible para la recreación.
    Peor aún si es una de esas mal llamadas escuelas, filiales de algún equipo de la ahora llamada Liga MX.
    Este fenómeno se presenta en instalaciones deportivas del municipio y del gobierno estatal. Una voz autorizada del Instituto del Deporte de Tabasco (Indetab) afirmó que la infraestructura deportiva es para uso del pueblo y cualquiera goza del derecho de jugar en esos sitios, siempre que solicite por escrito y ciertos días de anticipación.
    En parte soluciona el problema, pero hay que pensar en personas que sin tanta burocracia, ellos o sus hijos, desean “jugar una cascarita”, como era común en tiempos pretéritos en la Ciudad Deportiva u otros centros de esparcimientos y ahora se quedan con las ganas.
    Hay quien propone que los espacios deportivos se concesionen a particulares, donde estos cobraran por su uso con el compromiso de ofrecer, en horarios adecuados, acceso de manera gratuita al público en general. Esto no es una novedad en el país, en otras entidades de la República mexicana  se opera de esta forma.
    Independiente de si prospera o no la propuesta, la infraestructura pública es para uso del pueblo, pero no de una fracción con intereses extradeportivos. La población también se obliga a cuidar de sus espacios deportivos, lamentablemente hay mucho desadaptado que arruina los que es suyo y de todos. El poder es el poder.

 

 

 

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