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Altibajos de una atleta.
Alejandra Lucía Cárdenas Oropeza es el nombre de una atleta tabasqueña con enorme cualidades, para trascender en el plano mundial pero los problemas familiares, su inmadurez y mal asesorada de gente cercana de ella tienen a la deportista, vallista natural, en la incertidumbre de consolidar o no su carrera deportiva.
Con José Felipe Cachón Gómez, como su entrenador de cabecera, comenzó a despuntar su trayectoria en el atletismo, sin embargo hubo la interposición de intereses familiares, por parte de Alejandra, y la dupla tuvo su primer rompimiento, que se zanjó cuando la joven prometió al instructor que sus decisiones serían personales.
Desafortunadamente, la convencieron de representar otra entidad que no era la suya y de nuevo las relaciones atleta-entrenador se derrumbaron.
La vallista decidió, al poco tiempo, regresar a su tierra de origen y retomar su carrera deportiva con José Felipe que por enésima ocasión la aceptó en su grupo de atletas.
Todavía en la Olimpiada Nacional (ON) del año pasado, Alejandra, de la mano de Cachón Gómez, se colgó la medalla de oro y pocos meses después anunció su partida de su tierra de origen, pero con el compromiso de representar los colores tabasqueños en competencias oficiales; aunque nada de esto informó al instructor que moralmente se deshizo, porque otras alumnas suyas hicieron algo parecido.
Antier, al consultar el tema de Alejandra, con el presidente de la Asociación Tabasqueña de Atletismo (ATA) Marcelino Colín Martínez, dijo que la atleta volvió a tierras tabasqueñas y como primera opción para retomar sus entrenamientos, el directivo lo consultó con Cachón Gómez quien aparentemente aceptó el reingresó de la corredora a su equipo de atletismo
Como todo profesional, es seguro que el entrenador pondrá su empeño para que la atleta local cumpla con las metas deportivas que se haya trazado para este periodo de comptencias, pero es importante recordar que el maestro o Profesor Cachón renunció como entrenador becario y que ahora colabora para el deporte competitivo como un aporte moral y en parte porque conforma de la plantilla de educación física, pero esa es otra historia.
La carrera deportiva de Alejandra es impredecible, porque como persona carece de un plan definido de vida. Expertos reconocen su talento natural para cristalizar los proyectos que ella se proponga, pero si continúa con esos altibajos lo más seguro es que trunque su aspiraciones deportivas y se convierta en una atleta más del monton que pudo, pero no llegó. El poder es el poder.
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