FREE LANCE.
Voleibol clavado.
La presidente de la Asociación Tabasqueña de Voleibol (ATV) licenciada en educación física Claudia Mariela Velueta de la Cruz, a más de medio año de reelecta en el cargo su trabajo y ratificación es cuestionado en el anonimato por gente que ama esta disciplina deportiva y entregó su vida a la promoción de llamado deporte de las clavadas. A esta dirigente deportiva se le acusa que para continuar en el encargo convocó a un proceso amañado. Supuestamente para ello no informó o invitó en tiempo y forma a los interesados en el cambio de la mesa directiva así como la creación de clubes fantasmas para validez de las votaciones.
Aparentemente, la Asamblea de elección se efectuó en los términos estatutarios, de eso dio constancia como testigo de honor el Instituto del Deporte de Tabasco (Indeta). Por ese lado todo está dentro de la legalidad a menos que que alguien presente prueba de lo contario.
En cuanto a organización no existe dudas que en cuatro años el trabajo de Claudia fue deficiente, pues en su primer periodo como rectora estatal de esta disciplina deportiva, únicamente reportó 8 clubes de los cuales cinco acudieron a votar en la elección que tuvo una planilla única como aspirante. Además de la cantidad raquítica clubes otro signo evidente de que a dicha dirigente deportiva avanza muy lentamente en la promoción y organización del deporte que representa, es que la mayoría de los grupos de voleibolistas constituidos se concentra en el municipio de Centro.
Hace poco se confeccionó un certamen de visoreo para integrar las diferentes selecciones estatales, modalidades sala y playa, y escasamente concentró a 31 equipos de solamente seis municipios de la geografía tabasqueña que cuenta con casi el triple de jurisdicciones. Los que ayer apoyaron a Velueta Cruz hoy la señalan de ser juez y parte porque preside la ATV y entrena equipos. Por ética profesional debería de elegir una de las dos actividades, aunque trate de disfrazar su papel de instructora al colocar como cabeza visible a otra persona en los equipos que adiestra.
Lamentablemente, quienes tienen la autoridad moral para reclamar y exigirle mayor entrega en su encomienda a la dirigente deportiva, mejor se van por lo cómodo y optan por dejar de organizar torneos.
Otra forma de mostrar su inconformidad por la situación es platicar el problema a quien los escucha, como un escape a la realidad del deporte que les apasiona, pero eso en nada ayuda a robustecer la organización y calidad de los voleibolistas tabasqueños que en la historia deportiva de la entidad no brillan como otros deportes. El poder es el poder.