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Instrumento político.
Los políticos o los partidos vieron, desde hace tiempo, a los deportistas en activo y retirados como un instrumento político porque la fama de estos llega a la población de todos los estratos sociales, por lo tanto tienen seguro muchos seguidores y votos para alcanzar un cargo de elección popular, aunque no tengan la idea de lo que es administrar y gobernar.
Para el cercano proceso electoral el fenómeno se repite, pero en mayor medida, porque nuevos institutos políticos que requieren cierto porcentaje de sufragios para continuar con vida dentro del marco electoral del país o regional, de ahí que no sorprende las candidaturas de atletas y ex atletas.
En la historia política de la entidad no se había dado ese suceso, quizá porque son escasas las verdaderas glorias deportivas locales, pero de ese raquítico número, por fuentes dignas de todo crédito, se sabe que una nueva organización política desea que los abanderé para la presidencia municipal de Centro un célebre ex deportista.
Por respeto a su brillante trayectoria se omite el nombre de esa persona, pero el talento que lo llevó a conquistar el mundo deportivo, le falta para gobernar la jurisdicción más importante de la entidad, porque es la capital, en el supuesto caso que obtuviera el triunfo en las elecciones. Lo esencial es atraer sufragios y no el pueblo.
Lamentablemente, a estos institutos políticos únicamente los mueve la supervivencia por los benéficos que esto conlleva; mientras que a quienes son su candidatos se les infla el ego, porque piensan que los eligen para una competencia electoral porque son competentes y nadie como ellos.
La mayoría de las personas que hicieron historia en el deporte, fracasaron como servidores públicos y cuando se le dio la oportunidad de un cargo de elección popular poco o nada aportaron a este país desde esa trinchera.
Cualquiera como mexicano tiene el derecho de votar y ser votado, obvio que los deportistas en activo o no poseen esas mismas prerrogativas constitucionales, pero de ahí a que sean usados como objeto electoral existe una abismal diferencia por los oscuros intereses de los políticos y las instituciones políticas.
Para aprovechar la fama que tienen las personas relacionadas con la actividad deportiva, como una forma de penetración ideológica y servir a la sociedad, primero que los capaciten; porque todos estos personajes para alcanzar el éxito deportivo primero se sometieron a severos entrenamientos cotidianos.
En todo quehacer humano es lo mismo. El poder es el poder.