FREE LANCE. Honrar honra
JES ÚS PÉREZ PÉREZ.
Porque han pasado los años y todavía es la máxima obra deportiva de un gobierno tabasqueño y mudo testigo del desinterés de las siguientes administraciones por igualar o superar la magna construcción recreativa; es justo que hoy la Ciudad Deportiva reciba el nombre de quien la hizo posible: Carlos Alberto Madrazo Becerra (CAMB). Con más de medio siglo de vida, la infraestructura es claro ejemplo de un mandatario visionario, porque se adelantó a su tiempo, cuando en la entidad era embrionaria la práctica deportiva en contraste con la actualidad, donde las ofertas de deportes demandan con urgencia una o más obras de igual o mayor envergadura. En este momento que en el deporte casi desapareció el amateurismo por la aparición de muchos patrocinios, se ve difícil construir un moderno estadio de béisbol, tampoco otro de balompié y ni se diga sustituir el actual Palacio de los Deportes por algo más funcional.
Hay aquellos que en su afán por quedar bien son alguno de los sucesores del llamado Ciclón del Sureste, muerto en un trágico avionazo, aseguran que no tienen la culpa de la crisis deportiva que padece la entidad, porque destinaron recursos para infraestructura deportiva y deportistas. Después de la Ciudad deportiva se construyeron pequeñas obras y una disque magna; sin embargo, ninguna se aproxima cincuentenaria construcción y además las más recientes edificaciones algunas se crearon en pantanos, otras sin las medidas reglamentarias, mal orientadas o con techos tan frágiles que un viento los desapareció. Defender lo indefendible es cosa de insulsos que se niegan a ver la apatía de ciertos gobiernos en invertir en el deporte y es por eso, en parte, que Tabasco ocupa los últimos lugares del país en materia deportiva. Hace años que la sociedad deportiva local súplica un legítimo Centro de Alto Rendimiento y hasta la petición está archivada. La presente administración reconstruye parcialmente la célebre Ciudad Deportiva. Paulatinamente la obra adquiere en parte una nueva imagen acorde a los tiempos reales, pero su pretérito sigue ahí intacto, para recordar que únicamente el gobierno de CAMB es quien tuvo el acierto de heredar al deporte doméstico la más transcendental infraestructura de su historia. Entonces es razonable y de justica nombrar a tan substancial obra “Carlos Alberto Madrazo Becerra”, como un reconocimiento perenne al trabajo ex gobernante tabasqueño y colocar en otro lugar el busto del político, que se encuentra en una de las entradas del inmueble y que ninguna analogía tiene con el mismo.