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La Verdad del Sureste

FREE LANCE Pelota dividida



Al parecer los bretes en el béisbol tabasqueño no tienen fin.
    Primero la asociación de la especialidad padeció la falta de un líder con capacidad de convocatoria y organización. Ahora es la Liga de Béisbol Infantil y Juvenil Villahermosa (LBIJV) donde se origina una nueva fractura en este deporte que presuntamente motivo otras siglas.
    A inicios de 2012 el “Rey de los Deportes” en la entidad tuvo su presidente formal de la Asociación Tabasqueña de Béisbol (ATB) con el contador público Jorge Alberto Peña García, después  de varios meses de titubeo, pues no existía brío entre la gente de pantalón largo para elegir a su representante.
    Fue necesario intervención directa del presidente de la Federación Mexicana de Béisbol (Femebe), teniente coronel Alonso Pérez González, quien emplazó a la delegada de la Codeme-Tabasco de ese entonces, Melchi Franco Ruiz, a nombrar dirigente de esta disciplina en la localidad y fue así que Peña García obtuvo el cargo después de cumplir con algunos requisitos.
    Aparentemente los problemas de este deporte quedaban en el pasado, mismos que originaron la llegada a tierras tabasqueñas de la  Asociación de Ligas Infantiles y Juveniles de Béisbol de la República Mexicana (LIJBRM), paralela a la LBIJV, pero con reconocimiento oficial de la Femebe.
     Con esto se debilitó la LBIJ, la liga más importante afiliada a la ATB, aunque de alguna manera siguió operando como la mayor productora de peloteros para las selecciones estatales, pero con casos de ciertos presidentes que colocaron sus intereses personales sobre los deportivos.
    Hace algunos meses Eugenio Flores Hernández tomó la estafeta de la LBIJ asistido de un ambicioso proyecto de trabajo, pero pronto tuvo diferencia de opiniones con el presidente de la ATB y entrenadores a quienes acusó de armar “Selecciones de amigos” y de pedir dinero a padres de familia para incluir a sus hijos en los combinados tabasqueños.
    Empero, sus denuncias se revirtieron en su contra por sus propios afiliados, que los enjuiciaron de presuntos malos manejos de la Liga.
    Además la agrupación no estaba debidamente constituida y menos afiliada ATB, según reveló Peña García.
    Todo lo anterior derivo en su despido y en su lugar quedó Julio César Castro de la Cruz.
    Eugenio acaba de divulgar su viable alta, con quienes en teoría lo siguen, al programa de béisbol Williamsport, que goza del aval de la Femebe.
    Es tiempo que se legisle para acabar con el divisionismo en el deporte o será cuento de nunca acabar. El poder es el poder.

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