FREE LANCE. Separación
JESÚS PÉREZ PÉREZ
Uno de los arcaicos problemas del deporte tabasqueño es la negativa de ciertos entrenadores locales a separarse de sus alumnos, para que estos entrenen con especialistas de mayor experiencia sean locales, nacionales o extranjeros; lo cual es un dolor de cabeza para los regentes deportivos asociados o gubernamentales. Es innegable que el balance del trabajo de los entrenadores foráneos, que en la historia deporte tabasqueño aterrizó o aterrizan para mejorar resultados en las diferentes competencias, donde los tabasqueños participan es de saldos negativos, pero también es cierto que a muchos de ellos no los dejaron o les colocaron obstáculos a su trabajo. En este problema interviene un binomio denominado padres de familia-entrenador. Los papás se casan con la idea que el primer instructor de su hijo es el único y capaz de desarrollar todas las capacidades físico-atléticas del deportista, sin tomar en cuenta que siempre habrá un maestro con más experiencia que otro.
Por su parte, el celo profesional o derecho de formación del entrador se convierte en una barrera que frena el crecimiento deportivo de su alumno con maestros mejor capacitados y posiblemente eso haga la incompatibilidad entre triunfar o mutilar una carrera deportiva, simplemente por un capricho. Los éxitos en la historia deportiva local se lo atribuyen, con una mayoría abrumadora o casi total, deportistas entrenados por personal doméstico. Hay quienes proponen, desde tiempos pretéritos, que en vez de importar personal calificado, sería ideal enviar a capacitar a los instructores tabasqueños o radicados en la entidad.
Obviamente, no sería la solución para erradicar el problema de los maestros que se adueñan del atleta, pero garantizaría una presunta preparación de los profesores, porque es una realidad que hay los desinteresados en la actualización o capacitación con el argumento, algunos, de ex deportistas. Mientras se escuchan o no las propuestas de solución al respecto, habrá que encontrar una salida parcial o definitiva para que los entrenadores con mejor cartel asuman la responsabilidad de los deportistas dado que en el caso, de los forasteros, el Estado y la Federación invierten dinero en el pago de sus servicios. Lógicamente, los entrenadores forasteros son alquilados a petición de ciertas asociaciones deportivas, pero eso no es motivo para eludir el encargo de entregar resultados; al contrario los obliga para justificar su contratación porque los ojos de la sociedad deportiva local los vigila. El poder es el poder.